En la Raya (DC Jake Tanner 2) Capítulo 57
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Capítulo 57

BANDEJA DE ENTRADA

L ester tenía hambre. Un hambre de un tipo distinto.

Y la empeoraba el remordimiento que sentía en el estómago.

Ni siquiera la manzanilla de emergencia que había comprado en el supermercado lograba calmarlo.

Debería haber matado a Sampson, haberlo degollado, haberle hecho sufrir una muerte dolorosa y satisfactoria, en lugar de dejar que su corazón se rindiera por él.

A Lester no le importaba que aquel hombre se lo hubiera dado todo, que se lo hubiera enseñado todo; aquello no bastaba para superar la traición.

Y ahora sería demasiado peligroso volver al piso.

Sin duda, la finca de Sampson estaría plagada de policías. Había demasiado riesgo.

Necesitaba ducharse, a pesar de tener que compartir el cuarto de baño con los restos en descomposición de Jessica y Carl. Necesitaba despejar su mente de todo. Necesitaba dejar que el pecado se lavara y se hundiera por el desagüe.

Mientras Lester se levantaba de la silla, su ordenador emitió un sonido.

Había estado en modo de suspensión durante toda la noche anterior y esta mañana, interrumpido solo de vez en cuando cuando él quería consultar su bandeja de entrada.

Aunque sabía que nadie le escribiría, no podía evitar mirarla cada diez minutos.

Pero ahora alguien le había escrito.

Lester desbloqueó su portátil, hizo clic en la notificación roja junto a su bandeja de entrada y se detuvo.

—Jessica Tanner —dijo mientras sus ojos recorrían el nuevo mensaje. Ignoró el contenido y pinchó en su perfil.

Su imagen lo intrigó. Era guapa, joven, de pelo castaño y ojos marrones. Sonriente. Feliz. Parecía casi la personificación perfecta de Jessica Arnholt.

Leyó su perfil.

—«Joven, tonta y viviendo de mamá. Soltera... y en busca de algo de diversión, espero». —Lester hizo crujir los nudillos—. Bueno, Jessica, estoy seguro de que puedo enseñarte unas cuantas cosas nuevas.

Volvió a centrar su atención en la bandeja de entrada.

Hola, ¿cómo stás? Encantada de conocerte. Esto es muy violento porq es la primera vez q hago esto y no tngo ni idea de qué stoy haciendo o si lo hago bn, pero vi tu perfil y vi q eras el primero del ranking, y me preguntaba si podrías enseñarme algunas cosas. Tngo muxas ganas de aprender.

Lester sonrió. Normalmente, odiaba todo ese lenguaje de mensajes de texto.

No tenía ni idea de cómo alguien podía entenderlo.

Durante un tiempo había intentado adoptarlo, para ver si era más rápido.

Pero no lo era, así que había vuelto a la forma correcta de ortografía y comunicación.

No había excusa para una mala gramática.

Escribió su respuesta.

—Encantado de conocerte, Jessica. Tienes un nombre precioso.

Por supuesto que puedo enseñarte un par de cosas.

No suelo permitirme mezclarme con novatos; no hay suficientes puntos en ello para los dos.

Pero por ti puedo hacer una excepción especial.

Todos tenemos que empezar por algún sitio.

Sin mencionar que eres una chica muy guapa, y ojalá te hubieras unido antes para que hubiéramos podido pasar más tiempo conociéndonos.

Lester pulsó enviar y esperó. No sabía cuánto tiempo tendría que esperar por una respuesta.

Podía ser ahora. Más tarde esta noche. Mañana.

Una semana. No había forma de saberlo, y odiaba la incertidumbre de todo aquello.

¿Qué iba a hacer para ocupar el tiempo ahora?

No podía meterse en la ducha; estaba demasiado emocionado. Necesitaba un desahogo.

Mientras esperaba, Lester cogió un rollo de papel higiénico del baño de abajo y se masturbó en la mesa sobre la foto de perfil de Jessica Tanner.

Imaginó cómo sería verla desnuda, y lo que le haría en el dormitorio...

antes de despedazarla. Aquello lo excitó, y unos minutos después, mientras se limpiaba, apareció un mensaje en su bandeja de entrada.

—¡Sí! —susurró, estrujando el papel en su mano.

Lo abrió y leyó.

¡Ah, genial! ¡Me daba paranoia q pareciera muy tonta y estúpida! De verdad q soy nueva en todo sto, así q ¿cómo funciona ahora?

En la esquina superior derecha de la página de Jessica había un pequeño punto verde que indicaba que estaba conectada. Si le escribía de inmediato, podría organizar el encuentro lo antes posible.

—No pasa nada. Me gusta cuando las chicas se hacen las tontas. Resulta entrañable. Todo lo que tenemos que hacer es organizar una hora y un lugar, y eso es todo. Quedamos, hacemos lo nuestro y luego recibimos los puntos por ello. Obviamente, seré suave contigo, ya que eres nueva en todo esto.

Lester cerró el mensaje con un emoticono de un guiño. Pulsó enviar e, inmediatamente, vio que el mensaje había sido leído por su próxima víctima. Esto era perfecto. En unas pocas horas podría conocerla y satisfacer a Los Asquerosos.

Llegó otro mensaje. Jessica era buena en esto.

Aplicada. Entusiasta. Quería que le enseñaran los trucos del oficio.

Oh, madre, las cuerdas . Todas las cosas que podría hacerle con cuerdas.

Lester gimió y se limpió el exceso de saliva que le goteaba de la boca con el dorso de la mano.

Y mientras lo hacía, llegó otro mensaje.

¿Puedes venir a mi casa si quieres? Tendría q ser más tarde, eso sí. No salgo de currar hasta tarde, pero mi madre se ha ido fuera un par de días y quiero q estemos solos, ¿te parece bien?

Lester respondió.

—Suena perfecto.

Menos de un minuto después, Jessica respondió con su dirección particular y le dijo que estuviera allí sobre las ocho de la tarde.

—Sí, señorita —dijo Lester, sonriendo a su portátil. Cerró la tapa y se fue a la ducha para asearse.