Capítulo 66
EL REGRESO
N ada podía distraer a Jake en este momento.
Se encontraba en su propio estado de felicidad, con Ellie en brazos, sintiendo cómo el calor y la alegría le recorrían el cuerpo.
Era un tesoro. Y se sentía tan orgulloso de ella por haber sobrevivido a un parto prematuro...
Era un milagro que siquiera hubiera llegado a nacer; según los médicos, Elizabeth no podía concebir, lo que hacía que el nacimiento de Ellie fuera aún más especial. Tanto el de Ellie como el de Maisie.
Pero cuando Martha lo llamó desde el otro lado de la habitación pidiendo hablar con él, supo que debía prestar atención.
Por segunda vez, salieron de la sala de maternidad al pasillo.
—Tienes que ir a trabajar —dijo Martha, yendo directamente al grano. Jake supuso que esa era su única cualidad redentora.
—¿Por qué?
—Ha llamado tu gerente. Me ha dicho que te diga que «ha llegado la hora».
Jake miró su reloj. Eran las siete de la tarde. ¿Adónde se había ido el tiempo?
—¿Por qué te ha llamado a ti ? —preguntó Jake.
—No lo ha hecho —respondió ella, con gesto compungido. Aunque, tratándose de Martha, resultaba difícil saber qué estaba pensando en cada momento.
—¿Cómo se ha enterado entonces?
—Ha llamado al hospital y le han pasado la llamada a alguien de aquí. Tú estabas demasiado ocupado, así que cogí el recado por ti.
Jake guardó silencio un segundo y escrutó el rostro de Martha. Quería ver si había algún indicio de que estuviera mintiendo. Pero no había nada. Sus pupilas no se dilataron y no apartó la mirada. Era una maestra controlando sus propias expresiones faciales.
—Gracias por avisarme.
—Vete. Yo se lo diré a Elizabeth.
—No —dijo Jake, poniendo una mano en el hombro de Martha—. Puedo decírselo yo mismo, gracias. También me gustaría despedirme de mi pequeña.
—Haces que parezca que no vas a volver.
Jake abrió la puerta. —Bueno, esperemos que lo haga.