Eres única, Goa (Me llamo Goa 12) Fin de curso
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Fin de curso

Un seis y medio y un siete fueron las últimas notas que le quedaban por saber a Goa de los dos últimos exámenes, y cuando ese lunes se las dieron respiró aliviada .

Ana y Bruno habían sacado notas más altas, pero Goa ya no preguntó.

Tenía miedo de que por conocer sus resultados se sintiera peor de lo que ya se sentía esos últimos días del curso.

Esas palabras les parecieron música celestial. «No trabajar» , el paraíso.

—Pero antes… —prosiguió Judit—, quiero que hagamos un poco de reflexión sobre cómo os ha ido este primer curso de secundaria.

Ya sabéis que soy vuestra profe «brujilla», como muchos me llamáis.

Si lo recordáis, en septiembre os pedí que escribierais las cosas que os decía la mente y que estuvierais muy pendientes de ello durante todo el curso.

Hoy quiero que os toméis un rato y que escribáis en una hoja anónima qué cosas os dice la mente ahora (para ver si la cosa ha mejorado o no) y también qué habéis aprendido este curso. ¿Os parece?

A la mayoría hacer ese ejercicio a las doce y media del mediodía les daba un palo terrible, pero peor habría sido dar clase de Historia, así que se pusieron manos a la obra.

Bruno escribió:

Mi mente me dice, a veces, que soy un «loser», que tengo mala suerte y que no lo voy a poder soportar.

Pero otras veces me dice que sí que voy a poder, que al final no es lo que te pasa en la vida, sino cómo te tomas lo que te ocurre y que en realidad soy muy afortunado de tener a las personas que me rodean.

Este curso he aprendido que tengo un montón de personas que me quieren muchísimo y que el cambio al instituto no era tan terrible como me imaginaba, porque me lo he pasado muy bien.

Ana escribió:

COSAS QUE ME DICE AHORA MI MENTE:

«Tú puedes», «Eres la leche», «No hagas caso del qué dirán, no puedes gustarle a todo el mundo».

QUÉ HE APRENDIDO ESTE CURSO:

«Que hablando se entiende la gente» y «que quiero viajar y conocer sitios nuevos y nuevas personas, que el mundo es muy grande».

Goa escribió:

Parecía que mi mente mejoraba hacia mediados de curso, pero ahora me vuelve a decir cosas como que no encajo, que no importo, que no me tienen en cuenta y que no tengo un sitio. Espero que vuelva a mejorar…

Este curso he aprendido… En realidad, no sé qué he aprendido… Ha sido un curso muy intenso y siento que aún no lo he digerido del todo. Quizá en verano sabré qué he aprendido, pero ahora no. Lo siento.

Leo escribió:

Mi mente me suele hablar bien. Me dice que soy un buen tío, que valgo la pena y que puedo hacerlo. Pero a veces, sobre todo desde hace unas semanas, me ha dicho cosas como que yo no molo, pero creo que ya lo he reconducido.

Este curso he aprendido que la gente que quieres y que te quiere… también te puede hacer daño.

Judit recogió todos los papeles y los mezcló. Luego agarró al azar algunos y los leyó en voz alta.

—Esta persona dice que se siente fea y que la mente le dice cosas que la hacen sentir peor.

Antes que nada, gracias por abriros y compartirlo.

Y en segundo lugar: educar la mente no es fácil y controlar los pensamientos tampoco.

Es un trabajo que tendréis que ir haciendo a lo largo de toda la vida, pero por lo menos ahora sois más conscientes y os fijáis, que ya es mucho.

Os quiero decir que todos y cada uno de vosotros valéis mucho, que os habéis esforzado, que sois buenas personas y que tenéis que estar muy orgullosos de vosotros mismos.

A mí me importáis mucho. Cada uno. Y os voy a echar MUCHO de menos.

Todos se miraron entre sí. Judit lo había dicho haciendo una pausa un poco dramática que los sorprendió un poco. ¿Qué quería decir ese «MUCHO» tan remarcado?

—Nosotras también te vamos a echar de menos este verano —dijo Ana, sonriendo.

—No, quiero decir que os voy a echar de menos en general. Siento mucho deciros que es muy probable que el curso que viene no esté en este instituto.

— ¡¿¡¿CÓMO?!?! —exclamaron todos. Les parecía una noticia devastadora que ninguno de ellos podía ni quería creerse.

—Como ya os he comentado alguna vez, no tengo plaza definitiva en este instituto y puede que el curso que viene me cambien. Me encantaría volver a estar aquí y seguir con vosotros en segundo, pero está difícil el tema… No os quiero engañar. Y me quiero despedir bien por si no nos volvemos a ver.

Judit no se quería emocionar. Se había prometido que no iba a llorar, pero le estaba costando muchísimo esfuerzo. Ese curso había sido increíble por los alumnos y por los compañeros con quienes había compartido la faena. Como les había dicho…, los iba a echar MUCHO de menos .