Capítulo 5 1
Koven Alasdair
Hendrix está muy satisfecho con la carrera que ha hecho Lina, así que son las doce de la noche cuando consigo llevármela lejos de todo.
—Jonathan Jonathan me ha contado algo —dice cuando entramos al hotel.
—¿Que su apellido es Jones? —intento bromear aferrándome a las últimas briznas de autocontrol que me quedan.
—Su apellido no es Jones, si no habría estado llamándole J³ desde el principio.
—¿Qué te ha contado, Lina? —no digas su nombre, joder.
Y no la mires. Y respira, joder.
—Que casi llegas a las manos con Lucian.
Aprieto los dientes. Yo no diría eso. Más bien que casi pinto la carretera con el color de sus sesos. No me reconozco.
—Lucian no juega en tu contra. Solo quería evitar ponerte en peligro, por eso intentaba que abandonaras.
—No creía en mí lo suficiente, pero tú sí. —Sonríe, más sensual y preciosa que nunca—. No te haces una idea de lo mucho que voy a agradecértelo.
El ascensor del hotel de Bélgica es grande y estamos uno a cada lado antes de que se cierren las puertas. Un segundo después, ya no.
El ascensor se sacude cuando la empotro contra la pared, le abro la boca con brusquedad y bebo de ella con ansia reprimida. Lina gime en mi boca y siento cómo toda racionalidad se desconecta de mi cabeza.
—Estoy tan orgulloso…
Ella se retuerce contra mí y todo mi cuerpo grita que me la folle aquí mismo. El hecho de que falten segundos para que las puertas se abran no tiene el peso que debería. Mi polla quiere darle todo lo que alguna vez nos pida y más.
Lina alcanza la hebilla de mi cinturón y yo le rodeo la muñeca con fuerza para frenarla, le vuelvo a dejar en el suelo y me aparto de ella antes de que se abran las puertas.
—Mantén la cabeza gacha y la boca cerrada.
—¿Por qué? ¿Tanto se me nota? —suelta una risita—. ¿Crees que habrá alguien en el pasillo?
—No, pero creo que podría follarte en el suelo si me lo pides.
Se atraganta con su propia saliva y salgo del ascensor con paso firme pensando en lo bien que sabe su lengua y en las ganas que tengo de meterme entre sus piernas y hacer que se corra hasta que se desmaye.