En la Raya (DC Jake Tanner 2) Capítulo 52
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Capítulo 52

ELIMINACIÓN

L a Dark Web era un lugar maravilloso. Era la fuente de tanta información y conocimiento que le había costado absorberlo todo.

Después de haber masacrado y profanado a Carl y a Jessica, Lester comprendió la necesidad de deshacerse de ellos de una manera eficiente y eficaz.

Para eso, necesitaba acceso a un ordenador.

Pero ni el de Jessica ni el de Carl habían funcionado; ambos estaban bloqueados por sus contraseñas.

Y el suyo estaba al otro lado de la ciudad.

Así que, como último recurso, había robado el Mini de Carl, había corrido de vuelta a casa, donde todo estaba tal como lo había dejado, había cogido su portátil y se había apresurado a regresar a la casa.

Estaba seguro de que nadie lo había visto.

Había sido rápido, discreto y ninguno de los vecinos le prestaba atención de todos modos, así que ¿por qué iban a notar que llegaba en un Mini azul que no era suyo?

No lo harían.

Desde que recuperó su portátil, se las había arreglado para localizar proveedores de grandes cantidades de ácido fluorhídrico que necesitaría para disolver los restos de Carl y Jessica, así como los contenedores de plástico necesarios para meterlos dentro.

Pero esto aún no había terminado.

Según sus investigaciones, los cuerpos tardarían días en desintegrarse y, en ese tiempo, tendría que asegurarse por completo de que nadie viniera a preguntar por ellos dos.

Vale, Carl y Jessica le habían dicho que tenían previsto viajar al otro lado del mundo, pero ¿y si habían quedado con algún amigo antes?

¿O si pensaban pasarse por casa de sus padres para despedirse? No podía arriesgarse.

Necesitaba un plan de contingencia para desvincular su nombre de ambos lo máximo posible.

Afortunadamente, conocía a las personas adecuadas.

Lester se había topado con la Dark Web en un cibercafé cuando tenía dieciocho años.

Fue el primer lugar donde conoció a S, y fue el primer lugar donde empezó a hacer algunos amigos muy queridos.

No caía muy bien en persona, pero en internet, oculto tras el manto del anonimato, era capaz de convertirse en quien quisiera.

Y había una persona con la que había conectado rápidamente.

Lester solo lo conocía como The Mandate, un alias que había adoptado en la Dark Web. The Mandate era capaz de hackear sitios web del gobierno. Podía cambiar nombres, falsificar documentos, asignar nuevas identidades, hacer desaparecer a la gente... y todo con solo pulsar un botón.

Y eso era exactamente lo que Lester necesitaba.

Mientras se relajaba en el sofá, con la mirada fija en el techo, recibió el mensaje de su compañero confirmando que todo estaba solucionado.

Carl y Jessica habían tomado su vuelo desde Heathrow a las ocho de la tarde y ya habían aterrizado en Brasil. Sus tarjetas de débito estaban anuladas y todo rastro de que Carl fuera inquilino de la propiedad había sido reescrito.

Era casi como si ni Jessica ni Carl hubieran existido jamás.

Y, mientras Lester se acomodaba un poco más en el sofá, comprendió que eso era exactamente lo mismo que tendría que hacer con S.