En la Raya (DC Jake Tanner 2) Capítulo 48
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Capítulo 48

ESTRATEGIA

L ester Bain. Lester Bain. Lester Bain. Jake repetía el nombre en su cabeza.

La reunión con Sampson Decker había sido un éxito.

Por fin tenían un nombre, un sospechoso, alguien a quien podían empezar a investigar con ahínco.

Y tampoco habían tardado mucho en encontrar algo.

Tras una rápida comprobación en el censo electoral y una breve búsqueda en internet, Jake se las había apañado para elaborar un informe del perfil del sospechoso para Drew y Garrison.

—Es un próspero magnate inmobiliario —empezó Jake, leyendo un artículo del Stratford News de hace diez años—.

Y también un narcisista, a juzgar por las declaraciones que dio en este reportaje.

Heredó el negocio de sus padres tras la repentina muerte de ambos cuando él tenía doce años.

Los dos perecieron en un accidente de coche.

Lo he investigado y, al principio, no parecía que hubiera nada extraño.

Pero después de indagar un poco más, resulta que mis sospechas eran correctas.

El informe dice que ninguno de sus padres llevaba puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente, lo cual, según las declaraciones de testigos, familiares y amigos, era algo extremadamente impropio de ellos.

—¿O sea que el pequeño Lester se los soltó y se quedó mirando cómo salían disparados por el parabrisas?

—Es una posibilidad —dijo Jake—. Pero nunca se llegó a investigar nada más.

Tras la muerte de sus padres, Lester fue a parar a un centro de acogida, donde tuvo mucho contacto con los servicios sociales.

Recibió asesoramiento psicológico y, cuando tenía dieciséis años, una de sus terapeutas presentó unos informes inquietantes.

Intentó abusar de ella, pero al final la cosa no pasó a mayores.

Era la palabra de ella contra la de él. Pero, y aquí viene lo interesante, Lester relató varias experiencias en las que, de niño, su madre abusaba de él —tanto física como sexualmente— y sus padres se lo llevaban a un descampado de caravanas en mitad de ninguna parte solo para hacerle perrerías.

—Ahora ya sabemos de dónde le viene —añadió Garrison, con una galleta suspendida frente a los labios.

—¿Y qué hay de su dirección? —preguntó Drew, ignorando el comentario de Garrison—. ¿Y de sus propiedades? ¿Tenemos ya algo sobre eso?

Jake asintió. —Es el casero registrado de ocho propiedades. Todas están alquiladas actualmente bajo su gestión.

—¿Y su domicilio habitual?

Jake alzó una hoja de papel en el aire en señal de triunfo. —Aquí mismo.

Drew dio una palmada y se levantó del asiento de un salto. —Fantástico. Prepara una orden, que la apruebe el magistrado y llévate a algunos agentes de uniforme contigo.

Jake sonrió, henchido de orgullo. —Ya está hecho —dijo—. La orden está redactada. Solo tengo que ir a los juzgados.

Drew se dirigió al centro de la sala de operaciones y garabateó la información en la pizarra blanca, debajo del nombre de Lester que figuraba en la parte superior. Unos segundos después, se volvió hacia Jake y Garrison.

—Creo que también tenemos que comprobar las otras propiedades. Por si acaso —le dijo a Garrison.

—Me pongo a ello —respondió el hombre, levantándose de la silla.

—¿Y tú qué vas a hacer? —preguntó Jake a Drew mientras se detenía en el umbral de la puerta.

—Voy a hablar con Liam un momento. Todo forma parte de la estrategia, chicos.