Eres única, Goa (Me llamo Goa 12) La hermana favorita
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La hermana favorita

Cuando Zoe llegó a casa tras la extraescolar de gimnasia rítmica, dejó la bolsa en su habitación y se fue directa a la de su hermano Leo.

Tenía la cara roja después de entrenar y llevaba aún la pequeña coleta que solía hacerse últimamente para practicar deporte ahora que empezaba a tener el pelo algo más largo.

Con un maillot de tirantes —al salir no se había puesto ni la camiseta por el calor que hacía—, un pantalón negro encima y su energía, pa recía que no se hubiera cansado nada en el entreno:

—¡Hola! ¿Qué tal el día? ¿Has visto a Goa?

—Hola… ¿Puedes ser la niña más cotilla de toda la ciudad? —Leo estaba convencido de ello.

—Podría ser. Bueno, qué, dime… ¿La has visto? —dijo Zoe, ansiosa de salseo.

—Sí, claro, te recuerdo que vamos a la misma clase —respondió Leo con cierta indiferencia.

—¿Y qué? Cuéntame cómo ha ido. Tras el abrazo del viernes en la fiesta de despedida de los ingleses…, ¿cómo ha reaccionado hoy? ¿Habéis hablado? —Zoe se sentó en la cama de su hermano cómodamente, como si fuera a quedarse allí el resto del día.

—Ponte cómoda, no te cortes —dijo Leo, con ironía—. Pues no mucho… Hoy ella estaba como seria y yo tampoco estaba de humor. No sé qué decirle, la verdad…, y tampoco sé cómo actuar… Y verla… es que me da un poco de palo, si no podemos ser nada más que amigos de «hola, ¿cómo te va todo?»…, ¿sabes?

—Yo en serio que no la entiendo… ¡¿Cómo puede ser que no se enamore de ti?

! ¡Si eres el mejor! Guapo, con un estilazo que lo flipas, simpático, amable…

—Zoe, aunque era más pequeña que Leo, a veces parecía la hermana mayor.

Todo lo que había vivido con la enfermedad la había hecho madurar a marchas forzadas.

—Zoe, no empieces… —Leo no estaba para cumplidos.

—Pues ella se lo pierde, ya se apañará. Ahora tenemos que pasar, ¡SEÑORAS Y SEÑORES!, al PLAN B —dijo, creando expectativa.

—¿Qué quieres decir? —Leo no la entendía.

—Pues que tienes que fijar tu atención en otro sitio… o, mejor dicho, en otra chica de la clase o de otra clase. Siempre hay que tener un plan B.

—Pero ¿tú de dónde sacas estas cosas? ¡Si te has pasado media vida en el hospital! —Zoe lo sorprendía cada dos por tres.

—Justamente… En el hospital tenía muuucho tiempo para pensar, y ¡allí me volví una experta en temas del amor! Leyendo, viendo series… Soy… la crac del amor , ahora que lo dices. —Zoe ladeó la cabeza y puso cara de gatito encantador. Leo le tiró una almohada para que parara.

—Pero ¡qué dices! Ja, ja, ja… ¡¿Sabías que estás loca?! Pero loca de remate, ¿eh? —Leo creía de verdad que su hermana, con tantas horas en el hospital, tal vez se había trastornado.

—Bueno, vayamos al grano: ¿qué otra te gusta? ¿Alguien? —Zoe creía que no había tiempo que perder.

—No. Si apenas consigo no pensar dos minutos en Goa, ¡¿cómo quieres que me guste otra?! —¡Solo le faltaba eso a Leo!

—Vale. Dime alguna que aún no te guste porque todavía no te has colgado de ella ni nada, pero que cuando la ves, físicamente, pienses: «Ay, mira, es mona».

—Ninguna, cero. ¿Y puedes parar ya? ¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio? —Leo se estaba poniendo nervioso y necesitaba moverse… Empezaba a tener ganas de que Zoe se fuera a su cuarto.

—Un poco sí. Venga, va, tiene que haber alguna. No puede ser que pienses que no hay NINGUNA que sea mona.

—Pues sí que puede ser. Ni una.

—Venga, Leo, que estamos jugando… No me frustres así… Júrame por mí que no te parece guapa ninguna otra chica de clase. —Zoe no se pensaba conformar con las respuestas que le estaba dando su hermano.

—¡Eso no te lo puedo jurar! —protestó Leo.

—¿Lo ves? Porque hay alguna. Canta. ¿Cuál?

—Ay, no lo sé… Quizá Gabriela.

—¿Gabriela? Un poco raro el nombre, ¿no?

La llamaremos Gabi, que, si no, es demasiado largo.

Bueno, pues perfecto. Ahora te tienes que fijar en Gabi y así, poco a poco, te irás sacando de la cabeza a Goa y podréis volver a ser amigos normales como hasta ahora, pero sin sufrir, y de paso, si te acaba gustando más Gabi y tú a ella, match total y todo gracias a tu hermana favorita .

Me prometes que lo harás, ¿verdad? ¿Por mí? Porfiii.

—Estás CHI-FLA-DA. Además, Zoe…, sabes que eres la única hermana que tengo, ¿verdad? Por tanto, ser la favorita no tiene mucho mérito.

—Eso da igual. Soy tu hermana favorita y punto. Me meriendo a quien diga lo contrario.

Leo no tenía ninguna intención de fijarse ahora en Gabriela, pero tenía que reconocer que Zoe tenía la habilidad de distraerlo de sus cavilaciones, y eso, teniendo en cuenta cómo había pasado los últimos días al sentirse rechazado por Goa, era de agradecer.