Capítulo 154
A l salir del sótano encuentro una casa moderna, lujosa y minimalista, que huele a él y a limpio. Tengo las extremidades doloridas así que me choco contra varias paredes dando tumbos. La casa es grande y voy cerrando todas las puertas que dejo atrás.
Encuentro la de la entrada de la casa y veo a través de una pequeña ventana contigua que no mentía. Un bosque frondoso nos rodea.
Podría intentar escapar, pero no quiero hacerlo.
A mí los únicos árboles que me atraen
son las secuoyas.
Subo escaleras arriba y es entonces cuando oigo la puerta del sótano abrirse con un estruendo lejano.
El corazón me late a mil por hora. Acelero el ritmo de mis pasos y encuentro un dormitorio grande, con la cama hecha y la luz de la luna entrando por las ventanas.
Las paredes están llenas de espejos y sobre la almohada hay una foto. Al acercarme veo que es mía.
¿Lo preparó para mí? ¿Aquí es donde fantaseaba con traerme?
Mis pulmones deben estar atrofiándose porque se hinchan y contraen con una rapidez pasmosa.
Mi sed de venganza crece al tiempo que lo hace mi ardiente deseo. Hay un cuchillo en el cabecero de la cama, decorativo. En cuanto lo cojo me doy cuenta de que no es decorativo, sino de verdad. Tengo la idea en cuanto rodeo el mango con mis dedos.
Ya sé cómo voy a vengarme de ti, Adrien Volkara.
No voy a dejarte participar.