Eres mi maldita pole position (North Star 9) Capítulo 9
9%

Capítulo 9

Lina Dimettri

Es de noche cuando salgo del recinto y todavía tengo el pelo mojado de la ducha. Una chica con gafas de sol con forma de corazón en la cabeza y un bolso con forma de labio, al más puro estilo Bratz, me espera a mí y solo a mí cegándome con su encantadora sonrisa.

—Darcy.

—Hola, bombón.

—Has venido —esto lo digo casi en un susurro, porque estoy flipando.

Soy nueva en esto de tener amigas. Es la primera en toda mi vida.

—Pues claro, tonta, ¿cómo no iba a hacerlo?

Se lanza contra mí y me envuelve en un abrazo sentido.

La conocí en North Star. Me dijo que le gustaban mis cicatrices y creí que se burlaba de mí. Me preguntó cómo me las había hecho y cuando se lo conté, se puso a llorar como una magdalena. Todo el mundo podrá comprender que, cuando la desconocida se proclamó mi nueva amiga, no pude rechazarla.

—Entonces estás dentro —dice estrechando la mirada, asegurándose si puede o no sacar ya los confetis.

—¿Puede? Eso creo. No estoy segura, estoy de prueba toda la semana. En cualquier caso Alasdair ha dejado claro que a la mínima que lo desobedezca se largará y entonces Lucian me dará la patada.

—Sin presión.

—Exacto, ninguna.

—¿Sabe alguien que es tu talón de Aquiles?

—No sé de qué estás hablando.

—¿De lo que me confesaste? Eso de que de pequeña, mientras seguías la F1 de cerca, lo veías llevando a un piloto tras otro hasta la cima y acabaste perdidamente colgada de él.

Alasdair era el mejor dando órdenes, pero no tuve la suerte de conocerlo en persona. Entré en este juego a los diecisiete, hace cuatro años. Justo después de que él desapareciera.

—No. Y como es agua pasada, así seguirá siendo.

—Oído cocina —se cierra los labios con una llave invisible y luego la lanza hacia atrás—. ¿Sabes? Si fuera buenísima en esto como tú podríamos ser como los hermanos Márquez, pero en versión F1.

—Tú y yo no somos hermanas. —Aunque ojalá.

Inhala todo el oxígeno de la sala y se lleva la mano al pecho con ofensa.

—Retira eso.

—Retirado. ¿De verdad estás aquí, Darcy? ¿En serio has venido a buscarme? —odio lo vulnerable que sale mi voz, pero no puedo evitarlo.

—No iba a perderme tu primer día. ¿Te puedo invitar a cenar?

Asiento. Quien tiene una amiga, tiene un verdadero tesoro.