Encerrados (The House 1) WYATT #3
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WYATT #3

La pantalla se apaga de súbito hasta que veo a Ambika entrar en la misma sala y habla con alguien.

Entonces, empieza a llorar desconsoladamente.

Hay unos porcentajes, pero no veo bien qué pone, solo sé que minutos después, un hombre entra en la sala y ella echa a correr aterrada, pero no puede escapar y prende en fuego.

Ver arder a Ambika hace que me maree y la bilis me suba rápidamente.

Ahora es el turno de Peter y pasa exactamente lo mismo: llega a la sala, habla con alguien (que supongo que es Xavier), empieza a llorar y aparecen unos porcentajes que hacen que el asesino de Ambika entre con una espada en la mano y empiece a apuñalarle sin que le tiemble el pulso.

Con Antonella todo es igual, excepto la forma de su muerte. El asesino se abalanza contra ella y empieza a darle puñetazos en la cara sin descanso, hasta que su rostro está irreconocible y no respira.

La imagen se esfuma y visualizo cómo Kora y Olga se abrazan y lloran, escuchando a Xavier.

Cierro los ojos con fuerza al escuchar los gritos que dan cuando el asesino entra en la sala.

No quiero mirar, no puedo hacerlo, no quiero saber cómo mueren.

Escucho como algo corta el viento y abro los ojos en el momento que una flecha atraviesa la cabeza de Kora, haciéndola caer al suelo.

Olga grita y al instante otra flecha le atraviesa el pecho, dejándola sin vida.

Dante aparece con su estupenda sonrisa que se esfuma en segundos.

Su muerte es la más dura sin duda. El asesino lo golpea con furia y le echa algo en la cara.

Es ácido. Él grita desconsolado, llevándose las manos al rostro.

El asesino sigue echándole ácido sin descanso, hasta que sus cuerdas bocales se parten por el esfuerzo, escupe sangre y llora, luchando contra todo el dolor que siente, hasta que al final, muere siendo un amasijo de piel derretida y huesos.

No puedo evitar vomitar.

Cuando me reincorporo, me veo a mí mismo en la pantalla y empiezo a llorar sin remedio, a la par que Xavier vuelve a aparecer.

—Sé que es duro, Wyatt, pero este es el juego.

—¿Por qué? —consigo decir, después de varios intentos.

Esto parece mentira, una mera película de terror. Sin embargo, creo que estoy a punto de morir.

—Tú sabías que algo pasaba. Te hemos estado observando y fuiste al único que se le encendió la bombilla al ver la lista de concursantes.

—Somos los doce países a los que La Gran Potencia salvó de la quiebra.

—Sí y no. Sois los doce países que La Gran Potencia ayudó económicamente y no han sido capaces de devolver el dinero en el tiempo estimado. Vosotros sois ese pago que La Gran Potencia reclama. Vuestra muerte más bien. Todos vuestros países os han mandado aquí sabiendo que jamás saldríais con vida.

» Los ciudadanos de La Gran Potencia decidimos poner un plazo final a la devolución de la deuda.

Sin embargo, los doce países indicaron que era imposible, así que pensamos en algo simbólico que ayudase a reforzar esos vínculos, atemorizase a los países deudores y nos ayudase también económicamente.

Porque, vamos a ser francos, este reality es el pionero en ofrecer un espectáculo tan radical.

Y el morbo da mucho dinero. Además, es una vuelta al origen de las civilizaciones, al hecho de ofrendar a los benefactores. Justicia poética, lo llaman algunos.

» Por supuesto, todos los países accedieron a la ofrenda. No es de extrañar que nos hayan enviado a la peor calaña de las familias más boyantes de cada país. Es una manera de ofrendar esa plenitud económica a quien verdaderamente la ha hecho posible.

Estoy totalmente helado. Nuestros países nos enviaron aquí sabiendo cuál sería nuestro futuro. Ninguno. Ahora entiendo por qué todos somos ricos y porqué había tanto secretismo alrededor del programa. Pero aún me queda una duda... Y si voy a morir, quiero saberla.

—¿Mis padres sabían esto...? —susurro, sintiendo náuseas. ¿De verdad quiero saber la respuesta?

—No. Se engañó a vuestras familias para que no opusieran resistencia. Se les comunicó que todos habíais muerto en un accidente de avión, antes de llegar al país. El programa solo puede ser visto por La Gran Potencia, por lo que no hubo demasiados problemas para ocultarlo.

—No tenéis derecho a jugar con la vida de las personas así... No soy culpable de la deuda que tenga Francia.

—Lo sabemos, Wyatt. Pero ambos sabemos que tampoco eres un santo… Además, deberías sentirte orgulloso por ser la primera gran ofrenda del estado francés.

» De hecho, la audiencia está votando ahora mismo cómo morirás.

» Antes de que ese momento llegue, quiero darte la oportunidad de que te despidas de tus compañeros al igual que hizo Dante. Solo se emitirá el vídeo si no hay referencias a lo que está pasando. ¿Quieres hacerlo?

¿Cómo puedo hacerlo? No seré capaz. Solo quiero correr.

Pero, pienso en Edgar. No. Él no puede acabar aquí.

Cierro mis ojos y asiento suavemente. Voy a morir, pero lo haré con la cabeza alta y sabiendo que voy a salvar a los demás.

Adelante , escucho y miró al espejo que me refleja a mí. Sonrío y espero a que mi respiración sea normal para poder hablar y que puedan recibir el vídeo sin sospechas:

—Hola, chicos. Bueno, quería deciros que el tiempo que he estado en la casa ha sido genial.

No me he llevado con todos bien, porque suelo ser un poco repelente, pero los que me habéis conocido y formado alianza conmigo, sabéis que es un defecto que no controlo.

—Río y me toco la camisa con suavidad—. Anahí, siento haber acabado contigo así, cuando estés fuera, nos bebemos una botella de tequila para olvidarlo todo.

Iris, gracias por ser como mi hermana mayor y espero que en cada gala uses ese pintauñas plateado que tanto me gusta.

Edgar —pero las palabras se amontonan en mi garganta y tengo que parar unos segundos—.

Edgar, gracias por quererme. Eres el mejor premio que podría llevarme.

Lucha y gana este concurso, ¿de acuerdo?

Espero que me lleves a Costa de Oro contigo. ¡Suerte a todos!

Finalmente, desaparezco del espejo y aparece Xavier de nuevo.

—Bonito mensaje, Wyatt. Siento que acabes así, de verdad.

La audiencia ha sido muy benevolente contigo, te dije que eras muy querido por La Gran Potencia.

El público ha decidido que morirás desangrándote.

Sin duda, una de las muertes menos dolorosas de la gran lista que tenemos.

Ha sido un placer tener a un concursante como tú.

La patria se lleva en la sangre. Gloria a La Gran Potencia.

Escucho una puerta y ladeo mi cuerpo, observando a ese hombre que ha matado a todos los concursantes anteriores.

Tiene el rostro tapado con una especie de máscara totalmente oscura, un chaleco de cuero y unos guantes negros que sujetan una pistola.

Cojo aire y veo cómo poco a poco la distancia se va acortando entre nosotros.

Voy a morir. Es el final para mí y no he aprendido a vivir como realmente quería.

Jamás sabré si mi corazón es capaz de amar de verdad, si disfrutaría con la luz del sol como hace Edgar.

No voy a volver a tomar té ni a escuchar la voz de Delphine.

No voy a volver a odiar a mis padres ni a irritarlos.

Voy a morir, pero no lo haré siendo un cobarde para que esta gentuza disfrute más.

Me mantengo firme, y no me muevo ni un centímetro.

El hombre estira los brazos hacia mí y el cañón de la pistola apunta a mi pecho. Cierro los ojos y me viene a la cabeza el rostro de mi abuela diciéndome que todo va a salir bien y cantándome su nana con ese tipo de susurro dulce.

Duérmete, mi niño...

duérmete, mi amor...

duérmete pedazo...

de mi corazón...

Esbozo una sonrisa y suspiro, escuchando un estruendo que me sobresalta. Noto una presión en mi torso que arde. Mi cuerpo se tambalea y bajo mi cabeza, visualizando cómo toda mi camisa se ha teñido de rojo escarlata. Alzo mi rostro y miro a mi asesino un segundo, desplomándome en el suelo.

Las lágrimas caen sin poder evitarlo y tengo espasmos.

Me duele mucho el pecho y la sangre no deja de brotar.

Todo se vuelve cada vez más oscuro y sé que he llegado a mi final.

Me pesan los párpados, pero me niego a cerrarlos aún.

Quiero pensar en la única cosa que me ha hecho feliz en estos meses: Edgar.

Y con su rostro, el recuerdo de sus caricias y besos, mi campo visual se reduce del todo y mis párpados caen. Y nada.