¿Estamos ready? (Somos la séptima 1) Capítulo 18
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Capítulo 18

SOMOS LA SÉPTIMA

Valeria

Gente

Fang

Qué?

Valeria

Se sabe algo?

Martín

Dany

Eso es que no hay más pódcast

Valeria

Ya

Valeria

Ya

Martín

Valeria

En el recreo lo he visto en la cafetería y le he preguntado

Dany?

Y???

Valeria

Que no, que mañana no hay… Pero que,

si cambiaba de idea, nos avisaba

Fang

Sabíamos que podía pasar, no?

Valeria

Pero no es justo

Dany

A lo mejor todo esto se olvida pronto…

Valeria

A lo mejor…

Si por lo menos sirviera de algo

Dany

Regina no va a hacer nada

Valeria

De momento

Dany

Vale, de momento, pero es que nadie

está haciendo nada

Fulgen sigue igual

Y a mí me van a quedar las Sociales de por vida

Fang

Oye, y esto?

Reenviado

Iago ha salido del grupo

Dany

Nos dijo que iba a hacerlo, no?

Fang

Ya, sí, lo dijo, pero luego estuvo con nosotras

Valeria

Ha pasado algo?

Martín

Si no quiere estar,

QUE NO ESTÉ.

Que Martín teclee algo que no sea un emoji en su grupo ya las sorprende.

Pero que lo haga EN MAYÚSCULAS las deja completamente desubicadas.

Dany le pregunta por privado, aunque intuye que su «Ha pasado algo?» se va a llevar justo lo que obtiene: otro de Martín para decir que no. Un no que, además, es mentira.

Ha pasado, sí.

No saben qué, pero todas tienen claro que Martín se ha delatado con esa intensidad verbal tan rara en él.

No insisten porque no es el momento. No quieren más malos rollos. Lo único que les gustaría es dar marcha atrás en el tiempo y hacerlo todo diferente.

Eso, por lo menos, es lo que piensa Fang, que se arrepiente de haber traicionado la confianza de Marc.

Y lo que se pregunta Valeria, que no esperaba tener tantas dudas sobre su decisión.

Solo Dany se mantiene firme: hicieron lo que había que hacer. Y si ahora deben aceptar las consecuencias, pues se aceptan.

El chat se queda en silencio unos minutos.

Ninguna sabe muy bien cómo continuar y, al mismo tiempo, tampoco quieren despedirse así. Con una conversación que acaba en decepción. Y hasta en derrota.

Así que Fang opta por hacer algo de lo que espera no arrepentirse: se inventa (literal) una fiesta.

El motivo lo tiene: su cumpleaños.

Pero ni contaba con invitar a la Séptima ni tampoco lo ha comentado en casa.

Como sus padres son muy profiesta, y prosocialización, y provamosasersuperinclusivos, imagina que verán con buenos ojos que ella esté siendo tan proactiva.

Así que, tras casi cinco minutos en los que nadie escribe nada, ella se lanza.

SOMOS LA SÉPTIMA

Fang

El sábado doy una fiesta en mi casa

Valeria

En serio?

Fang

Por mi cumple

Dany

Qué guay

Martín

Fang

Queréis venir?

Tardan unos segundos en responder.

Fang, que siempre piensa lo peor, se teme que no quieran.

Que no les apetezca.

Que no les caiga tan bien como para apuntarse.

A lo mejor se ha pasado creyendo que por haber compartido un taller cancelado ya son algo más que compañeros de clase.

Y eso sin contar con lo que le van a decir sus padres cuando les cuente que tienen que dar una fiesta que, hasta ahora, jamás han dado.

Porque ella siempre ha preferido celebrarlo solo con la familia, sin más lío, para no tener que vivir el momento de invitar, de superar la timidez y de arriesgarte a un no como el que está segura de que la está esperando…

SOMOS LA SÉPTIMA

Martín

Martín es el primero.

Valeria y Fang se suman enseguida.

Tres y un sticker de gente bailando en una fiesta.

Fang les responde con otro sticker –su favorito: un corazón de gominola– y piensa que, para ser la primera vez que se anima a invitar a alguien a una fiesta que ni siquiera existe, el resultado no está nada mal.