En su equipo (Steel City Seals 1) Capítulo 8
21%

Capítulo 8

Es difícil no sonreír cuando el partido va a tu favor.

Gage

Suspiro y me recuesto en mi tumbona en la playa, frente al complejo. Hoy es un día perfecto. Hace un tiempo espléndido, he terminado mi entrenamiento diario y voy a ver a Addy más tarde.

Ella aún no sabe que vamos a vernos, pero lo sabrá. No puedo esperar. Cada vez que la veo, cada interacción que tenemos, cada cosa que aprendo sobre ella, hace que mi fascinación aumente.

Verla escribir una canción delante de mí fue increíble. La forma en que jugaba con las letras. Todo mientras rasgueaba su guitarra. Nunca he presenciado nada tan asombroso.

A la gente le gusta ver deportes. Perderían la cabeza si supieran lo increíble que es ver a un artista trabajando.

—¿Qué está haciendo Brock?

Abro los ojos ante la pregunta de Nolan.

—Está flirteando —Tanner se pone de pie—. Debería enseñarle cómo se hace.

—Siéntate —ordena Corbin—. Déjalo en paz.

—¿De la misma forma que tu casera te deja en paz a ti? —Tanner mueve las cejas—. ¿Ya no te odia?

Corbin gruñe y cierra los ojos. El tight end no participa en las conversaciones si no quiere. Lo cual puede ser extremadamente frustrante cuando la prensa lo entrevista. Es conocido por abandonar las ruedas de prensa sin decir ni una palabra.

Busco por la playa hasta que encuentro a Brock. Tiene los brazos cruzados sobre el pecho mientras mira con severidad a una mujer bajita. —¿Quién es ella?

—May. Es la instructora de surf del complejo —dice Nolan.

—Nuestro quarterback estrella se ha propuesto conocer a todo el personal femenino del complejo.

Nolan mira mal a Tanner. —Alguien tiene la boca muy grande, considerando que se le ha visto flirteando con la camarera del Mermaid Karaoke todas las noches de esta semana.

Tanner agita una mano restándole importancia. —Alaia y yo somos amigos —sonríe—. De la misma forma que lo son Addy y Gage.

Frunzo el ceño. Alaia tiene que tener cuidado si Tanner va tras ella. Se le avecina un escándalo y va a ser brutal. Me daría mucha rabia que la camarera quedara atrapada en el fuego cruzado.

—¿Qué hicisteis Addy y tú ayer? —pregunta Tanner.

—Estaba trabajando en la composición de sus canciones. La miré. Fue increíble. Sacaba letras de la nada. Y eran buenas.

—¿Addy es compositora? —pregunta Nolan.

—Sí, quiere vender sus canciones —y lo hará. Son demasiado increíbles para quedarse escondidas en su libreta.

—Deberías contactar con Jerry —dice Corbin.

—¿Jerry?

—El productor musical. Lo conocimos en la recaudación de fondos para la ETC.

Recuerdo la recaudación de fondos para la encefalopatía traumática crónica. Esta enfermedad degenerativa vinculada a la demencia es una gran preocupación para los jugadores que sufren múltiples conmociones cerebrales. Pero no recuerdo haber conocido a un hombre llamado Jerry.

—¿Tienes sus datos?

Corbin saca su móvil. —Te los pasaré por mensaje.

Asiento agradecido. Addy se va a poner más que emocionada cuando la ponga en contacto con un productor. No veo la hora de decírselo. Quizá me dé las gracias con un beso.

Pensé que me iba a besar en la biblioteca. Se me agita la polla al recordarlo. Pero nos interrumpieron antes de que tuviera la oportunidad de saborear sus labios. Apuesto a que mi pequeño pajarcillo sabe dulce. Más dulce que nada que haya probado antes.

—¡Alguien ha sido eliminado! —grita Tanner cuando Brock se acerca hacia nosotros.

Brock gruñe. —Uno no puede ser eliminado cuando no sale a batear.

Tanner bufa. —Por favor. Prácticamente se te caía la baba con la pobre instructora de surf.

—A mí no se me cae la baba —refunfuña Brock.

—Te he visto, señor Gruñón. Se te cae la baba todo el tiempo cuando te duermes en los aviones.

—No hay privacidad contigo cerca.

Corbin asiente. —Llevo siglos diciendo eso mismo.

Tanner pone los ojos en blanco. —Porque eres más cerrado que un trozo de carbón a punto de convertirse en diamante.

Corbin gruñe. Sabe que es mejor no discutir con Tanner. Tanner seguirá discutiendo mucho después de que sea obvio que ha perdido. Solo que para él no es obvio porque no para de hablar.

—¡Adiós, papá! —Jace nos saluda con la mano mientras pasa corriendo por nuestro lado.

—¿A dónde va Jace? —pregunto.

—May lo lleva a los karts.

—¿No quieres ir con él? —Brock no tiene mucho tiempo para estar con su hijo durante la temporada. Normalmente, pasan cada momento juntos durante la temporada baja para compensarlo.

—¿Vas a dejar que una desconocida cuide de tu hijo? —pregunta Nolan.

Brock se levanta. —Quizá debería ir yo también.

—¡Chas! —le grita Tanner tras él—. ¡Cae otro!

—Para alguien que no cree en el amor, desde luego lo ves por todas partes —dice Nolan.

Tanner arruga la nariz. —Sí creo en el amor.

Arqueo las cejas. —Confundes el amor con el sexo.

Él mueve las cejas. —Al menos yo pillo algo.

—En una relación hay más que el sexo.

No me malinterpretéis. ¿Que si quiero enterrar mi polla profundamente en Addy? Pues claro que sí. Pero también estoy disfrutando de conocerla. Es divertida, impertinente, responsable y trabajadora. Es mucho más que un buen rato.

—Cuéntame más —Tanner se tumba boca abajo en la arena frente a mí, apoya la barbilla en las manos y agita los pies por detrás. Se cree que está siendo mono. Confunde lo mono con lo molesto.

Le tiro un puñado de arena. —No te voy a contar un pimiento.

Se pone de pie de un salto y corre hacia el agua. —¡El último en entrar es un huevo podrido!

Nadie lo sigue.

Nolan suspira. —No tiene ni idea de en qué lío se ha metido.

Corbin gruñe asintiendo.

—Si no fuera un wide receiver tan excelente, le mandaría a paseo.

Niego con la cabeza. —No, no lo harías. Te gustan los desafíos.

—Hablando de desafíos —se levanta y se marcha.

—¿Qué desafío? —le pregunto a Corbin.

—Ni idea. Y así prefiero que siga.

—Y por eso no te quedas en el complejo con todos los demás.

Se encoge de hombros. —Me gusta mi paz y mi tranquilidad.

Personalmente, prefiero tener a mis compañeros de equipo cerca. Siempre hay alguien con quien ir a comer, salir a correr o entrenar. Ya he pasado suficiente tiempo de mi vida solo.

Tanner sale chapoteando de las olas y corre hacia nosotros.

—Hablando de estar solo —Corbin se levanta y recoge sus cosas.

Yo también recojo mis cosas. Necesito una ducha antes de quedar con Addy. Y probablemente debería avisarla de mis planes de verla.

Espero hasta estar de vuelta en mi habitación para enviarle un mensaje. Tengo una sorpresa para ti.

—Si es otro café y una galleta Crujientes de Sirena, te querré para siempre.

Esas palabras me golpean en el pecho. ¿Cómo se sentiría tener a una mujer que te quiera para siempre? Que fuera leal. Que no te abandonara. Que estuviera a tu lado y te animara.

—Cogeré las dos cosas de camino para verte.

Doy golpecitos con el pie mientras espero a que responda. Finalmente, aparecen los puntos.

—Hoy no puede ser. Otis tiene un partido de fútbol.

Y ella va a ir a ver su partido. Es una hermana muy buena y leal. Lástima que no se dé cuenta de la suerte que tiene de tener hermanos.

—¿Fútbol? Has dicho la palabra mágica.

—No querrás ver un partido de juveniles. Créeme.

Me encantan los partidos de juveniles. Yo solía jugar en esos partidos.

—¿Por qué no?

—Digamos que... no son de tu liga.

—Me pica la curiosidad. ¿Dónde y cuándo?

—Hablo en serio, Gage. No te vas a divertir nada.

Frunzo el ceño. ¿Es que no me quiere allí? Pensé que habíamos avanzado algo en la biblioteca. Quizá tenga miedo.

Qué va. Addy no le tiene miedo a nada. Ni a la responsabilidad. Ni al trabajo duro. Y definitivamente ni a mí.

—¿Es que no quieres que vaya?

—Eres bienvenido, pero si no te diviertes, te lo guardas para ti. Ver a hombres adultos lloriqueando y quejándose es patético.

—Prometo no lloriquear ni quejarme. A menos que el árbitro pite algo mal.

—Te garantizo que el árbitro pitará mal al menos una vez.

—¿Tendré permiso para corregirlo?

—No.

—Qué pena. Nos vemos pronto.

—Aún no te he dicho ni cuándo ni dónde.

—Y no creas que se me ha pasado por alto tu omisión. No te preocupes. Se lo preguntaré a Parker.

—Toda la isla va a pensar que estamos saliendo.

Bien. Otros hombres se mantendrán alejados de ella si piensan que está saliendo conmigo. Cosa que hará. Con el tiempo.

—Nos vemos pronto.

Tiro el móvil sobre la cama. Silbo mientras me dirijo al baño para ducharme. Hoy es un día perfecto.