Eres única, Goa (Me llamo Goa 12) ¡Tengo miedo!
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¡Tengo miedo!

Cuando Ana pasó a buscar a Goa por su casa a las ocho menos cuarto de la mañana, le dijo:

—Has estado muy seria todo el finde.

—Puede ser —respondió Goa, abatida.

—¿Qué te pasa? Estás superrara últimamente. —Ana se había propuesto dar con el quid de la cuestión.

— ¿Tú también? Mi madre ayer me torturó muchísimo y me dijo que tenía que ir al psicólogo, que estaba fatal.

—¿Y lo estás? —Ana medía mucho sus palabras. Sabía que Goa podía pasar de cero a cien rápidamente cuando se trataba de emociones fuertes… Y, además, era demasiado temprano por la mañana como para enfadarse.

—¿A ti qué te parece? —le repreguntó Goa.

—A mí me parece que no estás bien. No sé… Hace días que no te veo reír. El sábado, que quedamos todos, parecías un alma en pena…

—¿Y qué querías que hiciera? ¡Tú te pasas todo el día con Laura! Bruno y Nadia están empanados mirándose y hablando todo el rato, y Leo pasa de hablar conmigo… ¡Me he quedado descolgada!

—¿Descolgada? ¡Si todos te adoramos! —Ana no terminaba de entenderla.

—Ana, no hagas como que no lo ves… Todo está cambiando. Estamos cambiando. Que me parece bien que salgas con Laura, pero tú y yo… Ya no es lo mismo… Supongo que la tienes a ella para hablar de cosas más íntimas, no lo sé, ya no me cuentas qué te pasa o cómo te sientes.

—Pero ¡si tú tampoco me cuentas nada! —protestó Ana.

—¡Porque no pasamos tiempo juntas! Siempre quedas con ella, y si quedamos, lo hacemos todos y no tenemos el tiempo ni el momento para hablar con más calma. No soy solo yo… ¡Somos todos! No lo sé… ¡Es raro!

—¿Estás segura de que no eres tú y que te pasan otras cosas? Quizá en casa, con tu padre, o lo del vídeo…

Goa bajó los hombros. Andaban despacio. Sabían que esa conversación no la podrían tener una vez que llegaran a la puerta del instituto y se acabaría el momento de intimidad que estaban creando.

—¡Claro que me pasan cosas! ¡Muchas! Pero ¡no las sabe nadie!

— ¡Pues cuéntalas! Estoy aquí…, soy tu amiga.

Goa se echó a llorar.

—No sé… Últimamente no me lo ha parecido, y he tenido celos de ti y Laura, y eso me hace sentir mala persona.

Celos de lo que tenéis, que yo no lo puedo tener con nadie, y celos de que ella te tenga tanto y yo tan poco…

Y me encanta Laura y creo que debo de ser horrible si pienso estas cosas.

Pero a veces os veo cuando os dais besos y tal y me da como rabia…

porque a mí me gustaría también tener a alguien y no puedo .

El llanto de Goa se volvió más intenso y Ana la abrazó, sorprendida de todo lo que le acababa de confesar su amiga.

No se lo esperaba, y en ningún momento había pensado que se pudiera estar sintiendo así.

Le supo mal por ella, por haber sufrido tanto, pero también le dio pena que Goa no pudiera experimentar lo que ella vivía con Laura.