Eres única, Goa (Me llamo Goa 12) ¡¡¡Vivaaaaaa!!!
92%

¡¡¡Vivaaaaaa!!!

Si el curso había pasado deprisa, esa última semana, todavía más. Sin darse cuenta, llegaron al último día de clases y ya a primera hora de la mañana el chat que tenían Ana, Goa, Leo, Bruno, Laura y Nadia estaba que echaba humo.

Ana:

¡¡¡VIVAAAAAAA!!! ¡Hoy terminamos primero! ¡Se me ha pasado volando!

Nadia:

Mi último día en el instituto, ¡y en septiembre empiezo en el vuestro! ¡¡¡Es TAN fuerte que no me lo creo!!!

Bruno:

¡Qué guay! ¡Por fin!

Leo:

¡¡¡VA-CA-CIO-NES!!!

Laura:

¿Y hoy no podíamos ir a las diez? ¡No entiendo por qué nos hacen tener este horario infernal hasta el último día! ¡No fuera que durmiésemos un poquito más!

Goa:

+1000.

Ana:

Tengo muchas ganas del concierto. Dicen que el último día es el mejor.

Bruno:

Yo no me haría muchas ilusiones: oí el otro día a los que tocan de nuestra clase y lo hacen de pena…

Goa:

Pobrecillos… No será para tanto, ¿no?

Bruno:

Te lo juro.

Leo:

Pero los de cuarto quizá tocan mejor y mola…

Bruno:

Quizá.

Ana:

Por mí, como si suena música de cuando mi madre era joven: mientras se acabe el curso, ¡que toquen lo que les dé la gana! ¡¡¡Soy FELIZ!!!

Nadia:

¿Un concierto? ¡Qué morro! En nuestro instituto no se hace nada especial, creo.

Laura:

Pues hoy en el nuestro no hacemos nada, ¡todo es fiesta! ¡Por fin!

Nadia:

Ya podría empezar en el vuestro hoy, la verdad… Qué ganas tengo.

Bruno se alegró al leer que Nadia ya tenía ganas de ir con ellos. Tras la conversación en la que le había preguntado si se había equivocado pidiendo el cambio de instituto, le había quedado el miedo de que, al final, no fuera al suyo.

Bruno:

Te va a encantar, ya lo verás.

Mientras Goa se terminaba de arreglar la melena y se echaba dos litros de colonia, le entró otro mensaje. Era de Klaus:

Klaus:

Último día de insti. Por fin. Que vaya bien. ¡Nos vemos en tres días!

¡Qué ilusión que le había hecho ese mensaje! Klaus había pensado en ella a esas horas de la mañana y le recordaba que faltaba muy poco para verse. ¿Eso quería decir que él tenía muchas ganas? Goa notó un cosquilleo en el estómago y agarró el móvil para responderle:

Goa:

Bua… ¡Sí! ¡Qué bien! Por fin… Este curso se me ha pasado rápido, pero ha sido muy intenso. Quizá demasiado. ¡Y sí, nos vemos en nada! ¿Hacéis algo especial hoy?

Klaus:

Cada clase trae comida y hacemos como un aperitivo todos juntos, con música y cosas así… Hoy vamos a acabar antes, creo que a las once ya nos vamos a casa.

Goa:

Ah, ¿sí? ¡Qué pronto! ¿Y por qué no os hacen ir más tarde y termináis a la hora de siempre? ¡Qué manía con hacernos madrugar!

Klaus:

Cien por cien. Pero a las once, a casa… ¡A mí ya me va bien! Todo lo que sea empezar las vacaciones, ¡lo compro!

Goa:

Ja, ja, ja… ¡Yo también! Por cierto…, ¿cómo estás por lo de tu abuelo…? ¿Mejor?

Klaus:

Normal…, es raro. Me cuesta hacerme a la idea…, sobre todo cuando me llama mi padre y me cuenta cosas de mi abuela… No sé, me da mucha pena.

Goa:

Ya, a mí también me dio mucha pena cuando se murió mi abuelo. Pensar que ella se quedaba sola me partía el corazón. Y mira que yo era aún más pequeña, pero me acuerdo de ese sentimiento.

Klaus:

Ya… Gracias por preguntármelo.

Goa:

¡De nada!

Dejó el teléfono para terminar de preparar la mochila y bajar a desayunar algo, pero antes de salir de casa lo volvió a agarrar y le escribió:

Goa:

Klaus…, que tengo ganas de verte.