En la Raya (DC Jake Tanner 2) Capítulo 49
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Capítulo 49

PLANES DE CONTINGENCIA

S in nombres. Esa era la máxima. Nada de nombres, bajo ninguna circunstancia. Ninguno.

Y, en lo que respectaba a Liam, lo había mantenido así.

Elliot Bridger no tenía ni la más remota idea de sus credenciales.

Liam se enorgullecía de ser capaz de ocultar secretos a sus allegados, y se sentía aún más orgulloso por haber logrado ascender en el escalafón de los bajos fondos de la Cábala.

La Cábala era un enigma de los tiempos modernos, una nueva versión de Voldemort, cuyo nombre no debe ser pronunciado en voz alta, sobre todo en público.

En parte porque muy pocos conocían el nombre —ni siquiera aquellos en las altas esferas con los que Liam había intentado congraciarse— y en parte porque cualquiera que lo pronunciara solía acabar bajo tierra poco después.

Liam estaba sentado en el aparcamiento del Farnham Golf Club tras su reunión con Bridger. Al teléfono, pegado a su oreja, estaba ese mismo enigma.

—¿Cómo ha ido? —preguntó la Cábala.

—Hecho.

—¿Bridger sabe lo que tiene que hacer?

—Sí —respondió Liam.

—¿Y Jake?

—Él todavía más.

—¿Es una amenaza para nuestras operaciones?

Liam se acomodó en su asiento de cuero y bajó el volumen de la radio hasta que se quedó casi en silencio.

—Jake Tanner no es ninguna amenaza —dijo—. Es inofensivo. Está encantado de formar parte del equipo. Es nuevo, está atento a todo y todavía se cree que el servicio es el mejor del mundo. Pero en cuanto se dé cuenta de que no es para tanto, cambiará de parecer.

—¿Y si te equivocas?

—Entonces le daremos donde le duele.

—¿Y sabes dónde es eso?

Liam reprimió una sonrisa, aunque no hubiera nadie cerca para verla. —No estaría haciendo bien mi trabajo si no lo supiera. Hizo una pausa. Sus finanzas. Siempre le ha costado llegar a fin de mes. Sus antecedentes en ese aspecto resultan de lo más interesantes.

Por supuesto, también estaba la familia de Tanner —y sus hijos—, pero eso era ir demasiado lejos para Liam.

—No te encariñes, Liam —dijo la Cábala—. Ya te acuerdas de lo que pasó la última vez.

—No lo hago. No lo haré. —Liam cogió el vaso de plástico reutilizable del soporte que tenía al lado.

Dio un sorbo y disfrutó del sabor empalagoso del whisky mientras le bajaba por la garganta.

—Va a sonar extraño, pero Jake Tanner tiene el poder de lograr que todo salga de maravilla. Tiene mucho potencial.

—Tampoco lo idealices —dijo la Cábala.

—No lo hago. Y no soy el único que lo ha dicho. Bridger está de acuerdo. Cree que Jake tiene potencial para llegar lejos.

La Cábala guardó silencio. Era el tipo de persona que hacía pausas solo para poner nervioso al interlocutor por lo que vendría a continuación. Y Liam odiaba cada segundo de aquello.

—¿Cómo vamos con todo lo demás? —continuó la Cábala.

—Bien. —Liam asintió—. Los cargamentos están llegando sin problemas ni retrasos. Los correos están colocando el material en las calles. Y los chicos de la Brigada Móvil y de la de Estupefacientes me han mantenido al día de todo lo referente a su lado.

—¿Y qué hay de Henry?

—Nada que no pueda manejar —dijo Liam.

—Ya veremos. —Hubo otra pausa. Fue más corta que la primera—. ¿Cuándo puedo esperar que los Crimson estén operativos?

—El viernes —respondió Liam—. Está previsto que salgan el viernes. Protección de testigos. Isaac está al mando de todo. En el mejor de los casos, hablamos de un par de meses; hay que esperar a que las aguas se calmen primero. Ahora mismo hay demasiada vigilancia sobre ellos.

—¿Y en el peor de los casos?

—Que abran la boca.

—¿Planes de contingencia?

—Muchos. Conozco a gente. Conozco a gente que conoce a gente. Y ellos conocen a más gente todavía.

—Bien. Lo último que quiero es que a Danny y a Michael Cipriano —nuestros mayores activos— se les llene la cabeza de más pájaros de los que ya tienen.

—Yo me encargaré de que eso no pase —respondió Liam y colgó.