7. Hayden #2
—Tengo que apañármelas para escribir, grabar y fotografiar sin introducir contraseñas ni usar el reconocimiento facial.
—Que, por otra parte, tampoco funcionaría con el mostacho de Super Mario.
—En efecto
—De todos modos, aquí no puedes hacer nada de todo eso —le recuerdo—. Lo que tenías que grabar debía de ser lo bastante valioso como para disfrazarte de fontanero…
—De técnico de aire acondicionado —precisa.
—… de lo que fuera, y colarte en un despacho de abogados, ¿no?
—Trabajo de campo. No sé si aún te acuerdas de cómo se lleva a cabo una investigación… ¿Te suena de algo?
—No estás en situación de vacilarme.
—Sé que Arthur Bracknell, del despacho Bracknell Cortez aún está en la barra, mirando el vacío que se abre ante sí, y me acerco a ella. Le aparto la cola de caballo y le digo al oído:
—Si aún llevas las de esta mañana, son azules. Una última pregunta: ¿«All you can eat» era un desafío o una invitación?
Sofía me mira azorada por encima del hombro y… se desmaya.
Si no me apresuro a alargar el brazo para sujetarla, habría acabado tendida en el suelo.
Si llego a saber que bastaba tan poco para vencer, lo hubiera hecho antes.