Eres única, Goa (Me llamo Goa 12) ¡Qué contenta que estás hoy!
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¡Qué contenta que estás hoy!

Esa noche Goa puso la mesa sin que su madre se lo pidiera.

Que se estuviera terminando el curso, que ya no dieran prácticamente clase y, sobre todo, la carta de Judit, la habían hecho sentir mucho mejor ese día y se le notaba.

Como si la oscuridad de los días anteriores se hubiera disipado… un poco.

— ¡Qué contenta estás hoy! Ya era hora…, que llevabas unos días que tela marinera…

—¡Mamá, no me lo recuerdes, por favor! Por cierto…

, este verano… ¿podríamos hacer lo del cambio de habitación?

—Goa quería tener un cuarto más grande y, para conseguirlo, tenían que cambiar el despacho de sitio: es decir, que la habitación de Goa fuese el espacio que hasta ahora Julia había usado para trabajar.

—Ay, creía que te lo habías sacado de la cabeza, ¡como ya no me decías nada de eso! —A Julia le daba muuucha pereza hacer el cambio que le pedía Goa.

—No te decía nada porque me dijiste que hasta verano nada de nada, pero el verano va a empezar y ahora ya no tienes excusa. ¡Y necesito más espacio! Y tú puedes montar el despacho en la mía, que también vas a estar bien, ¿no?

—A ver…, en el despacho ahora mismo estoy de maravilla… Y tampoco es mucho más grande que tu cuarto… —Julia intentaba darle largas…

—Mamá, que se te nota que te da pereza… Pero solo sería pintar y cambiar los muebles de sitio… y…, en serio, ¡¡¡lo necesito!!!

—Vaaaaaaleee… Ya lo haremos… También es cierto que así vas a tener más luz y un poco más de espacio… y tu cama está un poco estropeada, que la tienes desde que eras pequeña y ya casi no cabes.

—¡Por favor, te lo suplico! ¡¿Puedo tener otra más grande?!

—Miraremos precios y lo valoraré, ¿sí?

—MAMÁ…, si me compras una cama más grande, ¡te juro que voy a hacer todo lo que me digas!

—¡No te lo crees ni tú! ¡Mentirosa! ¡Cómo se nota cuando me quieres hacer la pelota…! —se reía Julia mientras terminaba de servir la cena.

—Que no, mamá, que te lo digo en serio… ¿Tú sabes cómo estaría yo en una cama más grande? Es que dormiría mejor y todo y quizá, durmiendo mejor, también mejorarían mis notas y sería como una reacción en cadena y todo me iría mejor, ¿sabes? —Goa se estaba emocionando sola.

— Goa, ¡no te flipes! Para mejorar tus notas, me parece que lo que hace falta es que estudies más… No sé…, ¡me parece, eh! Ja, ja, ja… —Julia se estaba divirtiendo. A veces, su hija adolescente la hacía reír mucho.

—Bro, que te lo digo en serio… ¡Todo va a ser mejor en mi nueva habitación! ¿Cuándo la montamos? ¿Ahora? ¿La semana que viene, cuando ya no tenga clases? —Como ya sabemos, la paciencia no era el punto fuerte de Goa.

—Ni de coña me voy a poner con todo este lío mientras trabajo.

Tú quizá ya no tendrás clases, pero yo aún trabajo.

Por cierto, la semana que viene, nada de pasarte el día en la cama, ¡¿eh?

! Te dejaré tareas para que las hagas cada día.

Además, tienes pendiente ir a mirar escuelas de baile para el curso que viene y también saldrás a hacer algún recado.

Y el día quince ya te vas con Ana al campamento.

La madre de Ana había propuesto a la madre de Goa que este año se apuntaran a un campamento juntas.

Los años anteriores, Ana se había ido al pueblo con sus abuelos, pero este año ya no quería ir y su madre no la quería dejar todo el día en casa sola.

A Julia le pareció muy buena idea. Alguna vez, hacía tiempo, ya habían ido juntas a un campamento de verano en la misma escuela de primaria, pero nunca a uno fuera.

Ana tenía muchas ganas de ir, pero creía que iba a echar de menos a Laura y la intentaba convencer para que también se apuntara.

Goa, por su parte, con las semanas tan removidas que había tenido, la verdad era que tampoco había pensado mucho en ello.

—Ya…, al final no voy a tener muchos días libres, tampoco. O sea que no te pases con las tareas, eh, ¡que tampoco quiero ser una criada los días que tengo vacaciones!

—¿Una criada? ¡No te pases, Goa! ¡Mira que eres exagerada cuando quieres! ¡¿Cuándo te he usado yo de criada?! ¡No me hagas reír!