Eres mi maldita pole position (North Star 9) Capítulo 8 6
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Capítulo 8 6

Koven Alasdair

—Estamos todos muy nerviosos —dice JJ desviando la mirada por el pit wall unos segundos—. ¿Estoy loco por querer mandarla a boxes?

—Si lo haces, es posible que George no la deje volver a salir —admite Brutus.

La tensión se palpa en el ambiente.

Me meto la mano en el bolsillo del pantalón para tocar el sobre que siempre llevo encima para recordarme que nada de lo ocurrido con Marcus Torrent va a volver a pasar, que podré preverlo.

—No está tomando las curvas como debería —dice JJ y luego abre el canal de comunicación—. ¿Todo bien, Lina?

Es entonces cuando mi cabeza trae de vuelta memorias del pasado. Noticias que leí hace años.

El mundo del automovilismo despertó ayer con una noticia devastadora: Lucian Hendrix se retira de la competición por culpa del terrible accidente ocurrido en Monza meses atrás.

Lucian Hendrix la promesa de la Fórmula 1 que quedó en nada. A sus veintisiete, en vez de hacer historia, el piloto va a ser fácilmente olvidado por cualquier joven promesa que lo remplace.

Lucian Hendrix funda Leik-GP a sus veintiocho años, el piloto parece querer aferrarse con desesperación al mundo de la F1.

Marcus Torrent pierde la vida a la temprana edad de veintitrés años en Monza, Italia.

Una gota de sudor frío me recorre la columna.

—Entra a boxes, Lina. Ahora —ordeno, pero es tarde.

Lo último que oímos es a ella, respirando como si le costara esfuerzo. Un instante después Dubois impacta contra ella y los dos monoplaza salen fuera de la pista.

Darcy

Indiana, EUU.

—Tranquila, tranquila. Todo va a salir bien —repito en bucle con voz temblorosa.

Keira no para de llorar. Entramos en el hospital y a duras penas entiendo lo que dice la enfermera. Cogemos el ascensor, seguimos las flechas del suelo y el nudo en mi garganta no deja de crecer.

—Dios mío… —no para de repetir Keira.

—Nos ha llamado él —le recuerdo, aunque no sé si eso la calmará en absoluto.

El corazón me va a mil por hora. Es mediodía, a plena luz del día. Estábamos viendo la carrera y Alek… él tenía que ir a North Star a ultimar algo del trabajo para mañana.

Pero no se ha presentado en casa. En vez de eso nos ha llamado desde el hospital.

Entramos en la sala y se me encoge el corazón ante la imagen que se nos presenta. Key corre hasta la camilla y parece que la vida se le escapa de entre las manos.

Yo me quedo sin palabras. Alguien le ha dado una buena paliza a Alek Sant Delphi. Ahora tiene el labio partido, una brecha en la frente y según dice “solo un par de costillas rotas”.

—Lauren, no llores. Estoy bien —dice con voz dulce, acunando una de sus mejillas con mimo, pero ella sí llora.

Mucho.

—¿Quien podría querer hacerte daño a ti? —pregunto y tengo que morderme la lengua con fuerza para no unirme al club de las lágrimas de Key.

Verlo herido en una cama de hospital, a un hombre como él que es la viva imagen de la fortaleza y del “yo me encargo” es chocante.

—¿Esto es culpa mía? —pregunta Keira entre llantos, porque la relación que tiene con su familia no es nada buena y no es una locura pensar que quisieran herir al amor de su vida.

Pero eso no haría que fuera culpa suya, joder. Por suerte Alek se lo deja claro.

—Había gente en el aparcamiento que los ha visto —dice refiriéndose a los atacantes—. No se han molestado mucho en cubrirse las espaldas.

No ha sido fortuito. Eran cinco y le han hecho mucho daño. Sant Delphi es un puto armario. Han ido a por él a sabiendas de con quién iban a toparse. Lo tenían planeado.

—Te han robado el móvil para aparentar —sacudo la cabeza—. Esto no ha sido un robo casual.

—Yo también lo creo.

—¿Qué mierda está pasando? —solloza Keira y verla así de descompuesta es descorazonador.

—No lo sé, pero hay algo que no le he dicho a la policía. Uno de ellos mencionó un nombre. No para mí, juraría que se le escapó.

—¿Qué nombre?

—Hendrix. Tengo que llamar a Koven.

Soy yo la primera que lo intenta, pero como la carrera aún no ha terminado, no me lo coge. No tardo mucho en darme cuenta de que si no responde, no es por eso. Veo las noticias.

Lina ha tenido un accidente.