Encantada de olvidarte 5. «Liar» – Camila Cabello #2
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5. «Liar» – Camila Cabello #2

—Vaya, la próxima vez intentaré invitarte a un café antes de echártelo encima.

Es raro, pero juraría que la voz de Lukas suena sintética, como si fuese una inteligencia artificial. Casi como si esa fuese su frase y la hubiese repetido como un loro durante toda su vida.

Será por el golpe.

—Sí, eso ya lo has dicho.

Me recorre un escalofrío mientras el sentido común vuelve a mi torrente sanguíneo.

—Bueno, disculpa de nuevo, no te he visto. —Lukas dirige la mirada a mis amigas, que se encuentran un paso detrás de mí—. Invita la casa, chicas, no os preocupéis. —Pero vuelve a mirarme—. Déjame compensártelo.

—No hace falta... Emmm, no te preocupes, de verdad, no es nada.

El chico saca de su bolsillo delantero un taco de papeles, de esos de tomar nota a la vieja usanza, y un boli. Apoyándose en su propia mano, escribe algo, dobla el papel y me lo entrega.

Sus dedos se relajan un poco al contacto con los míos y se demoran ahí mismo. De pronto, me guiña un ojo como si estuviéramos él y yo solos (además de un cámara y el director, porque todo, de repente, me parece una película de Hallmark. Pero en pleno agosto).

—Piénsatelo, ¿vale?

A cámara rápida, me giro hacia mis amigas repitiendo en bucle «vámonos, qué vergüenza, vámonos», mientras que otro camarero empieza a barrer los restos de desayuno del suelo.

—¿Habéis visto lo mismo que yo o del golpe me creo Selena Gómez en Una cenicienta moderna 2 ? —susurro mientras recogemos mochilas, bolsos y bolsas con tuppers vacíos a toda prisa.

—No sé cómo se habrá visto desde debajo del camarero —me chincha Olivia mientras salimos a la carrera del local—, pero desde arriba ha sido espectacular. ¿Cuándo has aprendido a caer con tanta gracia?

Se me escapa un lloriqueo e intento taparme la cara con las manos y el pelo, pero voy demasiado cargada.

El calor de Madrid es insufrible, y me apuesto lo que sea a que estoy roja como un tomate, además de apestar a café de especialidad y —¿lo he dicho ya?— a vergüenza.

—Mira el lado bueno. Nos ha salido el desayuno gratis y... —Gabi agarra la nota de Lukas, arrugada ya en mi puño— ¡tienes el teléfono de un francés guapísimo que quiere compensártelo !

Mis amigas ríen y gritan en bajito, comentando la jugada, mientras un sonido torpe escapa de mi garganta, sin llegar a articular nada lógico.

«Si alguien está intentando gastarme una broma pesada, no tiene gracia».

Tengo los brazos llenos de picaduras de mosquito, atraídos por lo pegajosa que se me ha quedado la piel tras el episodio con el camarero, cuyo número, por cierto, no he vuelto a ver. Creo que se lo ha quedado Gabi.

Un martilleo sordo me golpea las sienes tras la siesta que me he permitido al llegar a casa. Combinar la noche en vela del jueves con volver a trasnochar ayer no ha sido, precisamente, mi momento más brillante.

Tras someterme a una merecida cura de sueño, agarro el teléfono, que ha empezado a vibrar como un loco en el reposabrazos del sofá, y vuelvo a recostarme, molestando a Damon, que se sacude y me abandona para tenderse en el suelo más fresco.

Tengo un mensaje de Loreto, que me manda un sticker nuevo que hemos diseñado juntas, las notificaciones de que mis amigas han llegado a sus respectivas casas (siempre hemos compartido nuestra ubicación, tanto por precaución como para saber si había alguien para recoger los incesantes pedidos de ropa que llegaban a nombre de Gabi) y veintinueve mensajes nuevos en un grupo al que me han añadido hace diez minutos.

Entro con miedo, por si se trata de una estafa piramidal o de un grupo de esos en los que se comparten fotos de la anatomía masculina que nadie ha pedido ver, pero el nombre reduce mis sospechas.

K(uon)edada sábado 10

Leire de Jesús @Emma ¡Emma! Te añadimos al grupo y te reenvío la convo

Ojalá puedas venir!!!

Leire de Jesús (Reenviado) Chicos, nos vemos los que quedemos en Madrid a las ocho en Quevedo y tiramos desde allí

No contestéis que se peta esto, con que reaccionéis es suficiente

Merciiiii 3

Leire de Jesús @Emma vamos a tomar algo y a Medias Puri esta noche!!! Te apuntas?

A lo mejor soy algo paranoica, pero tengo la sensación de que me observan, de que hay alguien a mi espalda esperando a ver qué contesto.

Hay un montón de mensajes, animándome, y muchos stickers de perritos de gente cuyo número no tengo guardado.

Tampoco es novedad. Lo de no tener a nadie guardado, quiero decir.

¿Todo lo demás? Me lo llegan a contar la semana pasada y ojalá tener un vaso de agua cerca para tomar un sorbo y escupírselo en la cara.

Entro a la información del grupo, buscando al menos a Loreto, pero solo hay números aleatorios y fotos de perfil demasiado pequeñas como para distinguir caras que ni siquiera reconocería en la calle.

Me parece ver que Iván tampoco aparece en la lista, y me sorprende. Parece un chico de esos que se apunta siempre a todo y de los que se quedan hasta la última.

No lo busco por nada en especial, evidentemente. Solo porque es uno de los nombres que he conseguido aprenderme. Y porque, quizás, tiene una cara más o menos reconocible. Poco más.

Sin contestar, le hago un pantallazo a la conversación y se la envío a Loreto.

tía, sabes algo de esto?

me ha pedido Leire tu número antes, te ha añadido sin avisar??? Qué tía!

siiiiiii, me lo comentaron el viernes! Pero tengo lío con mi hermana hoy, paso

Loreto aparece escribiendo un rato más, luego para, y luego vuelve a escribir.

No te dije nada porque pensaba que no ibas a querer ir... como es en Madrid y para volverte luego es un rollo...

Vuelve a escribir durante unos segundos.

vas al final?

Aunque entiendo que no me lo contara, negar que me duele un poquito cada vez sería mentirme a mí misma.