Encantada de olvidarte 15. «Eyes on Fire» – Blue Foundation #4
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15. «Eyes on Fire» – Blue Foundation #4

—Lo siento —suspiro—. No te preocupes, yo... Estoy un poco confusa. Y cansada, ha sido un día muy largo. Perdona.

—¿Ves? Sí que pides perdón todo el rato.

Iván intenta reírse, hacerme reír, pero no todo puede salirle bien.

No sé cómo solucionarlo, cómo borrar el último minuto, antes de estropearlo todo. Solo me queda darle la razón y ponerme a la defensiva sin motivo, por mucho que me moleste admitirlo.

—¿Podemos volver atrás?

Me pican los ojos, así que me doy la vuelta en la cama y asiento en respuesta. Iván vuelve a abrazarme sin que se lo pida, y no me quejo, pero cierro los ojos, rezando para que la oscuridad nos ayude a olvidarlo todo.

En algún momento, vuelvo a escuchar su voz. La serie ya no se está reproduciendo; el ordenador está cerrado. He debido de quedarme dormida y es él quien me despierta.

—No me importa si hay una Emma o treinta diferentes, una para cada día del mes. Quiero conocerlas a todas: sus miedos, sus sueños y las partes que más odian de ellas mismas. Todas seguirían siendo tú, sin importar el origen de la luz que reflejen, y eso es lo único que debería importarte.

Noto un leve beso en la nuca, pero no recuerdo sentir cómo despegaba los labios. Es como si se hubiese quedado ahí para siempre.

Cuando me despierto, con el sol cegador entrando por la ventana, estoy sola.

Y hecha un lío.

Anoche fue... increíble. Lo fue. Iván ha dado con la receta perfecta para crear una burbuja a nuestro alrededor y hacerme sentir calentita dentro, segura y protegida. Nunca demasiado observada, aunque él no me quite los ojos de encima.

Pero las pompas de jabón se rompen con una mísera mota de polvo en el aire, y siento que yo la amenazo con cuchillos desde dentro, dándole pequeños toquecitos con la punta afilada, probando su resistencia.

Cuando salgo en bragas y con la primera camiseta que he pillado, oliendo aún al chico que no está aquí, encuentro las sobras de la cena de ayer recogidas, algunos libros colocados en las estanterías, y una nota en la mesa del comedor.

Ha dejado un hueco lo suficientemente grande como para que se siente una persona, una taza vacía y el papel que venía grapado a las bolsas de comida garabateado por el reverso.

No he visto otra cafetera, así que te he hecho una italiana y la he dejado en la nevera. No sé cuánto tiempo llevaría eso ahí, pero ¿el café caduca?

Espero que no.

Siento haberme ido sin despedirme. No quería despertarte tan pronto.

Te conozco, no le des vueltas.

Estoy haciendo lo que me dijiste.

Escríbeme cuando quieras.

I VÁN

La ha firmado, como si fuese posible que alguien más hubiese entrado en mi casa a dejarme una nota.

Tiene una letra bonita, y yo un nudo en la garganta.

El microondas pita mucho más fuerte de lo que esperaba, arrancándome un saltito. Es la primera vez que estoy sola aquí dentro y, aunque el piso es pequeño, se me hace un mundo.

Me llevo el café a la cama, que es el único rincón cómodo y despejado de la casa, pero las sábanas deshechas me agobian, me empujan y me revuelven el estómago, así que hago la cama con prisa.

Los recuerdos quedan escondidos debajo del nórdico de Ikea, y yo me acomodo encima, apoyada en el cabecero.

No quiero mirar el móvil, pero necesito escribir a las chicas. Anoche vibró durante un rato mientras cenábamos. Ayer, que parece una realidad paralela, o algo que pasó hace siglos.

Leo los mensajes de mis amigas sin prestar mucha atención y prometiéndome que lo haré luego, y escribo uno nuevo.

chicas, necesito ayuda urgente... no sé por qué, pero creo que esto de Iván es un terrible error y que en cuanto me conozca de verdad va a salir corriendo

Gabriela Godoy Tíaaaaaaa no lo parecía para nada, me daba muy buenas vibras

Por qué lo dices? Te ha hecho algo?

Ha soltado algún comentario asqueroso y te ha dado el ick ??

Olivilivia No suena nada a que esto sea culpa del pobre chico, sino de que, cuando algo empieza a ir bien, Emma decide sabotearlo

Perdón, prima, pero lo haces siempre, y te lo digo con tooooooooodo el amor del mundo

no sé, tengo la sensación de que no le gusto

o sea, que no le gusto yo de verdad, sabéis? Solo la chica de la oficina, o la imagen que tiene de ella

Olivilivia Por qué iba a seguir quedando contigo entonces? Para qué iba a ayudarte con la mudanza?

Además, tú eres tú, en la oficina y fuera, no? No hay otra persona haciéndose pasar por ti

Y si lo hace por compromiso?

Olivilivia Nadie se toma tantas molestias por compromiso, Emma

Gabi y Olivia siguen escribiendo un rato, pero ya no leo nada más.

Iván también me ha escrito, pero no he encontrado el coraje para abrir el mensaje.

A veces prefiero revolcarme un poco más en la miseria que yo misma me he buscado antes que bajar a tierra y encontrar una solución.

Ni siquiera un hechizo puede cambiar eso.

Lo que en realidad me preocupa, algo que jamás confesaré en voz alta, es que yo misma haya manifestado tan fuerte que alguien así apareciese en mi vida. Creo que lo que más me asusta es haberlo conseguido, y el sufrimiento que llegará cuando, inevitablemente, lo pierda.