Capítulo 26
SEGUIDLO
L iam le dio la espalda a Garrison, cerró la puerta de su despacho tras de sí y bajó las persianas hasta la mitad, volvió a subirlas del todo y luego las bajó una cuarta parte, dejándolas así.
Se acercó a su escritorio, encendió el ordenador y cargó Gmail.
Los tres utilizaban una cuenta encubierta para comunicarse cuando no querían que nada fuese rastreado o vigilado por el departamento de informática.
Todos tenían los datos de acceso y todos podían entrar en la bandeja de entrada a través de un navegador seguro.
Liam hizo clic en el signo más de la parte superior izquierda de la pantalla y abrió un borrador. Esperó hasta que el correo en blanco se guardó automáticamente en la carpeta de borradores.
Dejó pasar unos segundos más y esperó a que los otros iniciaran sesión. No había ninguna notificación que le avisara de que estaban viendo la misma pantalla que él, así que tuvo que valerse de su intuición y experiencia.
Mirando fijamente el teclado, respirando con pesadez, Liam suspiró. Entonces escribió.
Seguidlo.