IRIS
Despeinada, manos haciendo el amago de ocultar mis senos desnudos, barbilla levemente inclinada con aires de grandeza, labios sutilmente abiertos y una mirada felina hacia la cámara.
¡FLASH! ¡FLASH! Y las luces se disipan para dejar paso a las felicitaciones entusiastas de los presentes.
Me coloco el albornoz de algodón, recojo mi cabello en una cola de caballo y me dirijo al espejo para deshacerme de la purpurina y brillos que me han puesto en el rostro.
Me da pena quitármelo, estoy realmente guapa.
Es más, deberían haberme puesto este brillo en los pechos, quedarían aún más perfectos.
—Las fotos han quedado espectaculares, mi amor.
La figura de mi madre aparece a través del espejo y le sonrío con gusto.
« ¿Cómo no van a salir espectaculares con mi persona en ellas?
Por favor, mamá. » Sé que esa es la respuesta que quiere oír de mi boca, pero no la diré.
Por suerte, yo no soy tan prepotente como ella.
Si he accedido a posar desnuda en la revista “A su lado”, es por mi propio beneficio.
Necesito reunir dinero suficiente para poder independizarme del yugo Montenegro.
He conseguido ahorrar un buen pellizco, gracias a un concurso televisivo de baile en el que participé y gané los 150.
000 euros. Poco a poco, conseguiré mi objetivo, aunque para ello me tenga que arrastrar por los platós de televisión, como hace mi madre.
—¿Estás bien? —pregunta, desconcertada. Es evidente que mi falta de entusiasmo la crispa.
Asiento rápidamente y me desmaquillo con suavidad.
—Tengo una buena noticia... —Se muerde su carnoso labio inferior y aprieta mis hombros con mucha suavidad—. Tu padre quería estar aquí para dártela, pero le es imposible.
Incapaz de contenerme, pongo los ojos en blanco y se me escapa una carcajada preñada de veneno.
—¿Alguna vez está?
—Iris —continúa, sin hacer caso a mi comentario—. España ha elegido a los Montenegro como la familia más famosa e importante del país.
—Vaya —me hago la sorprendida—, felicidades.
—Ahí no acaba todo. —Sus largos dedos se aprietan alrededor de mis hombros como enredaderas agrietando los firmes ladrillos de un muro—.
La Gran Potencia ha creado una especie de concurso de convivencia para personas de diferentes países.
El representante de España será un Montenegro.
Al principio pensé que yo sería la mejor opción, pero tengo que rodar la película de las sirenas, así que irás tú.
¡El premio es de 800.000 dólares! ¿Te lo puedes creer?
Abro los ojos como platos y se me ilumina el rostro. ¡No me lo puedo creer! Este concurso puede ser la oportunidad que buscaba para poder salir de esta familia lo antes posible. Gracias, gracias, ¡gracias! Que se preparen los demás concursantes, porque pienso hacer lo que sea necesario para ganar.