Capítulo 67
PRONTO
—Supongo que las felicitaciones son obligadas —dijo Liam, estrechando la mano de Jake mientras este cerraba la puerta tras de sí—. ¿Cómo están todos?
—Están bien. Estupendamente. Sanas. Guapas. Increíbles. —A Jake se le acabaron los adjetivos. Se encontraba en un nivel emocional totalmente distinto y lo único que esperaba era que todo aquello no se desmoronara en los próximos veinte minutos.
—Me alegro mucho por ti —dijo Liam.
—¿Dónde están los demás? —preguntó Jake, centrando de nuevo su atención en el presente.
Quería concentrarse. Maldita sea, necesitaba concentrarse. Necesitaba apartar todos sus pensamientos y sentimientos sobre Elizabeth y Ellie para poder enfocarse en el ahora. Uno de los asesinos en serie más sádicos y despiadados de Londres estaba suelto, y esta era su oportunidad para atraparlo.
Jake no podía permitirse ninguna distracción.
—Ya están en la propiedad. Drew, Garrison, todo un ejército de AFO. En cuanto Lester Bain toque el timbre, se le echarán encima.
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Jake.
Una sonrisa ladina asomó al rostro de Liam.
—Sígueme.
Liam dio media vuelta y echó a andar hacia el punto de encuentro.
El cuerpo de Jake estaba en alerta máxima.
Su mirada iba de izquierda a derecha, buscando constantemente cualquier señal de vida al otro lado de la calle.
Era consciente de que había llegado con el tiempo justo.
Había tardado algo más de cuarenta minutos en llegar y conocía de sobra la puntualidad de Lester.
En el fondo, esperaba que Lester no se adelantara.
Jake sabía que iría con la naturaleza del asesino; que sería impaciente; que querría llegar a la ejecución lo antes posible.
Por lo que sabían, habían pasado más de treinta y seis horas desde la última... y tendría hambre.
Se detuvieron frente a una casa a su derecha.
Era un antiguo edificio victoriano, alto y estrecho, que a Jake le recordó a su propio hogar.
De hecho, era casi idéntico, salvo porque la de Jake parecía más moderna y estaba construida con ladrillos que no se estaban desmoronando.
Subieron un pequeño tramo de escaleras y cruzaron la puerta con la llave de Liam.
El interior estaba inundado de agentes, a muchos de los cuales Jake no reconoció.
La mayoría estaban de pie en el vestíbulo, manteniéndose fuera de la vista.
Liam condujo a Jake al salón que estaba al otro extremo del pasillo. Un grupo de agentes se agolpaba alrededor de una mesa de centro; la luz del techo rebotaba en sus bandas reflectantes. Junto a la ventana estaba Garrison, ojeando a través de las cortinas.
—Desde aquí lo controlamos todo —dijo Liam. Señaló los ordenadores que había sobre la mesa.
—¿De dónde hemos sacado la casa? —preguntó Jake—. ¿No será otra persona que te debe un favor?
Liam soltó una risita.
—No exactamente. Esta era la antigua casa de un traficante de drogas. Se las apañó para acumular muchas deudas con gente aún peor. Confiscamos la casa y todo lo que había dentro, y resultó que el tipo ni siquiera era el dueño. No pagaba alquiler y nadie ha podido localizar al casero.
Quizá sea Lester , pensó Jake, arrepintiéndose de inmediato.