Eres mi maldita pole position (North Star 9) Capítulo 1 5
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Capítulo 1 5

Lina Dimettri

Es jueves, temprano y en media hora Alasdair vendrá a recogerme a North Star para ir al aeropuerto.

Estaremos tres días en Mónaco. No había pensado en la cantidad de horas que voy a pasarme en el avión con ese hombre y lo mejor es que siga sin hacerlo.

Por el momento, me centro en el matcha que me ha traído mi amiga, que prefiere saltarse su primera clase del día con tal de estar conmigo. #Piropazo.

—Estás de morros.

—No lo estoy.

Sí lo estoy.

—¿Es porque te has perdido intentando encontrar esta cafetería?

—No.

—No tiene nada de malo. El buen sentido de la orientación no es un premio que le toque a todo el mundo.

—No. Es. Por. Eso.

—Así que admites que hay otra razón.

—No.

Me he perdido las primeras carreras de la temporada y estoy harta de que Mikel me mire por encima del hombro.

Vale, en el fondo me importa un pimiento y medio lo que haga Mikel.

Quiero correr. Quiero competir. Y quiero ganar.

Vale ya de estar en el banquillo. Vale ya de sufrir sin recompensa.

Quiero volver a ser quien era antes de mi terrible accidente.

—Va…le —dice la futura psicóloga con tal de no presionarme.

—Tengo muchas ganas de que llegue el domingo, Darcy. Una parte de mí no se creerá que esto está pasando de verdad hasta que la carrera termine.

—Lo entiendo.

—¿De verdad?

—Es lógico.

La cafetería de North Star está hasta los topes, pero yo la veo solo a ella.

Y no tiene que ver con toda la purpurina que lleva en los párpados, ni en las grandes cerezas que tiene por pendientes, ni en que su reloj tiene forma de iglú de plata con pinchos.

Tiene que ver con que sigo sin entender como este corazón puro, lleno de luz y bondad quiere quedarse a mi lado, cuando yo soy un pozo de oscuridad y pesadillas.

—Gracias por decirlo. Por cierto, ¿has traído lo que te…?

—Claro —lo deja encima de la mesa—, ¿desde cuando te gusta tanto el limón?

—No sabría decirte —cojo una de las mitades y me la llevo a la nariz.

Siento que se me relajan un poquito los nervios. Entonces mi buena amiga me suelta una bomba.

—¿Qué?

—Lo que oyes.

—¿Conoces a Alasdair? ¿A Koven Alasdair? ¿A Koven Alasdair mi coach y el hombre gracias al cual tengo una plaza en la F1?

—Un poquitín, sí. Somos… coincidentes.

No me gusta cómo suena eso. Le pido que se explique.

—Sí, verás es que Keira —su otra amiga de la que *no* estoy celosa para nada—, está casada con Alek Sant Delphi, que da la casualidad que es muy amigo de Koven. Además de profesor aquí, en North Star. El mundo es un pañuelo, ¿eh?

—¿Y por qué no me lo habías dicho? —Me bajo la manga de la camiseta para ocultar la cicatriz y Darcy pone una mano sobre ella.

—Porque si la primera semana de prueba salía mal, quería poder criticarlo como una buena amiga. Lina.

Sé que va a decir algo que no tiene nada que ver con Alasdair solo por el tono.

—¿Sí?

—Estoy agradecida de cada herida que te cicatrizó porque gracias a ellas estás aquí. Si no, no te habría conocido. Tápatelas si así te sientes más cómoda, pero a mí me gustan.

Me froto los ojos por una razón completamente ajena a lo que acaba de decir.

—Vale, tengo preguntas —carraspea—. Sabes que he visto un millón de vídeos tuyos, quizá más.

—Estoy al corriente, sí —digo, no muy segura de querer cambiar todavía de tema de conversación.

—Pero todavía soy una novata en todo esto. Sé que el viernes es el día de los entrenamientos, pero ¿y el sábado? ¿En qué consiste esa pre-carrera antes de la carrera del domingo?

—El sábado es el día de clasificación. Corremos para decidir en qué orden saldremos el domingo. Para eso están la Q1, la Q2 y la Q3.

Mi amiga pone cara de haberme oído hablar en mandarín antiguo. 很有魅力!1

—¿Pero por qué corréis tres veces? ¿Es algún tipo de TOC por parte de la organización? ¿Como esa gente que tiene que encender y apagar las luces de la habitación tres veces antes de salir? ¿O dejar el volumen de la tele en número par?

Contengo la risa.

—Los últimos de cada una van siendo eliminados.

—¿Eliminados? O sea que ellos no corren el domingo.

—Sí corren, pero saldrán en las peores posiciones. El objetivo de la clasificación es jugarse las diez primeras posiciones. En la Q3 ya solo quedan diez pilotos y quien gane se queda con la pole position.

—Parece fácil.

—¿Has entendido algo?

—Que tengo que gritar más fuerte cuando en pantalla aparezca la Q seguida del 3.

—Darcy… —sacudo la cabeza—, gracias. Es la primera vez que alguien va a ver una clasificación mía solo porque le apetece. No sé qué decir.

—Di que lo vas a bordar. Yo creo en ti, amiga.

Me arde la garganta como nunca. No tenía ni idea de cuánto necesitaba oír esas palabras. Me vibra el móvil y el nombre «Alasdair» aparece en pantalla. Me levanto despacio.

—Te llamaré luego, ¿vale? —le doy un abrazo rápido y echo a correr hacia la salida.

—Eso espero. ¡Aunque mis gritos llegarán hasta Mónaco desde North Star!

Hablar con ella siempre me deja con una sonrisa en la cara.