Entre Rosas y Sueños Capítulo 28 #2
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Capítulo 28 #2

—Fiero no sería capaz de ponerme los cuernos —dije finalmente. ¿Pero no era en parte por eso por lo que íbamos a la fiesta? ¿Para ver si realmente había algo entre ellos?

—No te digo que haya pasado algo, pero sin duda hay algún tipo de interés. Además —no parecía contenta con lo que estaba a punto de decir—, Agatha llevó blanco el día de la Mascherata.

Me quedé boquiabierta. Todo el mundo sabía que solo las personas que iban a anunciar un compromiso podían llevar blanco, era un código de vestimenta que no se podía romper.

—Me duele hablar mal de ella, es una persona muy importante para mí, pero no sé a qué está jugando Aless y no me está gustando nada lo que estoy viendo.

Suspiré y me dejé caer en la cama.

—¿Y qué hacemos? —Eso facilitaba las cosas, pero no sabía cómo actuar hoy.

—Nada —contestó mi prima de forma despreocupada—, hasta que no hables con Fiero, sigue igual que siempre con él.

Tampoco está bien que Agatha se meta en una relación, independientemente de lo mal que fuese.

Con suerte hoy alguno meterá la pata y estaré a tu lado cuando pase. Merecen pasarlo un poco mal.

Miré de reojo a mi prima.

—Eres un poco vengativa, ¿no?

—¿Y tú no? —preguntó alzando una ceja.

—Al final somos de la misma sangre —murmuré de acuerdo con ella porque en parte sí que lo merecían. —¿Agatha nunca te dio a entender nada? —se supone que eran amigas, me extrañaba que nunca le dijese nada.

Giu negó.

—Tampoco es tonta. Aunque sea una de mis mejores amigas, sabe que eres mi prima y tengo confianza contigo —se quedó unos segundos pensativa—.

Sí es verdad que siento que ponía mucho interés por conoceros, pero teniendo en cuenta quiénes sois dentro de La Élite, tampoco me extrañaba.

Aunque, pensándolo bien, fui un poco tonta al no darme cuenta.

Siempre quería ir a los entrenamientos y partidos de los chicos.

No me molestaba porque a mí también me gustaba ir para apoyarlos, pero tal vez no íbamos con la misma intención —se le dibujó una mueca de disgusto al pensarlo.

—Fiero es atractivo, tampoco me extrañaría que se fijara en él. Tampoco sería la primera.

—Ya, pero casi todo el mundo imaginaba que os ibais a comprometer, lleváis años juntos, no me parece bien que haya hecho eso. Además, ya no es que tengáis diecisiete años y haya rumores de vuestra relación, lleváis mucho tiempo juntos, Aless.

Intenté quitarle peso al asunto, pero solo conseguí que mi prima me regañara por no tomarme en serio nunca lo que me ocurría. Estaba tan acostumbrada a hacerlo que me sorprendió su reacción.

—Sé que tienes costumbre de analizarlo todo e intentar no expresar cómo te sientes, pero tienes que cambiar eso, dejar de reprimirlo.

Eres una persona, no una muñeca, por mucho que quieran encasillarte en algo irreal —nunca había escuchado a Giu molesta conmigo, y esperaba no volver a hacerlo porque removió algo en mí que no sabía que existía—.

Háblame, cuéntame cómo te sientes. Sabes que puedes confiar en mí y que estoy aquí para ti siempre, para lo que sea, aunque lo veas como una tontería.

—Lo sé, Giu, es solo que… no estoy acostumbrada y me cuesta —pero me prometí cambiar. Darle a Giu la honestidad y el apoyo que ella siempre me había dado a mí. Así que lo intentaría por mucho que me costara, porque también me lo debía a mí misma.

—Empieza por saber responder a cómo te sientes ahora mismo.

—No sé —dije sincera—, todo es un caos. No creo que haya nada bien en mi vida ahora mismo —me sorprendí diciendo en voz alta y mi prima también pareció sorprendida por mi sinceridad.

—Creo que lo mejor que podrías hacer ahora mismo es zanjar por completo el tema con Fiero —mi prima parecía realmente preocupada.

—Ya pero…

— No más peros, no lo dejes pasar más, Aless. Además, te crees que no me he dado cuenta, pero sé que ha pasado algo con Vinci. —La mención de Dorian me puso en alerta.

—No ha pasado nada con él —tan solo el hecho de pensar en él hacía que el calor quisiera arremolinarse en mis mejillas.

—¿Estás segura? —insistió—. Lo que pasó ayer en la salida de la escuela no dice lo mismo.

Suspiré.

—No ha pasado nada con él, Giu.

—Por ahora —insinuó con una sonrisa que conocía demasiado bien, pero yo me limité a negar.

—Es… complicado. —Mi prima me miró con un interrogante en su rostro. —Prométeme que no contarás a nadie lo que te voy a contar.

—Alessandra, por favor, ¿con quién crees que estás hablando? —Enarqué una ceja. Literalmente, si me enteraba de algún cotilleo, era cosa de Giu—. No me mires así, yo te mantengo informada, pero yo nunca hablaría de nada que tenga que ver contigo.

No dudaba en ella, era mi mejor amiga. Nunca me había fallado y, por mucho que nuestra relación se hubiese podido complicar en ocasiones por culpa de mi madre, Giu siempre me había ayudado a salir adelante, a ver las cosas de otra forma y no de esa perspectiva horrible que logró meter en mi pequeña cabeza mi madre.

Ese sentimiento de que todo mundo me traicionaría en algún momento.

Así que le conté el comienzo de todo. Cuando Dorian comenzó a aparecer en mis sueños hasta el último día del rodaje con Dolce Vanna, ignorando el pequeño detalle del pacto, eso era algo que pensaba guardarme para mí hasta descubrir qué había pasado realmente.

Mientras me escuchaba, mi prima abría cada vez más la boca.

—No me jodas. —Mi prima no parecía creer lo que había escuchado.

—¿Me estás diciendo que ese chico llevaba meses en tus sueños y tú no sabías quién era?

¿Ni siquiera reconocías su cara en los sueños hasta que lo viste?

—parecía igual de impactada que yo cuando descubrí que Dorian era real y no un producto de mis sueños.

—Es raro, porque él no puede elegir dónde aparece, simplemente aparece en mis sueños y ya.

—¿Y si te está mintiendo? ¿Intentando manipularte porque quiere algo de ti?

No podía culparle por pensar así después de lo ocurrido con Fiero y con todo lo que estaba ocurriendo a nuestro alrededor, pero esperé otra reacción por su parte. Un poco más de la confianza propia de mi prima, de no ver todo tan blanco y negro como lo hacía yo.

Negué

—Giu, te puedo prometer que ese chico no quiere nada de mí. Simplemente es un chico normal, ni siquiera quiere pertenecer a este mundo.

—Aun así, ten cuidado con él. —No parecía muy convencida.

Asentí simplemente para que se quedase tranquila, pero sin mi permiso mi cuerpo y mente ya habían tomado una decisión, y sabía que ese chico nunca sería un peligro para mí.

—¿Sientes algo por él? —preguntó de repente, sorprendiéndome.

—No lo conozco apenas, Giu. No digas tonterías

—Aha. —Mi prima dejó escapar una pequeña risa. —¿Eso es lo que te han comido los celos cuando lo has visto con esa chica?

—¿Qué? —pregunté alarmada. Podía notar cómo mi rostro se teñía de color. —Eso no son celos —negué, más para mí que para ella.

—Eso son celos, Aless…

—No —negué con la cabeza para mí misma—, no lo conozco, apenas es imposible.

Mi prima se encogió de hombros. —El chico es guapo y me estás diciendo que llevas meses soñando con él, yo me hubiese vuelto loca al descubrir que es una persona real.

Un poco loca sí sentía que me había vuelto, pero no era algo que iba a admitir en voz alta.