Engañada por el Mafioso (Cártel Velázquez 2) Capítulo 57
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Capítulo 57

Hace poco más de diez años había perdido a mis padres, a mis hermanos y a todos aquellos que más me importaban gracias a la maldita guerra que librábamos contra los Velásquez.

Juraba que no había nada más importante para mí que la venganza, pero quizá sí lo había:

Un hijo...

Nunca podría imaginar que una mujer con la sangre de aquellos a quienes más odiaba fuera quien me devolviera la esperanza. Sin embargo, nada de eso sería suficiente si no lograba sacarlos de allí sanos y salvos.

—¿Dónde está Javier? —preguntó Paola en cuanto salimos al pasillo. —Debería estar aquí.

—Lo he acostado.

—¿Lo has matado? —Abrió la boca.

—No. —Miré a un lado y a otro y vi a nuevos guardias de seguridad que probablemente habían descubierto lo que había hecho con los demás.

—Ven. —Guié a Paola por la cintura hasta el ascensor, tratando de no asustarla a ella ni al bebé.

Por suerte, esta vez estaba en la planta y entramos antes de que los guardias nos alcanzaran. Bajamos hasta el aparcamiento y salimos por una de las entradas. A pesar de mi cara magullada y de llevar ropa de médico, nadie me detuvo.

Vi un cable tirado en el suelo, cerca del bordillo, y lo recogí.

—¿Qué vas a hacer con eso? —quiso saber Paola.

—Forzar uno de los coches. ¡Vamos!

Los llevé hasta uno de los coches más viejos, uno que seguramente no tenía alarma, y desbloqueé la puerta, haciendo un puente para que funcionara. Esa era otra habilidad que mi padre me había enseñado cuando era un crío y esperaba no tener que usarla.

Oí una bala rebotar contra el lateral y pisé a fondo el acelerador.

—¿Qué pasará cuando mi familia nos encuentre? —Paola seguía nerviosa.

—No nos encontrarán —le aseguré.

Quizá no había hecho un buen trabajo escondiéndome, pero no cometería el mismo error.

Quedaba medio depósito de gasolina. Esperaba que fuera suficiente para llegar hasta la frontera con Estados Unidos.