Encerrados (The House 1) IRIS
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IRIS

Que se haya salvado Wyatt es una buena noticia.

No, es una noticia estupenda. Eso solo puede significar que la audiencia no quiere echar al niño pálido de ojos color miel y, gracias a Edgar y su magnífico plan, yo estoy en su equipo.

No pensé que lo diría, pero me alegro por él más que por mí.

La casa estaría muy aburrida sin su perversa mente.

Entra en la casa junto a México y me acerco a él con una sonrisa.

Es sincera. Su presencia me gusta y no puedo evitar que mi expresión diga lo contrario.

Nos damos un abrazo y, para mi sorpresa, me acaricia la espalda.

Quién iba a decirme que mi alianza sería con las personas que peor me cayeron el primer día.

Le beso la cabeza y río por su estado de euforia.

Puedo leerle la mente, está deseando nominar y quitarse a otra cucaracha del camino. Yo también.

La voz del jefe invade todo el salón, apaciguando el ambiente:

Wyatt toma la misma expresión confusa que yo. Quizás las nominaciones hoy sean en pareja y en secreto. No sé si nos conviene esto o no. Salimos al jardín y la puerta del habitáculo se abre al segundo. En el aire, aún flotan los nervios que han acumulado los nominados hace unos minutos.

Una pregunta me invade en un instante: ¿dónde está Ambika? No ha salido de aquí. Supongo que habrá salido por la puerta que no he conseguido abrir en dos semanas. Me acerco a ella e intento oír algo, pero es inútil, solo se oye silencio.

—¿No huele un poco a quemado? —pregunta Wyatt mientras se sienta en el sillón.

Me encojo de hombros y me siento junto a él.

—Buenas noches, chicos. Wyatt, felicidades.

—Muchas gracias.

La mano del francés se agarra a la mía con fuerza. Me gusta demasiado esta sensación de... ¿amistad? No sé describirla, pero me gusta.

De repente, Xavier aparece en lo que hace unos segundos era un espejo y me sorprendo al verlo tan grande y extendido. No le favorece, la verdad. Sonríe ampliamente y junta sus manos con ganas.

—Bueno chicos, hemos supervisado la prueba durante toda la semana y los dos concursantes que más rápido han dado los abrazos y han puesto más ímpetu, habéis sido vosotros dos. Desde la organización queremos agradecer que os toméis las pruebas tan en serio y os vamos a recompensar.

Estoy boquiabierta. Ni siquiera sabía que el tiempo en dar un abrazo contaba. La noche está saliendo redonda. ¿Cuál será la recompensa? ¿Más puntos para nominar? ¿Inmunidad?

—En vuestras manos está cómo se realizarán las nominaciones esta noche.

Sonríe aún más. Supongo que será por la cara de asombro que tenemos ahora mismo.

—Podéis elegir entre tres opciones distintas.

La primera es hacer las nominaciones como la primera vez, es decir, a la cara.

La segunda sería en el habitáculo y a solas.

La última opción es nominar en parejas que vosotros decidiréis, pero al final de las nominaciones se os enseñará una tabla para saber cómo han sido las nominaciones.

—¿Nos mostraréis quién ha nominado a quién? Entonces, no serían unas nominaciones secretas, ¿no?

—Exacto, Iris. Las nominaciones saldrían al final de la noche, pero solo vosotros sabréis ese detalle.

Wyatt y yo compartimos una pícara sonrisa. Sin duda esta es la opción que nos beneficia. En privado, todos pueden nominar con mayor libertad. Me encanta, ¡me encanta!

—¿Cuál escogéis?

—La tercera —decimos al unísono.

Reímos y chocamos los cinco. Está claro que somos más similares de lo que pensábamos. Compartir un secreto dentro de esta casa es demasiado morboso para rechazarlo.

Xavier nos pide que elijamos las parejas. Obviamente, hay una persona que se queda sola, por ello habrá un trío. Esto nos conviene aún más, ya que si ponemos a los tres mosqueteros —como los llama Wyatt—, nominarán exactamente igual y todos verán que la alianza verdadera es la que tienen ellos.

Ya hemos decidido las parejas. La primera en nominar será la pareja formada por Wyatt y Anahí. Luego, irán los tres mosqueteros; seguidos por Ikki y Kora, Antonella y Olga, y, finalmente, Edgar y yo.

Nosotros cuatro tenemos claro un objetivo: Peter. Además, Anahí y yo nos encargamos con gran éxito de que los demás también lo tuviesen en su lista.

Gracias a Wyatt y a su mente, nuestros compañeros no nos han pillado. Se ha inventado que nos han informado de cuántos abrazos hemos dado durante la semana y cuántos minutos hemos tardado. Parece que ha colado porque nos han dejado de prestar atención.

Xavier tarda treinta minutos en aparecer en la pantalla del salón para dar comienzo a las nominaciones e informar de la dinámica que tendrán esta noche. Me hago la sorprendida y como buena hija de la mejor actriz española, mi actuación ha sido solemne. Hasta Wyatt me ha mirado con sorpresa.

La espera se hace demasiado intensa.

Cuando Wyatt y Anahí salen del habitáculo, se sientan bastante lejos de Edgar y de mí. Así levantamos menos sospechas. Además, los cuatro sabemos que hay riesgo de que uno de nosotros salga nominado, pero haremos lo mismo que esta semana y lucharemos para darle a la audiencia un expulsado claro.

Después de una espera interminable, el jefe nos pide a Edgar y a mí que vayamos al habitáculo para poder nominar en privado.

Me encanta ver la expresión que tienen los tres mosqueteros, si ellos supieran que van a ser descubiertos al final de la noche, se les borraría esa sonrisa estúpida de la cara.

Me siento con las piernas cruzadas y apoyo la cabeza en el brazo de Edgar para estar más cómoda.

— Edgar nominaciones y razones .

—Con tres puntos nomino a Peter, ya que esta semana ha decidido alejarse de todos para hacer una chupi-pandi con Killian y Dante. Con dos puntos nomino a Killian por la misma razón y con uno a Antonella —se encoge de hombros—. Para ella no tengo motivo.

— Iris, tu turno .

—Gracias, jefe. Nomino con tres a Antonella porque sé que me ha nominado. Con dos nomino a Peter y con uno a Killian por la misma razón que Edgar.

No aguanto las ganas de que Xavier aparezca y ponga la tabla de las nominaciones. Necesito ver quién nos traiciona a nosotros también.

Esta situación me recuerda al desenlace de una serie que grabó mi madre en España.

Estaba tan enganchada que le pedí (supliqué, más bien) que me llevase al rodaje del último capítulo y aceptó.

Estaba impactada por tantos focos, tanta gente y tanto paripé para un capítulo.

Creo que fue ahí cuando se despertaron en mí las ganas de ser actriz.

Además, para mí no podría ser tan difícil, siendo hija de la gran Patricia Montenegro.

En aquella ocasión, vi cómo mi madre era apuntada con una pistola por aquel hombre que sudaba, con los dientes apretados y la furia en sus ojos.

Tenía miedo de que el disparo la matase de verdad, pero en el fondo estaba deseando que apretase el gatillo para ver qué pasaba.

Pues ahora mismo, el deseo que siento es el mismo.

La pantalla del salón empieza a parpadear y todos nos centramos en ella, esperando la figura de nuestro presentador. Sin embargo, lo que sale de golpe es la tabla de nominaciones:

El asombro de todos alimenta mi euforia y me provoca un gustoso cosquilleo en el estómago. Su desconcierto es casi tan placentero como un buen polvo.

Wyatt está nominado de nuevo, sin embargo, ha salido por bastante menos votos y solo lo han nominado cuatro personas, entre las que están Ikki y Kora. Está claro que Anahí y yo nos los hemos ganado, pero Wyatt y Edgar no. Fallo nuestro.

Los tres mosqueteros me sorprenden. Bueno, realmente me sorprende Dante, aunque siendo novio de Anahí no iba a nominar a Wyatt, por eso me ha nominado a mí. Hijo de puta. Los otros dos sí han nominado en común a Wyatt, pero luego no coinciden. Esto no nos beneficia en nada.

—Antonella y Wyatt, volvéis a estar nominados esta semana. Peter tú también quedas como nominado. Edgar, coge el sobre que tenéis en la mesa y léelo en voz alta para que sepáis cuál será la prueba de esta semana.

El alemán se levanta de mi lado, coge el sobre, se acerca al centro y saca la tarjeta del interior. Parpadea varias veces y traga saliva. ¿Le cuesta leer en voz alta? Sonrío levemente y comienza a leer:

—La prueba de esta semana consiste en afrontar los miedos —frunce el ceño y retoma la lectura—.

En la habitación que está tras la puerta de espejo se ocultan vuestros miedos más escondidos y haremos que cada uno de vosotros os enfrentéis a ellos.

Para superar la prueba, cada concursante al final de la semana debe haber pasado como mínimo cien minutos dentro de la habitación.

Si alguno de los concursantes no consigue estar al menos estos cien minutos, la prueba no estará superada.

Un escalofrío recorre todo mi cuerpo y tengo que mirar para un punto fijo y concentrarme en él para esperar a que se me pase este repentino mareo. ¿Explorar nuestros miedos? ¿Qué clase de locura es esa? Han pasado de dar abrazos a lanzarnos al vacío. No me gusta nada esta prueba. Nada.

Las caras de todos los presentes destilan miedo. Están igual o más asustados que yo. Sobre todo, Wyatt. Tiene la mandíbula tensa y los ojos brillantes. ¿Cuál será su mayor miedo?

Pero esa no es la pregunta, Iris. La pregunta es: ¿a cuál de tus miedos te vas a enfrentar mañana?