Enemigos de Roma (Escipión Emiliano 3) En la actualidad, en Miseno
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En la actualidad, en Miseno

Emiliano, saliendo de sus recuerdos, abandonó la solitaria cala y se reunió con Fabio y Lelio allí donde los había dejado, en el bosquecillo de pinos que precedía a la villa de Cornelia.

Fabio y Lelio se miraron atentos al verlo aparecer entre los árboles en completo silencio y gesto reflexivo. Fue esta vez Fabio quien rompió el hielo. Aquello era cosa de la familia.

—¿Cómo ha ido?

—He regresado a los tiempos en los que tú te llamabas Lucio Emilio Paulo y yo era Publio Emilio Paulo —contestó Emiliano al tiempo que sujetaba el caballo por las riendas.

—Entiendo… —musitó Fabio—. Los tiempos de Gaeta…

—Tiempos pasados. Tiempos en los que éramos solo unos niños.

—Y no tan niños. ¿Todo bien entonces?

Emiliano dudó un instante antes de contestar.

—Los arañazos de las garras de un águila furiosa son muy dolorosas, pero al fin y al cabo yo no soy…

—Tú no eres un Escipión a medias —se adelantó Fabio.

Emiliano miró a su hermano con afecto y subió al caballo.

—Regresemos a Roma. Aquí está todo dicho y hecho. —Y tomó el camino a Capua con la convicción de que nunca más volvería a hablar con su prima Cornelia. Ella era orgullosa, pero él, como le había dicho a su padre de niño, también. En ello radicaba ser un Escipión.