Está dentro de mí (Depredador Enmascarado 2) Aileen Volkara
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Aileen Volkara

D espués de la cena más pacífica que hemos tenido hasta ahora, gracias a la escasa iluminación del salón y a que Britney no se ha dado cuenta de lo rojas que tenían las mejillas esos dos, Sam ha insistido en descansar para largarnos de aquí a eso de las cuatro de la mañana.

Así que los Ashcroft, mi hermano y Britney se han ido a dormir. Suerte que esta última no ha oído lo que han dicho los tortolitos.

«—¿Te vas a quedar en el dormitorio con nosotros?

—Sí.

—¿Para qué?

—Para verte dormir».

Adrien Volkara ya no es mi hermano.

A mí alguien ha tenido que cambiármelo, en serio.

Pero en honor a la verdad, creo que irnos de madrugada sería precipitado. Sobre todo teniendo en cuenta que Adrien todavía no ha hablado con Clara de lo que quiere hacer, ya que no la he oído gritar.

En cualquier caso, en esta calurosa noche de verano, estoy haciendo guardia frente a la puerta de la habitación temiéndome lo peor.

—Mi cutis se resentirá por el estrés llegados los cuarenta —murmuro.

Es curioso lo poco que importa el skincare cuando no sabes si mañana estarás viva.

—¿Quieres jugar conmigo al ajedrez? —me pregunta Sam, en la silla de al lado.

—Me encantaría, Sam, pero no podré hacer guardia si estoy frita como un tronco.

—Algún día te gustará jugar.

—Sí, ocurrirá el mismo día que a ti te guste Britney Spears.

—Esa es una comparación absurda.

Empiezo a cantar Stronger de Britney.

—Muy graciosa.

Sigo con el estribillo, divirtiéndome con su incomodidad.

—Hablando de tu soledad, Aileen, ¿tienes a alguien en tu vida?

Me atraganto con mi propia saliva y me lo quedo mirando. Ya me he aclarado la garganta, pero sigo muda. Parpadeo. Un poco más. ¿Se me están entumeciendo las extremidades por la congelación?

—¿Eso es que no?

—Eso es que prefiero jugar al ajedrez a tener esa conversación contigo, Sam.

—Ya sabía yo que entrarías en razón. Iré a por el tablero.

Hijo de…

Él abandona su silla, pero antes de que cruce la puerta, Britney la abre.

—Hola, Sam. No puedo dormir. ¿Te importa si hago guardia con Aileen un rato?

—¡Sí! —exclamo en susurros, soltando una carcajada—. Aileen 1 - Ajedrez 0.

Sam se marcha y Britney se apoya en la puerta.

—¿De qué iba eso?

—Sam se está aficionando a Britney Spears.

No se ríe de mis tonterías, y recuerdo por qué su ánimo está un poco por los suelos.

—¿Te parece si damos un paseo por el porche? —señala la entrada a todas las habitaciones del motel asqueroso en el que estamos pillando piojos—. Sin alejarnos mucho de esta puerta.

—Sí, vale — soy tan buena policía que puedo estar alerta y animar a mi amiga . Mientras caminamos a paso de tortuga, le hago preguntas poco trascendentales y el tema no cuaja. Así que me rindo—. ¿Quieres hablar del tema?

—¿De cuál?

—¿Adrien?

—No —dice casi con asco.

Asiento. Tema 1 - Aileen 0 .

Britney es una persona compleja. Perdió a su madre a manos de la drogadicción y su padre nunca le hizo mucho caso. A veces desearía que hubiéramos sido hermanas de verdad.

—¿Quieres que usemos esas escaleras para hacer ejercicio? —propongo—. Por muy liadas que estemos no nos podemos olvidar de la operación abeja — «tener más culo que cabeza».

—No, no quiero. —Se detiene.

Freno mis pasos también, ya cerca de nuestra habitación, y hago una mueca frustrada. Quiero ayudarla.

Britney se lleva las manos a la cabeza y hunde sus largos y elegantes dedos en la brillante melena rubia y lisa que tiene. Le doy un toque con el codo.

—Ehhh. Vamos, dime qué puedo hacer para que te sientas mejor.

Exhala y se coloca de cara a mí, muy seria.

Un segundo después, sus pechos chocan contra los míos y su estómago queda plano contra mí sin dejar ni el más mínimo espacio entre nosotras.

No tengo tiempo a reaccionar antes de que mi espalda se tope contra la pared del roñoso porche y sus gruesos labios colisionen contra los míos.