24 Kaia
KAIA
Ni siquiera Farren fue capaz de convencer a River para que se quedara a la clase de defensa personal.
El pobre salió corriendo en cuanto vio lo que iba a ocurrir en esa sala llena de mujeres, vecinos y de casi todos mis amigos.
Algo me decía que no se marcharía del pueblo pese a no tener su cabaña, así que me concentré en los movimientos y dejé que mi cabeza descansara un poco de todo aquel lío.
Sin embargo, la preocupación y las cavilaciones sobre la persona que había destrozado su hogar volvieron en cuanto terminó la clase.
Charlamos unos minutos en la sala antes de abandonarla y, aunque solté una excusa muy convincente a mi parecer, no llegué demasiado lejos. Nyla me cortó el paso en el recibidor y las demás aparecieron detrás.
—Tenemos una cita en tu casa —soltó la que solía llevar la batuta cuando éramos pequeñas.
—Lo sabría de ser así —comenté con calma. Aparté la mirada de Nyla para mirar a Zuri, que jugueteaba nerviosa con sus dedos y mis tripas se contrajeron—. ¿Qué ocurre?
—Intervención, amiga. —Nyla sonrió con un punto de maldad.
Puse los ojos en blanco y miré a las demás.
Faith nos estudiaba con curiosidad, dispuesta a apuntarse a un bombardeo si era necesario; Eden parecía algo preocupada, y Revel no tenía ni idea de qué iba aquello.
Busqué a mi hija con la mirada y la encontré al otro lado del recibidor con los chicos.
Sonreía como una lunática, igual que Reid, mientras los demás parecían querer desaparecer.
El aludido me miró, sonrió todavía más y se acercó a nosotras con los demás a su espalda.
—Nos vamos a jugar a paintball —anunció.
Farren pegó un par de saltitos emocionada. Zion tenía su mirada ceñuda fija en mí.
Jodida Nyla, sabía como montar sus emboscadas, pero yo también sabía jugar a eso. Me volví hacia mi hija y sonreí.
—Nosotras vamos a hacer día de chicas, ¿te apuntas?
Si lo hacía, no habría intervención. Sin embargo, mi hija negó con su cabeza.
—Lo siento, ma. Es paintball. —Lo dijo con tanta reverencia que acepté mi derrota sin insistir.
Nyla sonrió todavía más como el demonio personificado que era.
Nos despedimos de ellos, nos repartimos en distintos coches y tomamos rumbo a mi infierno personal.
Me sorprendió ver que Revel había llegado hasta mi casa, pero me sentí feliz por ella.
Era un avance que cada vez se uniera a más de nuestros planes.
Incluso la había visto paseando con Mina por el pueblo en más de una ocasión.
—No necesito ninguna intervención —aclaré cuando nos acomodamos en el salón.
—¿Ah no? ¿Y esto qué es? —Nyla alzó una camiseta masculina del sofá.
—La casa de River se quemó ayer, así que ha pasado la noche aquí —murmuré entre dientes.
La sorpresa ocupó todos los rostros, incluso el de Nyla, que no esperaba esa respuesta. Se levantó de un salto y echó a correr; yo lo hice tras ella porque sabía qué pretendía. No llegué a tiempo; estaba en mejor forma que yo.
—¡Aquí no ha dormido nadie! —exclamó tras abrir la puerta de la habitación de invitados.
Faith soltó una risita detrás de nosotras y las otras tres me miraron con distintos grados de entusiasmo.
Santo Dios.
—Vamos. —Nyla me agarró de la mano y me arrastró hasta el sofá, donde me obligó a sentarme. Cuando todas estuvieron acomodadas a mi alrededor, sonrió de nuevo—. Habla.
—Es un amigo. —Me encogí de hombros.
—Es el padre de tu hija.
Revel estuvo a punto de perder sus ojos ante la afirmación. Yo asentí en su dirección y suspiré.
—Lo conocí hace diez años cuando se incorporó a mi antiguo trabajo. Congeniamos bien, nos hicimos amigos…
—Mucho más que eso —me interrumpió Nyla y Zuri asintió con vehemencia, aunque se detuvo en seco ante mi mirada.
Puse los ojos en blanco.
—Empezamos a salir y un día desapareció —continué con voz de autómata—.
No tardé en averiguar que lo habían detenido por un homicidio.
Las pruebas no terminaban de encajar, pero él confesó, así que lo condenaron e ingresó en prisión.
Fui a verlo en varias ocasiones; sin embargo, no accedió a las visitas.
Hace algunas semanas terminó su condena, se presentó en mi oficina buscando trabajo sin saber que era mi empresa y lo contraté. Fin de la historia.
—Te falta la parte de Farren —apuntó Nyla.
Solté un nuevo suspiro.
—Averigüé que estaba embarazada mientras lo investigaban. Traté de decírselo cuando fui a verlo, pero no hubo forma de que aceptara mis visitas y no quise hacerlo por carta. Quería ver su rostro y de paso que me contara por qué narices había confesado un crimen que no había llevado a cabo.
Esa vez, los rostros que me contemplaban se llenaron de preocupación, no solo de sorpresa.
—¿No crees que lo hiciera? —Eden habló con suavidad.
—Las pruebas no encajaban.
—Pero confesó —murmuró Revel.
Me encogí de hombros.
—Quizá fuera un accidente —propuso Faith, aunque su expresión indicaba que no lo creía.
—Lo dudo.
—¿Crees que alguien le tendió una trampa? —Me sorprendió que Revel fuera la primera en llegar a mi propia conclusión.
—Estuvo involucrado en una organización criminal —admití en voz baja.
Ella asintió despacio, como si estuviera analizando esa información, y Zuri tendió su mano hacia ella. La melliza de Dax había nacido y vivido toda su vida en una organización enorme de trata de personas; sabía mejor que nadie como era aquello, aunque no fuera la misma situación de River.
—Esa gente tiene formas de manipularte —admitió sin mirarnos.
—Quizá lo obligaron —sugirió Faith.
—Algo me dice que no lo hizo. No puedo explicarlo, pero River no habría hecho algo así, ni siquiera bajo amenaza.
—Examiné mis manos unos segundos, los suficientes para que Revel colocara una de las suyas sobre ellas y yo sonriera agradecida—.
Nunca ha tenido una vida fácil y ha hecho cosas de las que se arrepiente, pero cuando lo conocí parecía dispuesto a dejar todo aquello atrás.
Nunca me habló de su pasado; lo de la organización me lo dijo anoche, pero siempre tuve la sensación de que estaba haciendo lo posible por empezar de cero, por hacerlo bien.
»Me encantaría que pudierais verlo con mis ojos, que bajara sus barreras para que todo el mundo pudiera conocerlo. Es una buena persona, es luchador, protector y generoso. Es leal, detallista y siempre se ha preocupado más por mí que por él mismo —musité con la mirada fija en mi regazo.
—¿No te ha contado qué pasó realmente aquel día?
Mi corazón dio un vuelco ante la pregunta de Nyla. ¿Ya no sospechaba de él?
—Insiste en que cometió el crimen.
—Eso es raro.
Las demás asintieron, todas excepto Revel y Zuri.
—¿Qué es eso de que su casa se quemó ayer? —preguntó la primera.
—Los bomberos encontraron los restos de un cigarro junto al sofá.
—¿Un accidente? —Nyla enarcó una ceja.
—River no fuma.
El silencio se extendió entre nosotras mientras las miradas volaban de una a otra.
—Todo esto es muy extraño —concluyó Faith al fin.
—Seguro que Reid y Zion pueden ayudarlo. —Eden lo dijo con vehemencia.
—Los chicos lo odian. —Nyla se encogió de hombros—. Mató a alguien, o al menos eso confesó, y la dejó embarazada sin dignarse a aparecer las veces que fue a verlo a la cárcel.
—Ambos harían cualquier cosa por Kaia, incluso protegerlo si ella se lo pidiera.
Zuri fue quien soltó la afirmación, pero todas asintieron. Revel apretó mi mano y yo le devolví el gesto.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó, y mi abdomen se contrajo de nuevo.
—Descubrir en qué lío está metido y sacarlo de él.
Esperé a que Nyla pusiera alguna pega, a que Eden admitiera que podía ser peligroso, a que a alguna se le escapara una mirada de duda, pero ninguna hizo nada de eso.
Mis chicas asintieron con solemnidad y yo me sentí mucho más ligera y muy agradecida de contar con ellas en mi vida.
Si River hubiera tenido mi misma suerte, no habría terminado en aquella organización. Estaba segura de ello.
—¿Cómo lo haremos? ¿Quieres que lo sigamos? ¿Dónde está ahora?
Varias sonrisas se materializaron en los rostros de mis amigas.
—Yo me encargaré de recabar la información —decidí con una sensación indescriptible en el pecho.
—En ese caso, sigamos con la intervención. —Nyla se volvió hacia Revel—. ¿Qué pasa con Aldric?
Zuri abrió los ojos como platos ante su descaro, Eden se puso roja y Faith sonrió de lado. Yo me aguanté un suspiro y abrí la boca para redirigir la atención hacia otro lado; sin embargo, Revel respondió antes de que pudiera hacerlo.
—Me gusta una barbaridad.
Varias mandíbulas se descolgaron ante su sinceridad y Nyla se echó a reír.
—¿Se lo has dicho ya?
—En varias ocasiones —admitió Revel sin una pizca de incomodidad—. Quiere ir despacio.
—Es normal —murmuró Zuri.
—¿Y tú qué quieres? —preguntó a su vez Faith.
—Lanzarme sobre él. —Esa vez sus mejillas se sonrojaron—. Por primera vez en mi vida quiero acercarme a un hombre, quiero sentir sus manos sobre mi cuerpo, sus labios entre los míos. Quiero que reemplace esos recuerdos asquerosos por unos con los que llevo soñando meses.
Vaya.
Volví a apretar su mano y ella sonrió de lado.
—No soy una víctima, soy una superviviente y, aunque el secuestro mermó mi valentía, no modificó el deseo que siento hacia él.
Estoy enamorada de Aldric y el muy idiota no me deja acercarme a él.
Al menos, no tanto como quiero. Solo me falta colarme desnuda en su habitación y meterme en su cama —masculló.
—No es mala idea. —Nyla sonrió de esa forma que nos ponía los pelos de punta a todos.
—Yo lo haría —asintió Faith con una expresión muy similar.
—Si esto fuera una novela romántica, sería una buena escena —la animó Zuri.
Eden las miró a todas como si estuvieran locas y a mí me entró la risa floja. Al principio me contemplaron en silencio, pero luego Revel se unió a mis carcajadas y esas se extendieron por el salón.
—Me alegro tanto de haberos conocido a todas —logró decir Faith entre risas.
Las demás asentimos y las carcajadas disminuyeron hasta extinguirse, aunque no lo hicieron nuestras sonrisas.
—Estupendo, este es el doble plan: Kaia se encargará de extraerle toda la información a River y Revel llevará a cabo su incursión cochina en el dormitorio de Aldric. Voto porque ambos movimientos se lleven a cabo esta misma noche: ¿votos a favor?
Nos echamos a reír ante la ridiculez de su plan, pero estoy segura de que cada una de nosotras agradeció encontrarse en un ambiente lleno de confianza y cariño.