Epígrafe
De: Sara
Para: Greg
Asunto: Ey
Hola
Robinson se ha quedado con tu plaza de aparcamiento en el hospital. Me lo contó Marianne cuando pasé a recoger las últimas copias del expediente. Por lo visto está encantado, aunque no hay forma humana de que su pickup quepa en un espacio diseñado para un Tesla. Pequeñas justicias.
Llevo tres semanas intentando contactarte. Cuatro llamadas y dos mensajes de voz que borré antes de enviar porque sonaban patéticos y desesperados. Este es mi quinto correo. No me obligues a llegar al sexto, porque no será tan amable.
Te conozco. Sé lo que haces cuando el mundo se cierra: apagas el teléfono, dejas de comer y te quedas tan quieto que casi desapareces. Lo has hecho toda la vida. Pero una cosa es necesitar silencio y otra muy distinta es borrarse del mapa. No es justo, ni para mí ni para ti. No lo es para nadie.
Emma te ha hecho un dibujo. Creo que es un gato con bata de cirujano, aunque podría ser un dragón con estetoscopio. Lo tiene pegado en la nevera y no deja que nadie lo toque. Me ha pedido que te lo envíe, pero no tengo adónde mandarlo. Piensa en eso.
Ahora, la parte que ojalá no tuviera que escribir .
La familia ha contratado a un perito independiente y han solicitado una segunda autopsia. Alegan que hay algo en el primer informe forense que no concuerda. No sé qué esperan encontrar, pero conozco al abogado que llevan y es un hueso.
Si esto va por donde creo, lo siguiente será una demanda civil por homicidio culposo.
Y eso es otra guerra. No podrían encerrarte, pero sí dejarte en la quiebra.
Bastaría con que un jurado considerase que es más probable que sí a que no.
La mitad más uno. Tú sabes lo fácil que es llegar a ese punto.
Y si llegan hasta el final, en algún momento tendrás que volver para declarar.
No te estoy pidiendo que vuelvas. No te estoy pidiendo nada. Solo necesito saber que has leído esto y que tienes algún tipo de plan que no consista en hacerte invisible hasta que el problema se resuelva solo. Porque no va a pasar, Greg.
Hay cosas de las que deberíamos haber hablado antes de que todo se volviera caótico. No sé si habría cambiado algo. Probablemente no. Pero el silencio se nos está convirtiendo en costumbre, y eso me da más miedo que cualquier fiscal.
Dale algo decente de comer a Burbon. Y come tú también.
S.
De: Greg
Para: Sara
Fecha: jueves, 16 de enero — 03:58 h
Asunto: Re: Ey
Dile a Emma que los gatos no operan. Tienen demasiado pelo para un quirófano. Además, les tiembla el pulso.
Burbon come mejor que yo. Estoy bien.
No me busques.