En tiempo de juego 7 de diciembre
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7 de diciembre

ISAIAH

Alicia resucitó de entre los muertos al tercer día, mientras yo metía una lubina con patatas en el horno.

Me sobresaltó con una palabra contundente: «Cabrón».

Revivimos yo y la lubina, que salió despedida de la bandeja y casi regresa al océano.

Se limitó a ayudarme a limpiar el suelo con una bayeta mientras el olor a pescado crudo impregnaba toda la estancia.

Ahora llevo un rato esperando a que diga algo más. Cuando estoy a punto de preguntarle cómo se encuentra, vuelve a asustarme:

—Llévame otra vez.

—¿A…?

—A mi piso en Hortaleza, quiero volver.

—Ok.

Repetimos el trayecto en sentido inverso: los soportales, las escaleras y el piso. Se deja caer en el sofá.

—¿Satisfecho? —Su voz por fin transmite algún matiz: un enfado contenido.

—Solo quería…

—Sí, ya. Solo querías ayudarme.

—Esto podía facilitar que empezaras a procesar el recuerdo traumático que tu mente bloqueó y que dejara de afectarte como lo hace ahora.

—No repitas como un papagayo lo que dijo Rosa. Lo que has hecho ha sido un atrevimiento enorme. No tenías ningún derecho. Podría denunciarte.

Empiezo a sudar. No quiero perder la licencia médica.

—Lo siento. Me duele verte mal.

—¿Y si yo aún no estaba lista para recordar? —responde, con la mirada clavada en un bonito bodegón firmado por ella.

Su referencia en pasado al acto de recordar me da esperanza; sugiere que algo de lo ocurrido aquella noche ha empezado a emerger. Continúa hablando:

—Fue el hombre que está en prisión —dice sin apartar los ojos del cuadro—.

Reconozco que ha sido un alivio recordar que no lo invité a subir a casa.

Ni siquiera estuve mucho con él, veinte minutos a lo sumo.

Me sentía incómoda… me fui. Debió de seguirme.

Abrí la puerta de mi piso, me empujó dentro…

cogí un cuchillo de la cocina… me lo quitó…

salí corriendo escaleras abajo… no llegó a tocarme.

Exhalamos al unísono. Intento abrazarla, pero se aparta con frialdad para ir al baño. Es normal que esté enfadada; la traje a traición. Aun así, ¿por qué tengo la sensación de que algo ha quedado oculto entre las pausas de su relato entrecortado?