Entre Rosas y Sueños Capítulo 33 #3
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Capítulo 33 #3

No me haría gracia que siguiese siendo tan cercana a ella después de todo, pero es su vida y yo no soy quién para decidir nada.

Mi prima negó.

—Después de todo lo que está haciendo, no puedo perdonarla.

Además, si lo hiciese, me seguiría haciendo daño porque ella nunca me va a ver como la veo yo —la miré extrañada, sentía que había algo que no estaba entendiendo y Giu lo leyó rápidamente en mi rostro—.

Alessandra, quiero a Agatha. Es la primera persona que he querido.

Los rumores sobre mí nunca fueron mentira.

Sentí que la boca se me entreabría. Esos rumores llevaban un año circulando, Giu había tenido múltiples pretendientes, pero nunca intentaba nada con ninguno desde hace más de cinco años, cuando dejó al único chico con el que estuvo.

En ese momento mi prima tenía 15 años. Nunca le había hecho caso a esos rumores, mi prima nunca hablaba de ellos, pero ahora me empezaban a cuadrar las cosas.

—Siempre me había dado miedo admitirlo en voz alta, supongo que me daba miedo este tipo de reacciones.

—No, no. No es nada malo, Giulia, es solo que no me esperaba que estuvieras enamorada de Agatha —por los Dioses, ¿no había nada mejor que decir?—. Me alegro de que hayas confiado en mí para contármelo. ¿Ella sabe algo de esto? —pregunté curiosa, pues si no, no entendía la reacción de mi prima.

Ella negó.

—Nunca me atrevería a decírselo. Además, tú también te diste cuenta, ella quiere a Fiero, su vida siempre ha rondado en torno a los hombres. No pude ser más hetero —bufó.

No me podía imaginar cómo tenía que doler eso, ver que la persona que quieres nunca te correspondería.

—No quiero que nadie más lo sepa, Aless. Me aterra cómo pueda reaccionar La Élite.

Envolví a mi prima con mis brazos. No sabría cómo podía reaccionar la sociedad ante ello.

Italia no era uno de los lugares más abiertos según tenía entendido, puesto que no estaba muy metida en el tema.

Y en La Élite no recordaba ninguna situación parecida, pero dudaba que reaccionasen bien, lo principal era mantener el legado, por lo que siempre se creaban parejas heterosexuales.

No recordaba ninguna situación en la que no hubiese una pareja que no fuesen hombre y mujer, a pesar de los siglos, las doce familias seguían en pie por algo.

—Siento no haber estado para ti antes, Giu, pero gracias por confiar en mí.

—Siempre estabas ahí a pesar de no haber sido una persona muy accesible —dijo contra mi hombro—, pero yo estaba asustada. La sociedad a veces llega a aterrorizar.

La abracé más fuerte hasta que se separó de mí, y vi cómo se limpiaba las lágrimas. Se me encogió el corazón. ¿Cuánto tiempo llevaría queriendo hablar de esto y no encontró a nadie con quien hacerlo?

Las palabras de mi padre volvieron a reverberar en mi interior. ¿Un Don o un castigo? Tal vez si Giu no perteneciera a todo esto, se sentiría más libre, tendría menos miedo.

—Bueno —dijo una vez se calmó y se puso de nuevo a tratar con las flores—. ¿Algo más que comentar respecto a mañana?

Dudé. La imagen de Dorian vino a mi mente como si de un cometa se tratase, pero después de lo que había contado Giu, sentía que era una estupidez hablar de ello.

—Aless —inquirió mirándome con la ceja levantada.

Negué.

—Es Dorian, es una tontería.

—Alessandra, he visto cómo miras a ese chico. No es una tontería —el aire pareció desaparecer—. No te he visto mirar así a nadie más, ni siquiera a Fiero cuando empezasteis a salir. No sé qué tendrá ese chico, pero te hace brillar, mientras que con Fiero estabas apagándote.

—Ese es el problema, se nota demasiado y con la noticia que sacaron hace poco no sé qué hacer. No quiero ignorarlo durante el evento, pero me da miedo estar cerca de él y ocasionar más rumores y problemas.

—¿Qué más da eso ya? Vas a dejarlo definitivamente con Fiero, él ya lo sabe. Solo sigue siendo tú con él. Ya verás que todo se irá asentando cuando las cosas se tranquilicen. La gente va a seguir hablando pase lo que pase.

Supongo que tenía razón, pero eso no lo hacía más fácil.

—Aun así, me carcomen los nervios. Los eventos nunca han sido fáciles para mí y con todo esto solo se pone un peso más.

—Todo va a ir bien, Aless. Haremos que vaya bien —afirmó convencida.

Mi prima sacó una botella de vino blanco de su bolso y dos copas.

—¡Ahora un brindis por el mejor evento que va a haber este año!

—¡Giu! —no pude evitar reírme ante lo inesperado que había sido. Aunque viniendo de mi prima no sé por qué me sorprendía tanto.

—Así se nos va a hacer el trabajo más leve, créeme, me lo agradecerás —dijo mientras llenaba ambas copas.

Y no sé si fue el vino o la simple presencia de mi prima, pero efectivamente el tiempo pasó volando. Hablar con Giu sobre todo lo que estaba ocurriendo me ayudó a tranquilizarme un poco y ver las cosas con otra perspectiva.

Y, además, mañana era el inicio de la primavera. El invierno se derretía, permitiéndole a las flores volver a florecer, y esperaba que eso solo fuese un presagio de lo que sería esta nueva etapa para mí.