Eres mi maldita pole position (North Star 9) Capítulo 4 0
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Capítulo 4 0

Lina Dimettri

Es el día más raro de toda mi vida.

Estoy feliz como nunca, pero también estoy profundamente triste. Lo primero tiene que ver con un trabajo en equipo bien hecho, lo segundo con que soy idiota.

«No quiero estropear tu momento. Has trabajado mucho para llegar a ese podio, Lina». Su mirada dulce, su forma de decirme que yo era lo único importante y su estúpida manía de poner sus emociones en un segundo plano me dejan… asdfghjkl.

Que alguien me mate.

Lucian ha estado paseándome como un trofeo de aquí para allá, así que voy con él al aeropuerto y también con Mikel, que no está muy contento que digamos. El día que repartían la deportividad él se quedó en casa durmiendo. Que le den.

—Mañana te necesitaré para algunas entrevistas más, por la tarde —informa Hendrix y me pregunto si me ha confundido con una superestrella del pop o algo así.

No sé qué más quiere que diga que no haya dicho ya.

—Sin problema —respondo y después habla de no sé qué accionistas.

Le dejo claro que haré lo que sea con gusto. Soy muy consciente de todo lo que le debo. Poco después, Lucian atiende una llamada y yo me limito a mirar por la ventana y alucinar en silencio.

No me puedo creer que haya estado en el podio tan pronto. Hace unas semanas Ethan me dijo que la F1 había acabado para mí y hoy… hoy he ganado un trofeo.

La vista se me nubla de la emoción. Al llegar al aeropuerto estoy tan contenta de ver al resto que reparto abrazos incomodando a todo el mundo.

—Koven no para de enseñar tus mejores momentos de la carrera a todos —dice George cuando me ve y pese a que muchos otros me hablan después, no consigo oír nada más.

¿De verdad?

Me acerco a JJ, a ver si tengo algo de suerte.

—¿Sabes dónde está Alasdair?

—Probablemente querría apartar su ceño fruncido de ti, para que disfrutaras de la euforia de tu victoria.

—No quiero que lo aparte de mí —admito por lo bajo.

Termino quedándome con él hasta el embarque y me cuenta algo que no me esperaba.

—Koven suele llevar sus preocupaciones en el estómago.

—¿Qué quieres decir? Nunca lo he visto más intranquilo que cuando Antonov me sacó de la pista, e incluso entonces, su estómago parecía estar bien.

—Así es él. No se pone enfermo cuando alguien a quien aprecia tiene un problema. Espera a solucionarlo, a asegurarse de que la persona está bien. Entonces es cuando se pone enfermísimo.

—¿De verdad?

—Tengo entendido que Brutus fue a verlo unas noches antes de que saliéramos hacia Silverstone y se lo encontró vomitando y hecho polvo.

El corazón se me hace un nudo.

¿Alasdair ha estado mal y no me lo ha dicho? La idea de que la persona que más ayuda me ha brindado haya estado mal sin tener la decencia de compartirlo conmigo me cabrea. ¿Cree que no puedo cuidar de él?