Está dentro de mí (Depredador Enmascarado 2) Capítulo 163
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Capítulo 163

B ajo las escaleras y me encuentro la puerta de la casa abierta, a un Verdugo y su Corderito en mi entrada y a Clara sufriendo un aneurisma.

—Sí, y tú, TuMáscaraEntreMisPiernas.

Varek Kaelven se ríe y Clara se pone más y más roja.

Al llegar hasta ella, paso un brazo por su cintura y la pego contra mí. Qué bien huele, joder.

Huele a mí.

—Ha-han llamado a la puerta —tartamudea, aún sujetando la mano de Anastasia.

—Ya lo veo. —Le estrecho la mano a Varek y le dedico una sonrisa cariñosa a Stassie—. Vamos, pasad. No os quedéis ahí… exterminadores.

La directora de películas de terror tira de Clara hacia el salón, aunque ella no parece tenerlas todas consigo.

¿Por qué me gustará tanto verla descolocada? Hace que quiera replantearme lo de castigarla por abrir la puerta del piso franco en vez de llamarme a mí y esconderse tras mi espalda. Sé que es valiente, pero roza lo temerario tanto como me saca de quicio y me la pone dura.

—Tengo que hablar un segundo con mi amigo, ¿estarás bien? —le pregunto en un tono bajo solo para ella.

—Bien es una palabra gigante para un momento como este. Digamos que seguiré respirando —responde en el mismo tono.

Le doy un casto beso en los labios y ella da un respingo.

Que. Me. La. Como. JODER.

Varek y yo entramos en la cocina, contigua al salón donde se quedan ellas.

—¿Qué sabes de Britney?

—Hola a ti también.

—Hola, Varek, ¿qué sabes de Britney?

—Íbamos a venir esta mañana, pero Adán y Eva estaban follando como posesos en el bosque.

—Te he preg… —frunzo el ceño—. ¿Cómo coño sabes eso?

—No podías vigilar este lugar y lo he estado haciendo yo por ti. —Se encoge de hombros—. No iba a venir aquí a ciegas, ahora soy padre. Lucas también lo ha visto.

—Pues deshazte de las cámaras que hayas colocado en mi jardín y de las grabaciones, o convertiré a tu mujer en madre soltera.

—Sí, fantasea con que podrías conmigo —resopla con la puta sonrisita de imbécil de la cara.

Es un buen amigo, pero igual que le pasa a Ragnar, le encanta sacarme de quicio.

Había algunas cámaras por la casa, pero las quité en cuanto crucé la puerta de entrada . Creí que las había localizado todas. Culpo a Clara y a su coño prieto, suave y perfecto por hacerme bajar la guardia.

La susodicha aparece en la cocina antes de que pueda volver a preguntar por Britney, la piedra con sangre de Annabelle y ADN de Chloe, y todo lo que nos concierne.

—Adrien, ¿podemos hablar un segundo en la habitación? —Clara mira a Varek con el miedo que debería tenerme a mí—. Tengo que preguntarte algo. A solas.

Entrelaza nuestras manos y la sigo como un puto chucho. Si me arrodillo, no podré evitar comerle el coño y eso traería mucha cola consigo.

—Lo pillo —dice Varek—, pero a menos que quieras que empiece a engendrar a mi segundo hijo en tu sofá, ¡yo que tú no me daría mucho tiempo a solas con mi Ruina!

Ignoro a Kaelven y me centro en mi propia Ruina nada más llegar al pasillo.

—¿Qué ocurre, çmenduria ime ?

Sé que debería tomarme su expresión de pánico muy a pecho, pero la tengo tan cerca y es tan preciosa, que no puedo evitar llevar las manos a sus mejillas y acariciarla con los pulgares en un vaivén que me gustaría hacerle en otras partes del cuerpo.

—¿Quiénes son?

—Amigos.

—¿Pero qué hacen aquí?

—Puedes fiarte de ellos.

—No es eso lo que he preguntado, Adrien.

—No tenemos muchas formas de comunicarnos con el exterior.

Necesito la ayuda de Varek para asegurarme de que mantengo al FBI lejos de ti.

Asegurarme de que estás a salvo. —Rozo sus labios con los míos y le abro la boca.

Profundizamos el beso en cero coma y estoy a punto de olvidar cómo se habla—.

Siempre has querido follar con público, ¿verdad? Es otro de tus fetiches recurrentes.

Se le abren los ojos como platos y se pone roja como un tomate.

A-do-ra-ble.

Se escurre de entre mis brazos y vuelve al salón con Anastasia. Echo de menos cuando estábamos solos los dos.