Está dentro de mí (Depredador Enmascarado 2) Capítulo 143
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Capítulo 143

R ecogemos nuestras cosas en cero coma. Ragnar sube a su coche con Aileen de copiloto y el portátil de Sam.

Al parecer, es el mejor método para adelantarnos a los pasos del tal Elia Dawson.

Britney arranca en la moto y se va sola, tras ellos.

Nosotros nos ponemos en marcha después de que Adrien le prenda fuego al furgón.

Ah, ahí dentro es donde ha acabado el cadáver de Sam.

Se merecería ser comido por los cuervos, pero tenemos prisa.

Ni una sola persona del motel ha salido, fijo que estarán aterrados. O borrachos.

Robamos un coche que huele a alcohol barato y está lleno de papeles de hamburguesa. Hace un mes mi vida era una cosa completamente distinta . Y aun así, no me cambiaría por la Clara de entonces.

Es posible que me esté convirtiendo en un monstruo.

He visto el cuerpo sin vida de Sam y aun así cuando me acomodo en el asiento de atrás con Liam, se me cierran los ojos del cansancio como si no me importara. Sí que siento náuseas, pero me convenzo de que desaparecerán.

Supongo que ser traicionada de forma épica te insensibiliza a otras traiciones.

Aunque hay algo peor cociéndose dentro de mí.

Una verdad aterradora: si Sam estuviera vivo, estoy bastante segura de que me gustaría matarlo a bocajarro por lo que le ha hecho a Adrien.

Y por primera vez no me asusta reconocer algo espantoso y escalofriante de mi personalidad.

Por primera vez, puedo admitirme la verdad sin tapujos, ni culpas.

Espero no estar convirtiéndome en una psicópata.

Espero que mi verdadera personalidad no sea la de una psicópata.

—¿Y Sam? —pregunta Liam acurrucado junto a mí—. No le he visto.

—Estaba rodeando el perímetro. Ya has oído los disparos. Ha sido una emboscada enemiga —miento sin miramientos.

Estoy hasta las narices de traumar a mi hijo. No pienso pasar más por el condenado aro.

—¿Nos hemos ido sin él? ¿Está en el motel? Tenemos que volver.

—Tranquilo, tesoro, él va en el otro coche.

Sí, en el que se está quemando. Oímos las sirenas policiales, pero nosotros estamos cada vez más lejos.

—¿Luego puede ir en este?

—No creo, tesoro, va a irse con la rubia simpática a la central del FBI. —Miro a Adrien a través del retrovisor mientras aferra el volante con rabia.

Él apenas mira la carretera.

Solo a mí.