95. Hayden
Hayden
—T u padre está e nfadado —me dice Nate por teléfono mientras me dirijo de nuevo al aeropuerto de Washington—. Mu y enfadado.
—Ya me lo imagino.
—¿Vuelves a Los Ángeles o vas a Londres?
—Aún tengo que decidirlo.
—Esta tarde me entrevista Sofía sobre nuestra «estrategia de salida» —me informa.
Al oír su nombre, vacilo.
—Ah. ¿Y cómo es eso?
—Les he dicho a todos los periodistas que me han llamado que hablaría con ella, y solo con ella.
—Muy generoso por tu parte.
—No es generosidad, sino mero cálculo: me enfrento a las personas que han atacado al partido para demostrarles a los electores que no tenemos nada que ocultar.
—Me había hecho ilusiones con respecto a que tenías un corazón.
—Haré lo correcto, pero lo haré a mi modo. ¿Y tú, harás lo correcto? —me devuelve la pregunta.
—Perdona, Nate, ¿pero acaso no acabo de hacerlo?
—No hablo de la investigación.