En la universidad y Muy Caliente Me Gusta Mi Amiga
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Me Gusta Mi Amiga

Desde hace tiempo ya, Verónica veía a su amiga Camila, con ojos de deseo, no solo la quería por ser su amiga, compartir con ella las tardes y salir de vez en cuando a bailar y a disfrutar de su juventud, ahora cada vez que la veía llegar a la puerta de su edificio,

ciertos nervios se apoderaban de ella, confundida no sabía que es lo que realmente sentía, “quizás es solo que llevamos tanto tiempo siendo amigas, que la quiero aún más”, pero ella en su interior sabia más que nadie, que no solo era cariño lo que venía sintiendo últimamente por Camila,

sino que al verla caminar, hablar o tan solo con verla a los ojos sentía cierto deseo que no sabía cómo explicar ni como describirlo.

Verónica nunca había tenido experiencias lésbicas, era totalmente heterosexual, pero por Camila, sentía y pensaba en cosas que nunca pensó que podría sentir o experimentar, al verla hablar solo imaginaba el hecho de besar esos labios carnosos y tersos que Camila poseía,

al observarla caminar del comedor a la sala no podía evitar bajo ningún concepto, disfrutar del meneo de sus grandes y bien contorneadas nalgas, no es que la quería más, lo que quería era follar con ella, sentirla junto a su cuerpo, besarla, saborear lentamente su lengua, abrazarse en una sola piel,

quería descubrir que se siente poner en contacto silencioso sus labios vaginales y vulva con los de Camila, quería sentir como ambas se mojaban y descubrían con cada caricia, el placer que tanto hacía falta en sus vidas.

Verónica al fin decidió arriesgarse, ya que ella también notaba de parte de Camila,

ciertas miradas que le hacían pensar que ella también quería sentirla, así que una

tarde de frio invierno Verónica invito a Camila a tomar una taza de chocolate caliente, ocasión perfecta, para decirle como se sentía y preguntarle a Camila si ella se sentía de igual manera.

Al llegar esa tarde Camila al apartamento de Verónica, las cosas ya se sentían un poco tensas, algo extraño le pasaba a ambas, algo había cambiado o estaba a punto de cambiar, así que Verónica empezó la conversación,

sirvió las tazas de chocolate caliente junto a un plato de galletitas y se sentó junto a Camila, mientras conversaban, se miraban de cierta manera que a ambas les hacía pensar que algo en ellas, estaba por suceder, cada vez más el ambiente se fue tornando silencioso e incómodo,

ambas ya no quería seguir hablando o tomando chocolate, querían sentirse.

Así que para sorpresa de Verónica, fue la misma Camila, la que empezó a acariciarle la pierna de manera lenta y en silencio, poco a poco la mano de Camila, llego a la entrepierna de Verónica, se miraron fijamente sin decir una sola

palabra, esa misma mano llego al fin a la vulva de Verónica, que para ese momento ya estaba palpitando de deseo, Camila acaricio y humedeció un poco los labios vaginales de Verónica, así fue por unos minutos hasta que Camila metió sus dedos ansiosos en la vagina tibia y estrecha de Verónica,

justo allí se empezaron a besar de manera lujuriosa, Camila aumento la intensidad y velocidad con la que metía y sacaba sus dedos de la vagina de Verónica, las prendas de ambas empezaron a caer al piso, y así como Camila venía haciendo.

Verónica con sus dedos también empezó a explorar el sexo de su entrañable amiga, entre

labios y lenguas su placer aumentaba, empezaron a acariciarse mutuamente, a tocarse los senos a lamerse, hasta que Camila llevo su lengua húmeda y sensual a la vulva ya excitada de su amiga, y la lamio, sintió el sabor de aquel sexo femenino en toda su boca, la textura suave y húmeda le encantaba,

así que no paraba, cada vez el sexo oral era más y más intenso, hasta que sintió en sus lengua los fluidos de placer de su amiga, decidió luego subir a sus labios y besarla, y como ambas querían el mismo placer, abrieron sus firmes y jóvenes

piernas, se colocaron de tal manera que sus vulvas quedaran una junto a la otra, empezaron a moverse como olas embravecidas, al sentir como sus mutuos clítoris se llenaban de fuego y placer, gemían tal dulcemente que el deseo era aún más delicioso, hasta que sonó el timbre de la puerta.

Ambas asustadas cayeron del paraíso en el que estaban, Camila corrió a ver quién era, para su sorpresa era Gabriel, el vecino del piso de abajo, Camila vio aterrorizada a Verónica y le dijo quién era, allí Verónica cayo en cuenta que el tiempo había pasado muy rápido,

ya que a las 5 había quedado con Gabriel para practicar Ingles, ya que Verónica estudiaba idiomas en la facultad, de un tiro esta misma se levantó y no sabía qué hacer, de pronto en un impulso le dijo a Camila que abriera, esta le hizo caso y abrió; Gabriel entro, saludo a ambas,

pero en segundos noto que están solo en ropa interior, este se sonrojo un poco y decidió decirle que volvería en otro momento y que lo disculparan, pero Verónica lo detuvo y lo empujo en el sofá, el sorprendido no supo cómo actuar, entonces ambas mujeres se le acercaron,

lo empezaron a besar y decidieron abrir su pantalón, lo que vieron allí las excito aún más de lo que ya estaban.

Pensaron que sería delicioso que Gabriel las penetrara a ambas tan fuerte y rico, mientas ellas juntas disfrutaban de una experiencia sexual que nunca pensaron vivir, así que empezaron a lamer el pene erecto de Gabriel, hasta que esté en total silencio las empezó a embestir a las dos por turnos,

de manera lujuriosa y pasional, mientras que ellas se besaban y disfrutaban del momento, hasta que Gabriel sintió que se iba a correr, así que

ambas les dijeron que acabara dentro de ellas, ya que querían sentir su semen caliente dentro de ellas, así fue, disfrutaron como verdaderas puticas, se besaron, tomaron un poco del semen que quedaba en el pene de Gabriel y lo saborearon en sus bocas,

se miraron y sellaron dicha experiencia con un sensual beso, ahora más que una amistad comparte tardes calientes, y no necesariamente por el chocolate sino por putas.