Encerrados (The House 1) ANAHÍ
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ANAHÍ

La situación está siendo agotadora. Llevo días reteniendo las ganas de coger de los pelos a Iris o darle un par de bofetadas a Wyatt. Pero no hago nada porque los he querido y sé que podría tener consecuencias con la organización.

Dante masajea mi espalda, extendiendo la crema solar que le he dado. Como no puedo soltar mi ira, he decidido aprovechar este sol y no hacer nada. Por suerte, Ikki se ha apuntado a coger color y está a mi lado con unas gafas de sol gigantescas y horteras.

Al darme la vuelta, Dante aprovecha para robarme un beso y esbozar esa sonrisa pícara que me pierde por completo.

—Me aburro —suelta, mordiéndome el cuello varias veces.

—Píntame las uñas.

Ríe y pasa su lengua por mi mandíbula hasta llegar a mis labios de nuevo, lamiéndolos también.

—Mejor voy con Killian a entrenar un poco.

Saboreo mis labios y miro a Ikki, que parece estar dormido.

Entonces, me viene a la cabeza el momento donde Wyatt le tiró el zumo de naranja a Dante.

Esa mirada y esa sonrisa eran las que utilizaba conmigo para molestar a Antonella o a Killian.

Está claro que su plan es deshacerse de él y sé que puede conseguirlo.

Se ha salvado de tres nominaciones y gracias a esa maldita relación que tiene con Edgar, el público puede quererlo aún más, y a mí eso no me conviene nada.

—Tenemos que sacar a los tres a la palestra —susurra Ikki como si estuviese leyéndome el pensamiento.

—Va a estar complicado —digo—. Piensa que, si ellos dan sus máximas puntuaciones a uno de nosotros, siempre vamos a salir con ellos.

—Pues dos contra uno. Su bando tiene más probabilidades de salir que el nuestro.

Su bando. Hasta hace unos días, yo formaba parte de él.

—Sí, es cierto. Tenemos que pensar bien a quién darle los tres puntos.

—A Edgar —interrumpe Killian con una sonrisa socarrona.

Se sienta frente a nosotros y Dante lo sigue segundos después—.

Tenemos que repartir nuestros puntos bien.

Yo le daré mis tres puntos a Wyatt. Ikki puede dárselos a Iris y tú a Edgar.

Si Dante se salva, que espero que sí, le da los puntos a Wyatt y ya lo tenemos asegurado.

Luego es solo cuestión de repartirnos los dos puntos entre los otros. Podemos lograrlo.

Sin embargo, hay algo que no están pensando. O, tal vez, sí.

—Bueno, si os salváis, no podéis nominar a Edgar —puntualizo con mis ojos entrecerrados—. ¿Quién saldrá con Iris y Wyatt?

—El más fuerte de nosotros —comenta el irlandés.

—Killian —susurro—. Vas a ser tú.

Su expresión cambia en milésimas de segundos. Sé que, si se llegase a esa situación, querría nominar a Ikki, pero no lo voy a permitir.

—Eso ya se verá —interpela Dante, incómodo—. Lo que hay que conseguir es que el alemán salga ya. Aunque lo veo difícil.

El sonido de la puerta nos enmudece. Iris, Wyatt y Edgar se sientan en los puff mientras se ríen de algo que parece muy gracioso.

Sí, la verdad es que va a estar muy difícil separarlos, porque si algo teníamos claro cuando éramos una alianza, era que, a pesar de los altibajos, la audiencia siempre nos tenía que ver unidos. Ellos lo están consiguiendo sin ninguna duda.

Capto la mirada que Dante le lanza a Wyatt.

Lo odia. Es irónico, yo soy incapaz de hacerlo.

No sé por qué, pero no puedo odiar a ese maldito pendejo.

Frunzo los labios y le agarro la mano, levantándome de golpe para caminar hacia el interior de la casa.

Sonriente, me sigue y cierra la puerta cuando llegamos a la habitación.

Por fin solos.

Nuestros cuerpos colisionan y se me escapa un gemido antes de que me bese con esas ganas que no reprime ni por las cámaras. Sus labios están sedientos de mí y eso hace que en mi interior se propague un incendio que arrasará con todo.

Pasa las manos por mis caderas y me arrastra con él hacia una cama. Río cuando me tiro sobre su cuerpo y le muerdo el labio inferior, estirándolo.

—Te quiero, ¿sabes? —susurra, robándome un beso.

—¿ Neta ? —Sonrío y le robo otro—. Yo también te quiero. No puedes irte hoy. No puedes dejarme sola.

—No lo haré. Llevamos toda la semana luchando para conseguir que el público me salve. No puedo irme de esta casa sin ti.

No sé qué voy a hacer si se va esta noche. No lo tendré a él y tampoco a Wyatt. ¿Cómo voy a conseguir estar bien?

Mi cabeza es un torbellino de dudas y miedos que no me dejan pensar con claridad.

Es la primera vez que me maquillo sin ganas dentro de la casa. En el espejo, se refleja mi miedo a quedarme sin Dante en menos de una hora. Cierro mis ojos e intento alejar la mala onda de mi cabeza. Sé fuerte, Any. Has luchado en peores campos.

Aunque no tenga muchas ganas de ponerme guapa, con el vestido que he elegido, es imposible no estarlo.

Tiene un escote impresionante y está lleno de flecos plateados.

Es precioso. Me recuerda a los vestidos setenteros que salen en las revistas antiguas que colecciona mi mamá.

Verme tan guapa siempre me hace sentir que puedo arrasar con todo.

En el salón, los nervios están a flor de piel. Es evidente que no ha habido una noche tan tensa como esta, pues todos tenemos algo que perder.

Wyatt tiene aferrada su mano a la de Edgar como si no quisiera dejarlo escapar, como alguien que necesita que se quede una vida entera a su lado.

Suspiro, me manoseo el cabello y me siento sobre el regazo de Dante. Tengo que estirar un poco el corte del vestido para que no se me suba demasiado. Beso su mejilla y acaricio su nuca, hasta que finalmente Xavier aparece en la pantalla.

Llegó la hora.

—Buenas noches, concursantes. Quedáis muy pocos y no sabéis la pena que me da que esto pueda acabar pronto. Pero no todo son malas noticias, ¿sabéis? Esta noche serán vuestras últimas nominaciones.

Todos aplaudimos y asentimos. Menos mal. La final está muy cerca.

—Edgar, primera vez nominado, ¿cómo te encuentras?

—Nervioso, muy nervioso —ríe y le aprieta la mano a Wyatt—. Pero ya todo está decidido.

—Muy cierto, Edgar. Aunque antes de proceder con la expulsión, me gustaría comentar algo que ha pasado esta semana. Atentos a la pantalla.

La escena del zumo aparece y hace que Dante apriete los puños con fuerza.

—Wyatt, ¿algo que decir?

Niega y baja la mirada.

—Como comprenderéis, esto es un concurso de convivencia y, aunque nos gusta mucho que os entreguéis al máximo con el programa, hay cosas que no podemos dejar pasar. Wyatt, la organización ha decidido que esta noche no podrás nominar.

—De acuerdo —musita.

—No quiero que te sientas mal, ¿de acuerdo? Para animarte, y espero que la directora no me mate por esto, quiero decirte que la audiencia está volcada contigo y hay muchísimas personas que entienden tu postura. Las redes están de tu lado.

Está claro que este maldito cabrón tiene a Wyatt como su favorito. Desde el primer día se notó. Seguro que se ha quejado a la organización por castigarlo. Asqueroso.

—Otra cosa muy comentada esta semana ha sido la desunión de la gran alianza que había en la casa. No sé si alguno quiere decir algo al respecto. ¿Iris?

—Sí, claro. —Sonríe con levedad y suspira—.

Creo que lo que ha pasado esta semana me ha sido de gran ayuda para saber en quién puedo confiar realmente.

Ikki me ha decepcionado muchísimo. Sin darme la oportunidad para explicarle lo que pasó, se posicionó en el otro bando.

—Su voz es calmada, serena. Sin embargo, si yo estuviese en mi casa viéndolo desde el sofá, empatizaría con ella sin ninguna duda—.

Es posible que vea más fuerte a la pareja de Anahí y Dante.

No hay nada de malo en que siga una estrategia, pero duele sentirse utilizado durante todo el concurso y saber que, en realidad, nunca hemos sido amigos.

¡VICTIMISMO! Me muerdo la lengua para no gritar. Sé que está actuando. Pero no es la única, Edgar suspira, finge sentirse mal por Iris y le da un par de besos en la frente.

—Muchas gracias por hablar claro, Iris. ¿Alguien más quiere opinar sobre el tema?

Silencio absoluto. Las palabras sobran, ya que nos perjudicarían a todos.

—Bien, ya que nadie va a hablar más, zanjo el tema. Ahora, nominados, preparaos, la expulsión puede llegar en cualquier momento.

Dante pega nuestras frentes y me rodea la cintura.

No puede acabarse lo nuestro aquí. Es imposible. Este no es nuestro final.

—Nominados, al habitáculo.

Lo beso como si fuese la última vez que voy a saborear sus labios en muchísimo tiempo. No me contengo y Dante tiene que limpiarme las lágrimas.

—Vuelve de nuevo —le suplico.

—Lo intentaré.

A mi izquierda, Wyatt y Edgar están abrazados. Wyatt le susurra algo en el oído y se besan. Luego, Edgar abraza a Iris con fuerza y ella acaricia su espalda con suavidad. Sé que ella también lo quiere mucho. Es su mejor amigo aquí.

Acompaño a Dante al habitáculo. No quiero separarme de él hasta que sea necesario. Cuando Killian y Edgar entran, Dante me besa de nuevo y nos separamos.

Vuelvo al salón y me siento al lado de Ikki, agarrándole la mano con fuerza, al igual que están Iris y Wyatt. Echo mi cabeza hacia atrás y me manoseo el cabello sin parar. Cuando estoy nerviosa es lo único que me calma un poco.

No aguanto la espera.

Han pasado veinte minutos. Una nominación nunca ha tardado tanto. ¿Qué estará pasando ahí dentro?

La puerta del habitáculo se abre y todos nos levantamos.

Wyatt e Iris corren hacia Edgar y lo abrazan con fuerza, mientras que Killian entra en el salón en silencio.

En ese mismo instante, mis piernas flaquean y caigo al sofá, incrédula.

Se ha ido.

Dante se ha ido.

Mi pecho se encoge y el llanto que contenía sale a borbotones por mi rostro, arrastrando consigo todo el maquillaje.

Me han dejado sin él.

Me lo han quitado.

Estoy sola.

Ikki me abraza y yo me dejo caer sobre él sin dejar de llorar.

Dante no ha podido marcharse. Él no es el expulsado. Esto es un maldito error.

—Anahí —susurra Killian—, Dante quería que estuvieses tranquila, me ha pedido que te diga que te quiere como nunca ha querido a ninguna otra chica y que te esperará fuera, que debes mantenerte fuerte y ganar por los dos.

Te llevará a Italia y viviréis juntos, pero no puedes rendirte ahora. Sé fuerte.

Las palabras de Killian me envuelven como un abrazo fantasma, un consuelo por consolar, y lloro aún más. Me abrazo a él y dejo que sus caricias me tranquilicen. Era el único amigo de Dante estos últimos días. Él lo conoce tan bien como yo y ha confiado en él para que me diese su mensaje.

—Muchas gracias, Killian —musito, apartándome las lágrimas—. Gracias.

Edgar entra en casa con Iris y Wyatt y se sientan en el sofá sin tan siquiera mirarme. Necesito verlos nominados a los tres juntos para que sufran de la misma manera en que lo estoy haciendo yo.

—Hola de nuevo, concursantes. Anahí, lo siento muchísimo. Dante era un gran concursante y sabemos que ibais muy en serio.

» Edgar, Killian, enhorabuena por estar una semana más.  Dicho esto, vamos con las nominaciones. Serán a la cara y como ya sabéis, Wyatt no nominará. Ikki, empiezas tú. Nominados y razones.

Ikki titubea y se acaricia la frente. Le pongo una mano en la rodilla y asiento con suavidad.

—Con tres puntos nomino a Edgar, creo que soy su principal objetivo. Con dos puntos nomino a Iris por lo que ha dicho al empezar la noche. Y a Wyatt le doy un punto.

—Gracias, Ikki. Edgar, tú eres el siguiente en nominar.

Edgar carraspea y se yergue en el sofá, triunfal.

—Le doy tres puntos a Killian, dos a Ikki y uno a Anahí.

—Anahí, por favor.

Sonrío y me recompongo un poco, llevándome mechones de pelo tras la oreja.

—Nomino a Iris con tres puntos, a Edgar con dos y a Wyatt con uno. Son falsos y hacen todo lo que esté en su mano para sacar lo peor de la gente.

Wyatt interrumpe con una sonrisa sarcástica en la cara.

—Que yo sepa, no te he hecho nada para que digas eso. Deja de victimizarte de una vez.

Aprieto mis dientes y me quedo en silencio. No necesito una trifulca ahora.

Xavier manda a nominar a Killian, que nomina con tres puntos a Wyatt, con dos a Edgar y con uno a Iris.

Ahora es el turno de Iris:

—Tres puntos para Anahí, por falsa —me mira con una sonrisa—. Dos puntos para Ikki por lo que dije al principio y un punto para Killian, por descarte.

Entonces Wyatt cierra sus ojos antes de taparse el rostro con las manos.

—La hemos cagado —susurra.

Tenían tan claras sus nominaciones que se han olvidado de sumar. Ahora están los tres nominados. No hubiera pasado si Wyatt pudiera nominar, pero sus actos tienen consecuencias y ya es hora de que se den cuenta de ello.

—Muchas gracias, chicos. No creo que haga falta que os enseñe la tabla de nominaciones. Edgar, Wyatt e Iris sois los nominados de esta semana. La alianza expuesta.

» Anahí, Killian e Ikki, felicidades, sois finalistas. A vosotros se os sumarán los dos que se salven.

La figura de Xavier se desvanece y muerdo mi labio inferior. Wyatt se lleva las manos a la cabeza y suspira. Por una vez, me alegro de que esté sufriendo. Que se joda.

El jefe nos avisó de que no nos fuésemos a la cama. Es raro, siempre solemos acabar después de las nominaciones, pero de eso hace ya más de cuarenta y cinco minutos.  ¿Habrá una conexión otra vez?

Mi duda no tarda en resolverse: Xavier aparece de nuevo y nos sonríe.

—Hay alguien que quiere deciros algo. Mirad el vídeo.

Dante ocupa toda la pantalla y su sonrisa provoca que mis lágrimas vuelvan a salir. La imagen es demasiado perfecta. Ya lo echo de menos.

—Anahí, sé fuerte. No quiero que te derrumbes y te ciegues por estar mal. Abre bien los ojos y utiliza la cabeza. Sé que eres más lista de lo que todos piensan. Te quiero demasiado y no sabes cómo me duele estar aquí y saber que no estoy contigo. Lucha. Lucha contra todos. Te quiero.

Sonrío y me llevo las manos a mi pecho.

Yo también te quiero, Dante. Nos vemos fuera.