XAVIER
En el plató reina el silencio del público y yo ya tengo preparada mi sonrisa. ¿Quién se iba a imaginar que el concurso acabaría una semana antes de lo previsto y de esta forma tan fuerte? ¡Ha sido genial!
Las luces me iluminan de nuevo y la directora del programa me avisa por el pinganillo de que empieza la conexión.
Miro a la cámara que tengo frente a mí y dejo que la emoción me lleve.
—¡Buenas noches! —exclamo con una sonrisa triunfal—. Como ya sabréis, después de acabar el programa, los concursantes se escaparon de la casa y como nos debemos a vosotros, aquí estamos para contarles todo.
» El final del concurso ha llegado una semana antes de lo marcado y de una manera alucinante.
Íbamos a dejar con vida al ganador o ganadora de THE HOUSE, pero este final ha sido mucho más emocionante.
Habéis podido ver cómo nuestro equipo buscaba a los fugitivos sin descanso y cómo los han ido atrapando uno a uno.
La última superviviente ha sido Anahí; ha demostrado ser una luchadora de verdad.
Sonrío con suavidad y me dirijo a otra cámara con muchísima naturalidad.
—Después de estos meses, podemos decir con gusto que La Gran Potencia tiene lo que se merece: el respeto y admiración de todo el planeta.
Como la única potencia mundial debía hacerse valer y cobrar las deudas que otros países habían contraído con nosotros.
Esta ha sido la forma que todos los ciudadanos de La Gran Potencia hemos elegido, y ha sido muy grato para nosotros.
» Sé que muchos creíais que esto no era justo.
Todas las opiniones son respetables y es por esta razón que el concurso tomó vida en primer lugar, gracias a la opinión mayoritaria de nuestros ciudadanos.
Solo nosotros sabemos lo que ha pasado. Solo nosotros somos conscientes del gran poder que tenemos en nuestras manos.
Me quedo en silencio unos segundos, tengo que generar la tensión adecuada para que la audiencia se encoja en sus casas.
—A los que habéis atacado con insurgencia, debéis saber que nuestro país se sostiene gracias al apoyo de todos los habitantes y debe seguir así. El mundo está bajo nuestros pies y debemos hacerle saber quién manda.
» Aun así, quería decir que siempre entristece saber que otros países han tenido que pagarnos con la vida de sus propios ciudadanos. Concienciaos de la suerte que tenemos.
Cambio de plano, escucho por el pinganillo. Me giro hacia la cámara número 3.
—También quiero aprovechar la ocasión para lanzar este mensaje a todos aquellos líderes y gobernantes de distintos países: los pactos están para cumplirlos de una forma u otra, ya sea con dinero o con sangre. Una deuda es una deuda.
Mi sonrisa se amplía y junto mis manos, rebosante de orgullo y felicidad por el gran triunfo que ha tenido el programa.
—Finalmente, quiero deciros que ha sido un placer haber vivido este concurso junto a vosotros, informando de todo lo que ocurría y de lo que vosotros teníais el poder de provocar.
Ha sido un verdadero honor representar a La Gran Potencia en este programa.
Solo me queda despedirme de este formato para siempre, o no —bromeo mientras hago un gesto pícaro con las manos—.
Es broma, creo que nadie más querrá tener una deuda con nosotros.
Muchas gracias a esos seguidores incondicionales, nos vemos pronto.
» La patria se lleva en la sangre. ¡Gloria a La Gran Potencia!