Eres mi maldita pole position (North Star 9) Capítulo 2 7
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Capítulo 2 7

Koven Alasdair

Se me está dando de puta madre lo de mantenerme alejado de ella. Toco el sobre que descansa en mi pantalón y hago una serie de respiraciones profundas. Me prometo que en la próxima carrera tendré el pulso bajo control, pero sé que no va a ser verdad.

—Confío en ella —susurro en bucle solo para mí.

Me cuelo entre el equipo sin llamar la atención de nadie. Paso de largo a George que hace sus comprobaciones murmurando lo que parece un salmo. La tensión se palpa en el ambiente cuando paso por detrás del único F1 que queda ya en el box.

Me choco con Hendrix cuando estoy a punto de llegar al pit wall.

—¿Dónde estabas? —mira a mi espalda como si eso le pudiera dar algo de información.

—En el baño, ¿querías algo?

—Tú y yo tenemos una conversación pendiente y este es tan buen momento como cualquier otro.

—No creo que ahora sea un…

—¿Te la follas?

Veo cómo el F1 de Lina se aleja de boxes por la visión periférica y le lanzo una mirada poco amistosa a Lucian.

¿En mis sueños? Todos. Los. Putos. Días.

—No.

—Más te vale.

—¿Disculpa?

—No tolero ese tipo de relaciones en mi equipo.

—¿Por eso solo contratas a tíos, Lucian?

—Nos vamos entendiendo. —Sonríe como un gilipollas y antes de largarse a ver la carrera desde el paddock, añade—: Se que es difícil resistirse a un coño diez años más joven que tú, pero esta vez vas a tener que guardártela en los pantalones.

Sus palabras me repugnan y lo cojo del brazo con demasiada fuerza.

—Vigila lo que dices.

—Eh, que no te estaba juzgando.

—No soy como tú. Ni por asomo.

Puede que Lina me vuelva loco, pero solo ella. Me gusta su fuerza, la sabiduría que desprende su expresión irónica cada vez que me mira y que sea mucho más madura de lo que sería lógico que fuera alguien de veintiuno.

Aun así, puede que desearla me convierta en alguien despreciable de todas formas.

Pero no soy como Lucian.

—Vale, vale, tranquilo. Solo era por aclarar las cosas. —Sonríe fingiendo que no le ha molestado y se va con sus aires de petulante snob que se gasta.

Cretino.

Este tiempo trabajando con Lucian me he dado cuenta de lo mucho que han cambiado las cosas. Hace años no éramos más que dos chavales, ahora percibo cosas en él distintas a lo que recordaba. Cosas que, si estaban ahí desde el principio, yo no supe verlas.

De lo contrario, nunca lo habría considerado un amigo.

Me siento entre Brutus y JJ, obligándome a centrarme en lo que de verdad importa Este último parece tanto o más nervioso que las anteriores veces.

El pit wall huele a euforia, nervios y sudor.

Algo me dice que está así desde que Lina llegó al equipo, que todos la quieren más de lo que han apreciado nunca a Mikel.

A través de los monitores vemos cómo se van colocando en posición.

—En algún momento se nos pasarán las ganas de vomitar, ¿no? —me pregunta JJ.

—Lo dudo.

—Vamos, chicas, controlad esas emociones —la voz de Lina nos llega desde la radio y hace que Brutus suelte una carcajada.

Lo que te gusta jugar conmigo, Dimettri.