En tiempo de juego 30 de septiembre
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30 de septiembre

ISAIAH

Aumento la velocidad de la brazada hasta sentir el corazón bombeando con fuerza.

Termino la sesión con estiramientos y entro en los vestuarios.

Alicia no me respondió anoche y en el móvil solo tengo un audio de Sandra.

Antes de contestarle, escribo otro mensaje a Alicia preguntándole adónde vamos hoy.

Murph me recibe en casa como si el mañana no existiera. Quizá en su mente canina no lo haga. Marcos sale del baño con el rostro preocupantemente pálido.

—¿Tienes gastroenteritis? —pregunto, extrañado. No suele ponerse enfermo.

—Quiero llorar —responde con la voz quebrada y un gesto que oscila entre el susto y el asombro—, pero no sé si de alegría o de miedo.

—¿Tiene que ver con Alicia?

—¿Qué? —Arruga la nariz, confundido—. Es Carla. Vas a tener que sentarte.

—Llevo cinco minutos sentado. ¡No me asustes!

—Está embarazada.

Abro la boca y la vuelvo a cerrar. Increíble.

Primero coincido con una paciente de un aviso, algo estadísticamente excepcional.

Ahora, la mejor amiga de esa paciente está embarazada de mi mejor amigo, que, según la medicina moderna, tenía pocas probabilidades de tener hijos biológicos.

Alguien parece empeñado en escribir una historia improbable, más propia de un culebrón de sobremesa.

—¿No vas a decir nada? —me apremia Marcos.

—¿Es tuyo?... —me disculpo de inmediato al ver su mirada asesina—. Perdón. Lo he dicho sin pensar.

Le doy la enhorabuena y lo abrazo. Murph se suma apoyando las patas delanteras en mis muslos, pese a su artrosis de cadera. Marcos lo acaricia y me dice que se quedará unos días en el piso de Carla. Sale y cierra la puerta, dejándome de pie, todavía impactado por la noticia.

Hace días que las advertencias de Marcos y el desagradable encuentro con el dueño del pub han perdido la nitidez necesaria para frenar mis indagaciones. Tal vez mi memoria las haya difuminado de forma selectiva. Por eso quiero crear una lista de las aplicaciones de citas más populares de este país.

La anciana dijo a su hijo que Alicia conoció a ese tipo por una aplicación «de moda», lo que sugiere que debía de ser relativamente nueva, aunque a su edad consideraría todas de moda.

Aun así, parece un criterio válido para acotar la búsqueda.

Reviso dos plataformas lanzadas el año pasado.

Cuando voy a por la tercera, una aplicación que promueve el regreso al amor romántico, mi reloj táctico me avisa que llevo dos horas frente al ordenador.

Mi escasa vida social y mi inexistente vida familiar me dejan demasiado tiempo libre para estas absurdidades.

¿Qué espero descubrir averiguando qué aplicación usó Alicia para conocer a ese tipo?

Guardo el portátil y miro el móvil. Sigo esperando que ella me escriba.

Vuelvo a sacar el portátil, el nombre de la aplicación que apuesta por el amor sin prisas, ESlove, me resulta familiar.

Marcos debió de mencionarla alguna vez; él es quien maneja estas aplicaciones.

Antes de darme cuenta, ya he sido absorbido por el oráculo de internet.

Enlace tras enlace, página tras página, termino en la red social de la directora de marketing de ESlove.

Para mi sorpresa, entre sus contactos encuentro dos nombres muy conocidos: mi amigo Marcos Sandoval y Santiago Roca.

Sigo indagando y descubro que esa chica trabaja para la empresa RR, S.

L., cuyo directivo es Román Roca, el padre de Santiago.

Marcos comentó hace tiempo que su amigo, tras estudiar Ingeniería Informática y completar un máster en Londres, había asumido la gestión de uno de los proyectos ideados por su hermano Rodrigo.

¿Se trata de ESlove? Si él está al frente, no sería extraño que Alicia, que lo conoce a través de Lucía, haya confiado en esta plataforma para buscar pareja.

Me movilizo de inmediato. Si alguien puede arrojar algo de luz es Arturo, un amigo de mi infancia de origen cubano.

Trabaja como desarrollador de software y puede facilitarme información fiable sobre la aplicación en poco tiempo.

Arturo es uno de esos apasionados de la tecnología a los que no sabes si compadecer porque un solo tema monopoliza su vida, o admirar, por tener una pasión tan intensa que los problemas cotidianos pasan a su lado de puntillas, absorto en su disfrute.

Por el cambio horario, no espero, sin embargo, su respuesta hasta esta noche.

Por supuesto, mi amigo trabaja de sol a sol en una de las empresas tecnológicas más punteras del planeta.

Cierro el portátil de una vez y llamo a Alicia. Quizá tenga más suerte que con un mensaje. Tras varios tonos, responde con la voz rasposa:

—Me he despistado y todavía no he pensado adónde ir.

—¿Qué te parece comer en Patones de Arriba?

*

Aparcamos como podemos en la carretera y subimos la cuesta hasta el pintoresco pueblo.

Cuando la recogí estaba animada, riéndose con Murph, que la saludó con efusividad.

Ahora, en cambio, parece haber coronado el pico más alto de España, pese a haberse tomado una bebida energética antes de salir.

Mi olfato, aunque no tan fino como el suyo ni como el de mi perro, todavía detecta el dulzor ácido que deja esa bebida cuando su perfume se desvanece.

En el restaurante, una casa de pizarra negra con aspecto medieval, a Murph no le entusiasma quedarse en la puerta mientras almorzamos, pero a su edad sabe que protestar es una pérdida de energía. Se echa a dormir.

—Entonces… —dice Alicia, cuando le cuento que he visto a Marcos. Alarga la última sílaba, esperando que continúe.

—Sí, lo sé.

—Seguro que van a estar bien —afirma mientras da un bocado a su revuelto de setas y disimula un bostezo.

—Seguro. Además, a Marcos se le dan bien los niños. —Vuelve a bostezar—. Oye, deberías hacer algo de ejercicio suave; aumenta las endorfinas y ayuda a descansar mejor.

«He sonado condescendiente».

—Pareces el médico de mi madre. ¿También vas a darme una tabla de ejercicios y ponerme a dieta?

—Pues iba a proponerte que me acompañaras algún día a la piscina. Yo voy a diario. Y dentro de poco iremos a la casa que los padres de Marcos tienen en la Sierra. Hay un restaurante estupendo cerca.

—Carla ya me lo dijo. Insisto en que no tienes que entretenerme.

—No es entretenerte; te vendrá bien salir de la rutina.

—Salir de la rutina es entretenerme.

—No, si no implica que disfrutes.

Pone los ojos en blanco y mira al techo. Desde luego, mi frase pretenciosa no ha ayudado a convencerla.

—¿Pero habrá torneo de dominó?

¿Cómo lo sabe? Es mi juego favorito, y siempre intento organizar unas partidas. No tarda en explicarse.

—Marcos le contó a Carla que te gusta montar torneos después de cenar. Dime, ¿para cuándo tienes previsto un viaje con el IMSERSO?

—Me temo que el programa de turismo para mayores de sesenta y cinco aún no ofrece lo que me interesa.

—¿Estás seguro? Por lo visto, juegan al bingo muchas tardes —responde arqueando una ceja.

Suelto una carcajada; sigue teniendo gracia, aunque hayamos bromeado ya varias veces sobre mi tendencia a hacer planes de jubilado. Para mí es una forma de hilar conversaciones; para ella, una manera de esquivar cualquier referencia a su salud.

Regreso a casa satisfecho de que no haya rechazado de plano ir a la Sierra; alejarse de la ciudad, aunque solo sea un par de días, la sentará bien.

Suena mi móvil mientras Murph riega el suelo del baño intentando secarse tras su ducha: es un audio de Arturo, seguramente cargado de datos técnicos.

« Aseré , qué bolá , brother . No me extrañaría que esta aplicación fuera la que usó ese tipo para hacerle esa fechoría a tu amiga.

Salió al mercado plagada de fallos de seguridad, era fácil crear perfiles falsos o suplantar identidades porque no poseía sistemas de verificación como los actuales, basados en escaneo o autenticación facial 3D.

Un descuido grave. En los foros también se quejan del mal soporte técnico.

Aunque ya hayan reforzado la seguridad, la confianza perdida es difícil de recuperar.

No creo que la campaña de marketing que han lanzado evite el desplome de usuarios».

Abro un segundo audio de Arturo, más breve que el anterior.

«Ah, y si la policía no dio con ese canalla inmediatamente, es porque usó un perfil falso o una IP oculta.

Eso implica que ese tipo tenía conocimientos informáticos por encima del nivel usuario, o…

que la brigada tecnológica de la policía no fue demasiado eficiente rastreando el perfil. Take care ».

Le respondo agradeciéndole su rapidez. Un crack , como siempre.

Si Alicia conoció a ese tipo a través de ESlove, ¿sabe Santiago que los fallos de su aplicación facilitaron que actuara contra la mejor amiga de su mujer? ¿Y por qué tiene Marcos a la directora de marketing entre sus contactos? ¿La conoció a través de Santiago?

Acabo convenciéndome de que, si de verdad Alicia utilizó ESlove, a nadie del grupo le interesa hablar del asunto para no dañar la reputación de Santiago.

Al fin y al cabo, es amigo de Marcos, cuñado de Carla, marido de Lucía y, para Alicia, el marido de su amiga.

Me acuesto enredado en mis propias conjeturas.