Chapter 13 #2
Me giro hacia un lado, en donde Alex está de pie junto a mí, secándose con la toalla. Acaba de frotar su pelo y se tira en la tumbona al lado de la mía con un suspiro, como si hubiera hecho un gran esfuerzo por haberse lanzado un par de veces a aquella piscina.
—Sorpréndeme —le digo, esperando cualquier tontería de mi amigo.
Él sabe lo que estoy pensando, por eso sonríe antes de responder.
—La forma que tienes de mirar a Laura. —Y eso me sorprende bastante, y él me lo nota, echándose a reír—. ¿Pensabas que iba a decirte algo sobre tu pelo o tu...?
—Has sido muy comedido —le corto—. No lo estropees ahora.
Alex se ríe un instante, pero vuelve a hablar.
—Es la verdad —insiste, tumbándose por completo hacia arriba, aunque gira su cabeza para continuar hablando conmigo—.
A simple vista das un poquito de miedo —dice, haciendo un gesto con los dedos, agudizando la voz—, pero en cuanto vi cómo mirabas a Laura, cómo te dirigías a ella.
.. Un hombre que era capaz de querer tanto, era imposible que diera miedo.
Acaba con un tono jocoso su frase, pero está claro que siente de verdad lo que acaba de decir.
—¿Quieres saber qué fue lo primero que me gustó de ti, mejor amigo? —le pregunto yo ahora.
—Me da miedo tu respuesta, pero...
—¿No decías que yo no daba miedo? —Ríe levemente y me hace una indicación con la mano para que proceda—. Me di cuenta de lo inocente que eras, y no es una cualidad que abunde en este mundo.
Se queda en silencio durante varios segundos, como si no supiera qué contestar a eso, pero Alex siempre tiene respuesta para todo.
—Querías decir que pensaste que era un idiota y lo has suavizado.
Ahora es él el que me hace reír a mí.
—Idiota también eres —admito entre risas—, pero también demasiado bueno. Y eso en mi cabeza era incompatible con ser actor.
Alex comprende y asiente, imagino que recordando cuando durante el confinamiento le conté lo que le pasó a Laura cuando compraron los derechos de Coincidence para hacer la película.
El acoso que recibía por parte de algunos compañeros de la profesión de nuestros amigos hizo que por poco renunciara a ese proyecto.
—Nunca trataría así a nadie —me asegura con seriedad.
—Lo sé, y por eso comencé a fiarme de ti. Si eras capaz de reaccionar de esa forma después de que Carol te estornudara en la barba, no podías ser mala persona.
Él ríe conmigo al recordar ambos aquel desastroso casting .
Carol acatarrada, estornudando sin previo aviso a Alex en la cara.
Y él, en vez de molestarse como habría hecho la mayoría de su profesión, reaccionó pasándole un pañuelo a ella y preocupándose por cómo se encontraba.
Todos los de la mesa del casting supimos que teníamos a los protagonistas en ese mismo momento.
Yo, además, me di cuenta de que había algo en ambos que me recordaba demasiado a lo que Laura y yo tenemos todavía a día de hoy.
Puede que por eso el sentimiento de amistad fue creciendo entre los cuatro de forma natural.
Hasta convertirse en lo que tenemos en la actualidad.
—Reconozco que ahora estoy un poco nervioso —dice de repente, girándose hacia mí.
Resoplo, no sabiendo por dónde va a salir mi amigo.
—¿Por qué? A ver, cuéntame.
—Por lo que tenemos que hablar después de este baño, ya sabes.
Es tan sincero con respecto a todo lo que piensa que a veces parece irreal.
—Creo que quedó claro en el desayuno sin necesidad de hablarlo.
—¿Tú…? —Parece dudar en decirme algo, pero al segundo vuelve a mostrarse decidido—. ¿Estás seguro de que, llegado el momento, tú y yo podremos…?
—¿Por qué no íbamos a poder?
—Puede que, llegado el momento, yo no te motive tanto.
Vaya…
—¿El gran Alec Sutton dudando de su atractivo?
Sonríe con vergüenza, frotándose la nuca un instante.
—Bueno, a ver, no es eso. Pero a lo mejor luego no quieres lo que se supone que nosotros…
—Sí quiero, Alex —le interrumpo—. Estoy deseándolo.
—¿En serio? —pregunta bajando el tono, bastante emocionado otra vez—. Yo también, pero no sé, pensé que a lo mejor luego yo no te… No te excitaba lo suficiente como para…
—¿Hacemos una pequeña prueba? —propongo. Le hago un gesto con la mano para que se siente en mi tumbona y casi al instante mi amigo se levanta de la suya y me obedece, así que me incorporo un poco para hablar más cerca de él—. Si quieres, puedes besarme de nuevo.
—Ah, muy amable por su parte, lord Graham —bromea.
Agarro su mano y la poso en mi entrepierna. Él se deja hacer sin apartar sus ojos de los míos.
—En cuanto me beses, puedes comprobar por ti mismo si me excitas lo suficiente.
Y parece que estaba deseando volver a besarme por cómo se lanza a mis labios. Come de mi boca con un entusiasmo desmedido, más aún cuando siente cómo mi sexo comienza a endurecerse con aquel beso.
Escucho un gemido gutural y su otra mano agarra la mía, haciéndome comprobar que él también está más que excitado.
Noto palpitar a mi amigo bajo la palma de mi mano y como si esta tomara vida propia, empiezo a acariciarlo por encima del bañador.
Él imita mis movimientos y en cuestión de segundos sé que estoy cerca de explotar.
Por suerte, creo que a Alex le pasa lo mismo y separa su mano de mi entrepierna, dejándome también sediento de más de sus besos.
Dejo mis caricias y también alejo mi mano y mis labios del cuerpo de mi amigo.
Clavo sus ojos en los de él, que parece más que satisfecho con la comprobación que acabamos de hacer ambos.
No sé cómo ha sucedido todo esto, porque sí, siempre me pareció atractivo, pero no hubiera querido dar este paso al conocerlo.
Puede que haya sido cuando empezamos a hacernos amigos, a intimar más, a acercarnos de manera emocional. Ahí empecé a sentir que algo más había.
Y estamos a punto de llevar a cabo todo lo que parece que llevamos tiempo deseando hacer, aunque no nos hayamos atrevido a confesarlo hasta ayer.
—Creo que me queda claro que no vamos a tener ningún problema en ese sentido —confirma, haciéndome reír con su alivio.
—¿Alguna otra duda entonces?
—Bueno… También tendremos que organizarnos o... O pactar ciertas cosas o...
Le observo con curiosidad y ganas de ponerle más nervioso aún; está muy gracioso cuando consigo estresarle con cosas sencillas.
—¿Qué vais a necesitar organizar o pactar?
—Bueno, eh... —Empieza a mirar hacia los lados, como si estuviera buscando a alguien más—. ¿Lo hablamos ahora?
—Cuando queráis.
—¿Llamamos a las chicas?
—Fuiste tú el que se empeñó en esperar a darnos un baño en tu piscinita.
—Quería verte en bañador de nuevo —dice con una sonrisa pícara.
Con Alex siempre ha sido así.
—Tengo mucha ropa puesta con respecto a cómo podrías verme si habláramos antes de todo eso.
Ahora cambia su sonrisa a una algo avergonzada.
—Puede que debamos hablar antes tú y yo, a solas. —Miro a las chicas, todavía en la piscina, charlando entre ellas animadamente, y luego vuelvo a mirar a Alex para hacerle ver que muy solos no estamos—. Así también nos vale.
—Bien, pues tú dirás. —Se aclara la garganta, como si le costara hablar. Y no arranca aun así—. ¿Te has acostado con algún hombre y...?
Niega con la cabeza antes de, por fin, volver a hablar.
—Me pueden parecer algunos atractivos, pero no como tú.
Trato de que no se me note lo que me ha gustado esa tontería de comentario, aunque creo que por su sonrisa lo sabe de sobra.
Me conoce ya muy bien.
—El mecanismo es sencillo, no creo que tengas dudas.
—Eh... No, si ya, si no es que yo... —Y ya empieza a divagar—. El caso es que sí que... Bueno, tampoco es que sea algo complicado de... Pero a ver, uno oye cosas y...
—¿Quieres que primero me encargue yo? —me ofrezco al darme cuenta de que su parloteo no va a llegar a ninguna parte.
—Con encargarte, te refieres a...
Cojo aire, tratando de calmarme como siempre hago cuando Alex se pone insistente.
—¿Prefieres que sea yo el activo primero?
Enrojece de una forma extraordinaria en cuanto le pregunto aquello. Sé que está tratando de disimular y hacerme ver que no le está costando hablar de esto, pero cuanto más lo intenta, más me excita.
—¿Cómo que primero ?
—¿No te gustaría probar a follarme tú también a mí?
Se atraganta con su propia saliva y no sabe si reír o taparse la cara.
—¿En cuántas orgías has estado, mejor amigo? —pregunta, procurando usar un tono no tan agudo como le estaba saliendo hasta ahora.
—En pocas y hace ya muchos años. Bueno, ¿qué me dices? —insisto. Pero él comienza de nuevo a dudar sin saber cómo afrontar lo que quiere decirme—. Alex, soy tu mejor amigo, ¿de acuerdo? —le recuerdo—. Siempre hablamos de cualquier cosa, así que dime sin rodeos lo que quieras.
Asiente mientras sonríe, y de repente parece más confiado.
O eso espero.
—Hablar de algo así no es como si tratáramos los preparativos de las siguientes vacaciones —me explica—. Además, tampoco es que vayamos a... Follar, no sé, suena demasiado... —dice bajando el tono.
No puedo evitarlo y me echo a reír, siendo agredido por mi amigo con un suave codazo mientras agacha la mirada, de nuevo avergonzado.
Agarro su barbilla y la levanto para que vuelva a fijar aquellos verdes ojos en los míos.
—Menudo Charles Green estás hecho —le digo, acariciándole ahora la mejilla con mi pulgar.
—Mi competencia directa eres tú, así que está claro que siempre voy a salir perdiendo.
Niego con la cabeza, no muy contento con sus palabras.
—Elegimos al mejor —le aseguro—. Pero si quieres, podemos dejar de lado cierto lenguaje directo y llamarlo hacer el amor . ¿Eso te parece bien?
Vuelvo a acariciarle la mejilla una vez más antes de retirar mi mano de su piel al ver cómo sonríe.
—Si alguien me llega a decir hace años que tú y yo estaríamos debatiendo quién se la va a meter a quién...
—¿No querías que habláramos de otra manera? —protesto mientras me río con su refrescante sinceridad.
Se encoge de hombros y se acerca a mí hasta casi rozar mis labios.