Capítulo 25 #2
—Más bien demasiadas reformas. Hay zonas en las que no termino de tener claro qué pertenece a la distribución original y qué se modificó después.
Me vendría bien comparar los planos actuales con los antiguos, sobre todo para comprobar huecos, espesores de muros y algunas comunicaciones entre estancias.
Graham señaló uno de los armarios del fondo.
—Hay bastante material. Algunas carpetas son mucho más antiguas que otras y todavía no he tenido tiempo de ordenar todo.
—No necesito llevármelo. Puedo revisarlo aquí y fotografiar lo que me sirva.
—Haz lo que necesites.
Así de sencillo.
Se acercó al armario y sacó dos cajas que reconocí de inmediato. Eran las mismas que Ross había dejado sobre la mesa el día que apareció toda aquella documentación.
—Creo que los planos están repartidos entre estas y otra carpeta —dijo—. Si encuentro algo más, te aviso.
—Perfecto.
—Y si necesitas los originales para trabajar, tampoco hay problema. Solo prefiero que no salgan del edificio.
—Con las copias tengo suficiente.
Graham dejó las cajas sobre una mesa auxiliar y volvió a sentarse frente al ordenador.
Durante unos segundos pensé que quizá me preguntaría por qué de repente me interesaban tanto aquellos documentos, pero no lo hizo. Tampoco tenía ningún motivo para hacerlo. Yo dirigía el interiorismo de un edificio histórico y acababa de pedirle planos históricos. Nada más.
Empecé por la primera caja y no tardé demasiado en descubrir que la palabra «orden» no había tenido mucha importancia para la familia Calder durante décadas.
Había facturas mezcladas con correspondencia, presupuestos dentro de carpetas que no tenían nada que ver y varios planos doblados entre documentos administrativos.
Después de veinte minutos ya había fotografiado dos distribuciones antiguas de la planta baja y una ampliación de la zona de servicio que podía resultar útil para entender una diferencia de medidas que llevaba días molestándome.
Ewan apareció poco después.
—Te estaba buscando.
—Estoy secuestrando el archivo de Graham.
Se acercó a la mesa y echó un vistazo a los documentos que tenía repartidos.
—¿Has encontrado algo interesante?
—Depende de lo emocionante que te parezcan unas conducciones de 1976.
—Muchísimo.
—Entonces estás de suerte.
Le enseñé uno de los planos y aprovechamos para revisar una modificación que podía explicar por qué uno de los muros actuales no coincidía con la documentación que manejábamos.
No tenía nada que ver con el accidente ni con mi abuelo, pero al menos justificaba sobradamente que estuviera allí perdiéndome entre papeles.
—Hazme copia de este —me pidió Ewan.
—Ya está.
—Y si aparece algo anterior a la reforma del ala norte, también.
—Lo voy separando.
Su teléfono vibró antes de que pudiera decir nada más. Ewan leyó el mensaje y levantó la vista hacia Graham.
—Te necesito un momento en el ala oeste. Han parado porque ha surgido algo y quieren que lo veas antes de seguir.
Graham apartó las manos del teclado.
—¿Qué ha pasado?
—No me lo han explicado demasiado bien. Mejor que vengas.
Graham se levantó y me señaló las cajas.
—Sigue revisando lo que necesites. No sé cuánto tardaremos.
—Tranquilo. Tengo para rato.
Salieron juntos del despacho y continué revisando carpetas hasta encontrar una serie de planos mucho más antiguos. Uno mostraba la casa principal y varias construcciones anexas en una misma lámina y me llamó la atención porque la distribución poco tenía que ver con la actual.
Lo abrí sobre la mesa con cuidado y fui fotografiándolo por partes para poder ampliarlo después en el ordenador.
Había anotaciones antiguas, líneas de distintos grosores y elementos que hacía décadas que ya no existían, pero no intenté interpretarlo allí porque bastante trabajo iba a tener después ordenando todo aquello.
—Este puede servirme —murmuré mientras comprobaba que las fotografías se hubieran guardado bien.
Lo dejé en la pila de planos que quería revisar con más calma y seguí con el siguiente.
Callum apareció cerca de una hora después. Lo vi asomarse a la puerta y mirar la cantidad de papeles que había repartido por la mesa.
—Veo que has encontrado entretenimiento.
—Me arrepiento de haber tenido la idea.
—Eso ha sido rápido.
—Llevo una hora viendo facturas de hace cuarenta años. Dame margen.
Entró y se acercó a las cajas.
—¿Algo del noventa y ocho?
—Todavía no.
—¿Y de Alasdair?
Negué con la cabeza.
—Nada.
Callum cogió una de las carpetas que ya había revisado y empezó a mirar los años anotados en las pestañas.
—Aquí hay finales de los noventa.
Dejé lo que estaba haciendo y me acerqué. Aquello nos mantuvo ocupados bastante más de lo previsto porque había pedidos de materiales, presupuestos, recibos, comunicaciones internas relacionadas con el mantenimiento general de la propiedad y varias facturas fechadas en 1997, 1998 y 1999.
Durante unos minutos creí que por fin habíamos encontrado algo, pero en cuanto empezamos a revisar con más atención quedó claro que no. No había ninguna referencia a Peter MacRae, ninguna orden relacionada con las caballerizas ni una sola comunicación firmada por mi abuelo.
Aun así, seguimos buscando.
—Este es de octubre del noventa y ocho —dijo Callum.
Cogí la hoja que me tendía, pero era un pedido de material para reparar una cubierta en otra parte de la propiedad.
—Nada.
—No.
Lo dejamos aparte y continuamos.
Encontramos una factura del mes siguiente al accidente que me hizo contener la respiración hasta que comprobé que correspondía a trabajos de jardinería.
Después apareció una carpeta con documentación administrativa de aquel mismo año y tardamos casi media hora en revisarla completa sin sacar absolutamente nada útil.
Me apoyé en el respaldo de la silla.
—No puede ser.
Callum cerró la carpeta.
—Puede perfectamente.
—Si mi abuelo entregó un aviso, tuvo que acabar en algún sitio.
—No necesariamente.
—Otra vez con el realismo.
—Alguien puede haberlo tirado, archivado mal o perdido hace treinta años. Incluso pudo desaparecer en alguna de las reformas.
Sabía que tenía razón, pero eso no hacía que me gustara más.
—Quiero terminar esta caja.
—Terminamos esta y paramos.
No discutí porque, a esas alturas, llevaba tanto tiempo leyendo fechas que empezaban a mezclarse unas con otras, pero seguimos revisando.
En el fondo aparecieron varios planos antiguos doblados junto a documentación que no guardaba ninguna relación aparente con ellos.
Algunos eran duplicados de los que ya había fotografiado y otros mostraban dependencias que habían cambiado tanto que apenas reconocía la distribución, así que fui abriéndolos uno detrás de otro con cuidado.
—Este me lo quedo también.