Capítulo 30
Si a esto se refieren con trabajo en equipo, yo paso.
Addy
—No sé yo si esto me convence.
Gage comprueba que mi equipo esté bien ajustado antes de darme un beso en la nariz. —Será divertido.
¿Divertido? Estamos en el Glowin’ Galleon para jugar al paintball con sus compañeros de equipo, y voy vestida con equipo de protección. Equipo de protección es igual a peligro. No es igual a diversión.
—Tu definición de diversión no es la misma que la mía.
Se acerca un poco más y se inclina para susurrarme al oído. —Estoy bastante seguro de que los dos nos divertimos anoche.
Me estremezco ante la promesa en su voz. Sí que nos divertimos. A pesar de que nuestros planes originales para anoche cambiaron por culpa de mis hermanos. Nunca supe lo divertido que podía ser sacar a un chico de casa a escondidas. No tuve tiempo para chicos en el instituto.
Nunca me di cuenta de todo lo que me había perdido. Miro a Gage de reojo, tras las pestañas. O quizá era a Gage a quien echaba de menos.
Tanner entra a saltitos en la zona de preparación. —Este sitio mola mucho. Nunca había visto un campo de paintball en un barco pirata.
—¿Cuántos campos de paintball has visto? —pregunto, y él se encoge de hombros.
Parece estar perfectamente cómodo con su equipo de protección. Observo a los otros hombres. Ellos también están perfectamente cómodos. Mientras tanto, mi protector de pecho me está impidiendo respirar. Esto es un error.
—¿Qué te pensabas que era un galeón? —le pregunta Nolan.
—Una moneda de oro.
Pongo los ojos en blanco. —Esto no es Harry Potter.
Los galeones son barcos de vela de gran tamaño utilizados principalmente por los estados europeos entre los siglos XV y XVIII para la guerra y el comercio —explico—.
Eran poderosos, pero también vulnerables a los ataques piratas debido a su gran tamaño y su baja velocidad.
Tanner me mira con los ojos entrecerrados. —Sabes un montón sobre barcos y piratas. ¿Seguro que no eres una pirata?
—No. Soy una contrabandista. Créeme. Hay una diferencia. En el colegio aprendemos sobre los piratas y el contrabando durante la Ley Seca. Era obligatorio. También teníamos clases sobre sirenas y criaturas míticas.
Tanner sonríe. —Smuggler’s Hideaway mola. Espero que los Seals vuelvan a celebrar el campo de entrenamiento en la Coastal State University el año que viene.
Esbozo una sonrisa burlona. —¿Esperas que celebren el campo de entrenamiento aquí, o esperas que Alaia siga viviendo en la isla?
Él resopla. —Alaia y yo solo somos amigos.
Brock suelta un gruñido. —He visto a Nolan estudiar el blitz con menos atención de la que pones tú cuando la miras.
Nolan levanta las manos. —A mí dejadme fuera de esto.
—Nolan ha estado demasiado ocupado planeando «eventos» en el complejo con Terri. —Tanner le guiña un ojo.
Corbin gruñe. —¿Vamos a jugar a esto del paintball, o vais a estar todo el día de chismes? Tengo otras cosas que hacer hoy si vais a estar de chismes todo el día.
—¿Qué otras cosas? —Tanner le bate las pestañas—. Cuéntanos. ¿Esas otras cosas incluyen a una casera sexy?
Corbin avanza hacia Tanner, pero Brock lo aparta de un tirón antes de que Corbin pueda alcanzarlo. —¿Es que quieres morir hoy?
Tanner bufa. —Como si Corbin pudiera pillarme.
—No tiene sentido de la supervivencia.
—Hablando de supervivencia... —Gage me tiende una máscara integral.
Hago una mueca. —¿En serio tengo que llevar máscara?
—Sí. No es negociable.
La máscara me cubre los ojos, la nariz y la boca. —Si me desmayo por no poder respirar, será culpa tuya.
—No te preocupes, pajarcillo. Yo te reanimaré. —Mueve las cejas con picardía.
Le doy un manotazo en el pecho. —¡Ay! Había olvidado que llevabas protector de pecho. —Me sacudo la mano.
—No pensaba ponérmelo, pero tú no te ponías el tuyo a menos que yo me pusiera el mío.
Señalo a sus compañeros de equipo. —Nadie más lleva protección en el pecho.
Brock se encoge de hombros. —No me hace falta.
—Se cree que, como es el más grande, estará a salvo. Lo que se le ha olvidado es que ser el más grande también lo convierte en el más lento. —Tanner señala a Brock—. Voy a por ti.
—Estamos en el mismo equipo, pedazo de lerdo.
Nolan nos hace un gesto a Gage y a mí para que nos acerquemos. —Hablemos de estrategia. —Mira fijamente a Brock, Tanner y Corbin hasta que se alejan hacia el otro lado del galeón.
—¿Estrategia? —Trago saliva—. ¿Por qué hay una estrategia? Pensé que esto era una salida divertida.
Gage se ríe entre dientes. —Somos atletas profesionales.
Pongo los ojos en blanco. —Lo sé.
—Somos competitivos. Lo llevamos en la sangre.
—Ya me estoy arrepintiendo de haber aceptado venir.
Me aprieta el hombro. —Confía en mí. Será divertido.
Nolan da una palmada. —Muy bien. Escuchad. —Señala hacia el otro extremo del galeón, donde Tanner se ríe como un villano de una película de piratas de bajo presupuesto. Brock y Tanner parecen a punto de tirarlo por la borda.
—Esto no es un campo abierto. Son espacios cerrados. La elevación importa. Las esquinas importan. ¿Y ese puente de cuerda? —Señala hacia arriba—. Es una trampa mortal.
Arrugo la nariz. —Así que... ¿no usamos el puente de cuerda?
—No. Usaremos el puente de cuerda sin ninguna duda —dice—. Si controlamos la cubierta inferior primero.
Golpea un barril. —Estos son nuestra línea ofensiva. Los usaremos. Moveos de barril en barril. Nada de correr por la cubierta abierta a menos que queráis convertiros en blanco de prácticas para el enemigo.
Gage sonríe para sus adentros. —Básicamente, no hagáis como Tanner.
—Exacto.
Nolan señala la cubierta. —Tanner cargará directamente por el centro de la cubierta como si estuviera asaltando un mercante británico. Dejad que lo haga. Se cree que el caos es igual a la victoria. Ahí es cuando le dais.
Me señalo el pecho. —¿Yo?
—Sí. —Señala a Gage—. Tú eres nuestro flanqueador. Usa la bodega de carga inferior. Mantente agachado. Muévete rápido. Aparece detrás de esas cajas de ron y mete presión.
Gage hace un saludo militar. —¡A la orden, capitán!
—Corbin es nuestro problema real. Él tomará la posición elevada.
Probablemente la cubierta del capitán. Esperará.
Tendrá paciencia. Y no hará ni un ruido.
Le pondremos un cebo. —Nolan sonríe—. Atraeré su fuego desde la cubierta media.
Mientras esté centrado en mí, Gage subirá las escaleras hacia la cubierta superior.
Addy rotará por el lado de estribor y eliminará a cualquiera que intente ayudar.
Abro mucho los ojos. —¿Has dicho estribor?
—Sí. Métete en el tema.
—Menos mal que me crié en una isla obsesionada con los piratas —murmuro.
—Y una cosa más. —Mira directamente a Gage—. No abandones tu posición porque Addy suelte un grito.
Frunzo el ceño. —No gritaré. —Probablemente chillaré, quizá dé voces, pero no soltaré ningún gritito. Me niego a ser una damisela en apuros.
Nolan me ignora para dirigirse a Gage. —La oirás gritar. Querrás cargar heroicamente a través de la cubierta. No lo harás. Te quedarás en tu zona.
Gage refunfuña. —Yo nunca rompo la formación.
—Vaya si rompes la formación. —Nolan se baja la máscara—. Recordad. Nosotros controlamos el barco. Controlamos los ángulos. Nada de jugar al caos pirata.
La bocina suena y el caos estalla al instante.
Tanner grita: —¡POR LA GLORIA DEL GALEÓN! —y sale corriendo directo por el centro de la cubierta.
Le disparo antes de agacharme tras una pila de barriles de ron. —¡Le he dado!
—Has fallado —murmura Nolan mientras se asoma para disparar.
Las bolas de pintura salpican la madera. Una explota contra una caja a centímetros de mi cara. He dejado de quejarme por llevar máscara.
—¡Estribor! —grita Nolan.
Me lanzo a la derecha. Mala elección. ¡Plas! Una bola de pintura me da de lleno en la parte exterior del muslo. Se oye un chasquido agudo y hueco antes de que la pintura azul neón reviente sobre mis mallas.
¡Ay! —¡Contrabandistas al hoyo!
Gage se gira hacia mí. Gruñe. —¿Quién le ha dado?
Señalo a Corbin en la cubierta del capitán, arriba. Gage dispara a ciegas hacia la cubierta superior, pero Corbin se agacha tras el timón.
—¡Vuelve a tu sitio! —le grito—. Te estás exponiendo.
—Me da igual —masculla.
—Vamos a perder.
Esas palabras hacen que se calle y se meta tras un barril.
—Cúbreme —grito antes de dirigirme al siguiente barril. Solo que mi pierna no me hace caso. Tiembla antes de fallarme. Me desplomo en el suelo.
Gage corre hacia mí.
—¿Qué he dicho sobre romper la formación? —grita Nolan.
—Addy. —Gage busca mi herida, pero le aparto la mano.
—Estoy bien.
—Estás tirada en el suelo. No estás bien. —Me aparta las manos y me levanta la sudadera gigante del equipo para inspeccionar el daño. Hace una mueca—. Te va a salir un moratón.
Levanto la barbilla. No pienso dejarme vencer delante de él y sus compañeros. —He tenido cosas peores.
—¿De qué?
—Ya conoces a mi hermana pequeña.
Se ríe entre dientes. —Sea como sea, para ti se acabó.
—Pero perderemos.
—Me importa una mierda. —Me coge en brazos, al estilo nupcial, antes de cruzar por mitad del barco de camino a la salida.
Bolas de pintura vienen hacia nosotros desde todas direcciones, pero él no se agacha ni se inmuta.
—Id a jugar al paintball, decían. Será divertido, decían. ¿Quién se está divirtiendo ahora?
Tanner asoma la cabeza por detrás de una caja de cerveza. —Yo me estoy divirtiendo. —Una bola de pintura roja le da en el pecho y vuelve a agacharse.
—Deberías volver. Con Tanner eliminado, quizá podáis ganar.
—No me interesa ganar.
—¿Y qué ha pasado con eso de ser un atleta competitivo?
Me aprieta la cadera. —Tú eres más importante que ganar, pajarcillo. Te elijo a ti.
Me derrito en sus brazos. ¿Cómo puedo resistirme cuando me dice cosas tan dulces? No puedo. Al fin y al cabo, hay una razón por la que me enamoré de este hombre de forma tan intensa y rápida.
Solo espero que no me rompa el corazón al final del verano.