Encantada de olvidarte 15. «Eyes on Fire» – Blue Foundation #3
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15. «Eyes on Fire» – Blue Foundation #3

—Estos son por mis abuelas. Mi abuela materna, la que vive en el pueblo con mis padres, siempre me llama «corazón».

Somos muchos primos —me narra, con una voz digna de historia—.

El sol es por mi abuela paterna. De pequeño, cada vez que me veía, gritaba: «¡mi nieto, más lindo que el sol que sale!

». Falleció hace no mucho, y me hice ambos para que mi otra abuela pudiera verlos.

Tengo la cabeza apoyada en su brazo y, con el otro, me pega a él con fuerza.

—Lo siento mucho, Iván —murmuro, pero él desestima rápido mis palabras y me enseña más tatuajes, llevándome de la mano en un calmado paseo por su piel.

—La bolita de hollín me la hice recién cumplidos los dieciocho, por una de mis películas favoritas. Y las manos de Miguel Ángel durante mi primer viaje a Italia. —Con cada recuerdo, contorsiona un poco más los músculos, acercando mi cuerpo hasta rozar lo imposible.

—¿Y las golondrinas? —le pregunto curiosa, señalando dos pájaros que sobrevuelan su antebrazo.

—Esas, simplemente, me gustaban —declara con sinceridad—. ¿Tú no tienes ninguno? Me ha parecido ver por aquí...

Iván usa como excusa la necesidad de examinar mi cuerpo para hacerme cosquillas en la cadera, y yo me revuelvo con toda la energía que me queda a estas horas de la noche.

—Ahí no lo vas a encontrar, ¿sabes? —chillo y me alejo de él, solo para que vuelva a atraparme y pegue de nuevo su pecho a mi espalda, de donde nunca debió moverse.

Alargo el brazo izquierdo y le dejo ver las ocho palabras que marcan mi piel, justo encima de mi lunar favorito.

—«To live for the hope of it all». ¿Qué significa?

Ahora son sus dedos los que acarician mi tinta.

—En realidad, es la letra de una canción —respondo, pero Iván demanda más información con un sutil gruñido—. No sé, me gusta y ya está. Como tus golondrinas.

No parece que quede muy convencido, y una chica sabe admitir una derrota.

—¿Sabes cuando parece que te pasas la vida persiguiendo «lo que podría ser» en vez de parar un segundo y abrir los ojos?

Te concentras en el potencial que tiene una relación, una oportunidad, tú misma, en vez de estar presente en tu propia realidad y darte cuenta de que solo la esperanza de que te elijan no es suficiente.

—Iván asiente, respirando profundamente—.

Creo que quise tatuarme esta frase como recordatorio, aunque...

No le presto mucha atención. Soy bastante pesimista.

—¿Estás segura de que eso es lo que significa?

—Es lo que significa para mí, sí.

Zanjamos la conversación sin palabras y volvemos a mirar la pantalla.

Nos hemos pedido parte del episodio anterior, así que retomamos la serie cuando pasa al siguiente.

En este, un cristal se rompe cada vez que uno de los amigos se da cuenta del «peor defecto» de cada uno, como lo fuerte que mastica Lily o lo molesto que les resulta a todos que Marshall no pare de cantar la misma canción una y otra vez.

—¿Cuál dirías que es tu mayor defecto? O una manía así tonta —me pregunta.

—¿Vas a hacerme una entrevista de trabajo desnudo en mi cama? —replico, divertida—. ¿El tuyo puede ser que te guste hablar mientras ves una serie y comentarlo todo?

—Disculpe, mi capitana. —Me revuelvo entre sus brazos, quejándome, aunque, en realidad, me molesta muy poco—. Diría que el tuyo es pedir perdón, constantemente, todo el rato.

—¡Yo no hago eso! —le reprocho, aunque, al mismo tiempo, me giro para encararlo y él me atrae hacia sí.

—Bueno, pues, quizás...

Trato de disuadirlo para que no siga, alzando las cejas con pena, y parece pillarlo.

—Es broma. Eres perfecta, me encantas así —susurra.

Soy tonta, porque me siento llenísima cuando me dice estas cosas, como si esto no fuese algo casual, como si llevásemos años enamorados.

No es la primera vez que me pasa, abrirme del todo con alguien y sentir que no quedan más secretos que desvelar.

Mi cara lo refleja, lo sé, pero la sonrisa se empieza a desdibujar cuando vuelve a hablar—. Me encanta esta versión de ti.

—¿Otra vez con eso?

No puedo evitarlo.

Mi respuesta lo descoloca y arruga su ceño en contra de su voluntad.

La inseguridad me trepa por el estómago y me deja un sabor desagradable en la garganta.

Hay algo mucho peor que conocerte y no gustarte, que odiar con pasión tus defectos, y es que el chico que te gusta y con el que acabas de acostarte, ese mismo que no sabes si ha sido obligado por el universo a fijarse en ti, los señale con el dedo.

De repente, el poco espacio que ocupamos juntos se me antoja asfixiante. Me siento demasiado desnuda. Y sé que no es para tanto, que la culpable de todo esto es la bola de nieve que lleva tiempo rodando, pero, al igual que antes, Iván ha encontrado el punto exacto que me hace estallar.

Se me juntan, sin yo quererlo, enfado y tristeza, y rabia, y vergüenza.

—Emma, no... Joder. —Me zarandea y empuja su cabeza contra mi cuello como un gato, raspándome con su barba de pocos días—. No quería decir eso, vamos.

—No hace falta.

Temo conseguir que se desespere.

—Ya hemos hablado de esto. Sabes lo que pienso de ti.

—Sí, claro: que hay más de una Emma, ¿no? —Mi voz se alza, rota—. Que interpreto un papel, o varios. No sabías ni cómo me llamaba hace un mes ¿y ahora crees que me conoces mejor que yo misma?

Las palabras salen de mi boca y me arrepiento al instante. Mi caos mental es quien habla por mí, y lo estoy pagando con una persona que solo ha cometido el error de estar conmigo en el momento menos indicado.

—Joder, Emma, ¿qué estás diciendo? Eso no es verdad. Y, de todas maneras, ¿por qué tengo la sensación de que ya te has cerrado en banda y poco importa lo que diga?

—No es eso, es que... Es siempre así.

Boca arriba, evito su mirada, protegiendo toda mi vulnerabilidad con la sábana.

—¿Siempre? ¿Desde cuándo es siempre ? —me corta, haciendo que me vuelva hacia él.

Quiere acariciarme con sus palabras además de con sus nudillos, borrar todos los malos pensamientos que puede ver enrollándose en mis ojos, pero no es tan sencillo—.

Creo que te he demostrado que voy en serio contigo, con...

lo que sea que estemos haciendo. Que estoy aquí porque quiero. Por ti. Por la persona que eres tú .