Engañada por Jack (Obsesiones estacionales nº 3) Capítulo 30 #3
70%

Capítulo 30 #3

Me dan ganas de pegarle a Ned por no darse cuenta. Alguien se ha llevado a Eve. Si creyera que conseguiría respuestas más rápido con mi pistola como incentivo, no estaría sentado en esta puta mesa asquerosa, frente a un hombre cuyo aliento huele a muerte.

—¿Así que lo hicieron? —Willy sonríe con suficiencia. Sonríe con puta suficiencia—. ¿Cómo puedes estar seguro?

Eso me llama la atención.

—Habla, viejo.

—No con él aquí —señala a Ned—. No respeta mi establecimiento. Dile que espere en el coche y te contaré lo que sé.

—Él se queda —gruño, sin humor para estas gilipolleces—. Deja de hacerme perder el tiempo.

Willy resopla y jadea mientras se levanta y desaparece por la parte de atrás. Cuando vuelve, viene acompañado de un tipo que se tambalea sobre sus muletas y se golpea la pierna rota contra casi todas las mesas por las que pasa.

—Este es Junior —dice Willy con orgullo—. Oyó algunos rumores cuando estuvo ayer en la fábrica de Gowanus para pelear contra el campeón en activo.

—¿Ah, sí? —pregunto, observando a Junior mientras se deja caer en una silla.

Asiente.

—Sí. Normalmente no soy un chivato. Pero ese cabrón tramposo y su zorra se lo merecen después de lo que hicieron.

—Venga, chico, suéltalo ya —le apremia Willy con impaciencia.

—¿Qué zorra? —pregunta Ned. Veo cómo le desaparece la mano hacia la cintura, seguramente para agarrar la pistola.

Junior carraspea.

—Sí, bueno, estaba allí para pelear contra Caleb Shore. Pero él...

—¿Caleb? —interrumpo.

—Sí —confirma Junior—. El caso es que solía ir con un bombón. Pero no sé, tío. Parece que ha bajado el listón.

—Sigue —exijo.

—Vale. Vale. Ella es... no tan curvilínea, y siempre va con cara de asco...

—Me estás dejando en ridículo, chico —gruñe Willy antes de darle un capón a Junior—. A nadie le importa la tía.

Junior hace una mueca de dolor.

—Pero deberían... es ella la que manda. Fue ella quien le dijo a Caleb que llevara un cuchillo a una pelea a puñetazos. Se cargó a Jimmy.

—¿Quién es la tía? —pregunto. Miro a Ned de reojo, se me encoge el estómago, y me invade una extraña sensación de mal augurio. Como cuando sabes que algo está a punto de... no solo cambiar, sino hacerte pedazos la percepción de todo.

—Se llama Shelby no sé qué. No pillé el apellido.

—¡Eres un puto mentiroso! —ruge Ned, que se levanta de un salto y saca la pistola—. Mi hermana jamás me traicionaría.

—No miento —insiste Junior con las manos en alto—. Mira, puedo demostrártelo.

Saca el móvil y toca la pantalla varias veces antes de girarlo para que Ned y yo veamos la foto de Shelby y Caleb abrazados con fuerza. Me acerco y pulso el icono de información, que confirma que la foto es de ayer.

—Esto no prueba nada —gruñe Ned—. Pudo recibir la foto ayer. O sacar una foto de otra foto.

—Pudo haberlo hecho —coincido—. Esto solo demuestra que Shelby y Caleb se conocen, nada más.

Clavo la mirada en Junior, dejando que vea la ira y la violencia en mis ojos.

Traga saliva, abre la aplicación de notas de voz y reproduce una grabación.

—… Ojalá pudiera ver la cara de imbéciles que pondrán los Knight —dice Shelby.

—Paciencia, nena —canturrea un hombre.

Ella resopla.

—Quiero que sepan que fui yo quien los jodió. Se creen los putos amos del mundo. Pero los Knight no valen una mierda.

—Sigue. Me pones mucho cuando hablas así —gime el tipo.

—¿Ah, sí?

Hay un momento de silencio y luego se oye tela rasgarse.

—Te quiero dentro —gime ella.

Miro a Ned, que está visiblemente incómodo, y joder, no lo culpo. Sobre todo cuando el sonido de cuerpos chocando se hace más fuerte.

—Quiero que sepan lo que es perderlo todo.

Vuelve a gemir.

—Oh, sí. Más fuerte, Caleb.

—¿De verdad tenemos que escuchar esta mierda? —ladra Ned.

—Ya es hora de que alguien les dé una lección.

El tono de Shelby sube cada vez más con cada sílaba.

—Joder, sí. Pellízcame el clítoris más fuerte.

—Y esa eres tú, ¿verdad, nena? —pregunta Caleb.

Apenas oigo el resto con el rugido que me retumba en los oídos. Pero me obligo a concentrarme mientras termina la grabación. Mencionan el incendio, que no es más que un señuelo. Una estratagema para alejarme de Eve.

Shelby sabía que Nick me enviaría y que no querría llevarme a Eve. Joder, por eso estaba en el apartamento de Eve. Para asegurarse de que fuera solo.

—Joder —escupo.

—No me lo puedo creer —ruge Ned mientras se abalanza sobre Junior.

Cuando miro a Willy, se limita a encogerse de hombros, sabiendo ya lo que quiero preguntarle.

—Mi lealtad está contigo, Jack. Haz lo que tengas que hacer.

—¿Eres algo más que un recadero? —le pregunto a Junior con frialdad—. ¿Sabes dónde están o qué planean?

Balbucea que es inocente, sin saber que está firmando su sentencia de muerte. Si no sabe nada, es un cabo suelto. Asiento a Ned, dándole permiso sin palabras para hacer lo que le dé la gana.

—Jack…

—No —lo interrumpo, cortándole antes de que diga lo que sé que va a decir—. Sé que eres leal. Nunca lo he dudado y no voy a empezar ahora. Date prisa.

Salgo con el móvil ya en la mano y llamo a Nick. Esto acaba de convertirse oficialmente en un problema de los Knight.