Está dentro de mí (Depredador Enmascarado 2) Capítulo 116
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Capítulo 116

N o paramos hasta las tres de la mañana y solo lo hacemos para repostar. Mientras Sam pone gasolina, Aileen se acerca a pagar y yo saco a Britney del coche a rastras.

—¡¿Qué crees que estás haciendo?! —chilla.

—Jefe… —Sam pide que me controle, pero no lo voy a hacer.

—¡¿Es que te has vuelto loco?! —Britney me clava sus largas uñas rojas, pero la estampo contra el lateral del furgón de todas formas.

—¿Has sido tú?

—¿Disculpa?

Vuelvo a estampar su espalda contra el furgón.

—Solo te lo voy a preguntar una vez. Sé que Sam y mi hermana no han llevado a ese desgraciado hasta nosotros, y que hemos estado tomando todas las precauciones posibles para mantenerlos alejados.

Solo te lo voy a preguntar una vez y si considero que mientes, te mataré aquí y ahora. ¿Los has avisado tú?

—¡No! ¡Nunca les daría tu paradero!

—Así que el hecho de que nos hayan encontrado es pura casualidad.

—¡Saliendo de la mansión Ashcroft en llamas no hay tantas direcciones que podríamos haber tomado! Solo era un hombre, Adrien, ¡está claro que los han repartido y han buscado en cada área de descanso!

Alguien del bar habrá llamado a la policía para que fuera a buscar el cadáver.

Si antes no sabían dónde estábamos, ahora lo sabrán.

Encontrarnos será más fácil que nunca.

Joder, joder.

—¿Cómo te atreves a desconfiar de mí?

—Lo hago porque eres impredecible cuando estás celosa, porque no siempre acatas mis órdenes y porque eres impulsiva. Te juro, Britney, que si descubro que estás detrás de lo que ha pasado hoy me encargaré de que lo último que experimentes sea un dolor agonizante insoportable.

Me da un bofetón que me gira la cara y me empuja para que la suelte. Puede que me lo merezca, pero no me cabrea menos.

—Eh, eh, calmaos un segundo. —Sam se interpone físicamente entre los dos, consciente del peligro.

—¡Nunca te traicionaría, imbécil! ¡Y lo sabes! —exclama escupiendo veneno por los ojos—. ¿Te has olvidado de todos solo porque te pone esa heredera de mierda, sin gusto para vestir? ¡Soy yo, pedazo de gilipollas! ¡¿Y me acabas de acusar de traicionarte?! ¡Debería matarte!

—¿Qué haces aquí, Britney? Durante la investigación nunca mostraste el más mínimo interés en poner a los Ashcroft a salvo, ¿por qué coño has venido?

—Por ti —la emoción brilla en sus ojos—. Había empezado a correr el rumor de que estabas desafiando a los de arriba, yendo contra las normas y pasándote la suspensión por el forro de los cojones.

—¿Y qué?

—¡No iba a permitir que te hundieras solo! Además, ¡Aileen es mi mejor amiga! No iba a dejar que os arruinarais la vida quedándome al margen.

La creo. Por mucha rabia que me tenga a veces, moriría por mi hermana.

—Deberíamos irnos ya. No hay tiempo que perder —dice Aileen con el ticket y una barrita de chocolate para Liam en la mano, abriendo la puerta del copiloto.

Todos vuelven a sus puestos y yo me quedo junto al cristal de Clara unos instantes.

Quiero llevarte lejos. Solo a ti. Solos tú y yo.

Por la forma en que sus ojos responden, parece que me entiende. Se abraza a Liam contra el pecho.

— Adrien —insiste Aileen.

Me subo tras el volante, cierro la puerta y piso a fondo el acelerador.

Si hubiéramos matado al cabrón del asaltante con su propio cuchillo podríamos haberlo dejado en una de las habitaciones y habrían tardado días en encontrarlo. El disparo nos ha robado muchas opciones, pero es la única razón por la que Liam sigue vivo. Supongo que estoy agradecido.