Capítulo 25
ARTÍCULO
J ake regresó a su mesa lleno de entusiasmo y optimismo.
Estaba un paso más cerca de encontrar al asesino.
Tenía una pista. Tenía un hilo del que tirar.
Y tenía la oportunidad de demostrar al resto del equipo que era capaz de sacar adelante la investigación mientras ellos no estaban.
Desbloqueó el ordenador e inició sesión.
Cuando se disponía a investigar la cafetería situada a las afueras de Tomlin’s Grove, le apareció una notificación en el móvil.
Era de la aplicación de la BBC News. Pulsó la notificación y cargó el artículo.
Trataba sobre Danny y Michael Cipriano. Sus rostros —imágenes sacadas de las fichas policiales de cuando fueron arrestados— aparecían en lo más alto de la página.
Los delincuentes habituales Danny y Michael Cipriano, anteriormente conocidos como miembros destacados del grupo de crimen organizado The Crimsons, van a ser puestos en libertad tras su estancia en prisión preventiva.
Los hermanos fueron acusados originalmente de homicidio involuntario, varios cargos de robo a mano armada, posesión de armas de fuego y asesinato.
Tras mucha deliberación, se espera que el Servicio de Fiscalía de la Corona no presente pruebas en la próxima vista de declaración y gestión del caso de este viernes, lo que significaría que serán puestos en libertad.
El cuerpo de Jake se quedó gélido. Era oficial.
Iban a salir. El viernes. Faltaban dos días.
Eso significaba que tenía poco tiempo para actuar, poco tiempo para hacer nada.
Y lo que es peor: ahora era noticia de portada.
Pero ¿por qué? ¿Por qué había tardado tanto la prensa en informar de ello puesto que habían seguido el juicio desde el principio?
Era uno de los casos más mediáticos que el país había visto jamás, y solo informaban de ello ahora .
No tenía sentido. Se fijó en el nombre de la autora —Tanya Smile— y tomó nota mental de ella para futuras referencias. Tendría que hablar con ella pronto.
Antes de que pudiera darle más vueltas, Liam, Drew y Garrison regresaron de la escena del crimen de Jessica Mann. Drew abrió la puerta con tal fuerza que rebotó contra la pared adyacente. El sonido de los incesantes teclados y los clics de los ratones se detuvo bruscamente.
Liam señaló a Jake y le llamó desde el otro extremo de la sala. —Tanner, a la sala de reuniones. Pronto.
Los tres hombres se dieron la vuelta y se dirigieron a la sala de reuniones, en la esquina más alejada de la oficina.
Jake salió tras ellos, cogiendo papel y bolígrafo antes de irse.
Había algo serio y preocupante en la voz de Liam.
Y sus sospechas se confirmaron en cuanto se sentó.
Le recibieron el silencio y unas miradas mudas.
La mente de Jake se aceleró con pensamientos paralizantes y nauseabundos.
¿Qué había hecho? ¿Se habían enterado de su interacción con Danika respecto a The Crimsons?
¿Había un conflicto de intereses? ¿Iban a apartarle del caso?
La puerta se cerró y Liam caminó hacia el centro de la habitación. Tenía el rostro plácido y llevaba un portátil en los brazos. Lo dejó sobre una mesa vacía y lo abrió. Unos instantes después, le dio la vuelta y mostró la pantalla a Jake y al equipo.
—Estamos con el agua al cuello, chavales. Y no veo que ninguno de nosotros tenga un puto remo.
En la pantalla había un artículo de noticias de la BBC. En la parte superior de la página había una miniatura de un vídeo, y Liam aparecía en la imagen. Jake entornó los ojos para leer el artículo.
—Tres muertos en los sospechosos asesinatos de Stratford —repitió Jake, inclinándose hacia delante.
Liam se desplazó hacia abajo en la página.
Jake escudriñó el monitor. —Tres cuerpos han aparecido muertos en la zona de Stratford, al este de Londres.
La policía está tratando los asesinatos como relacionados.
Envían sus pensamientos y condolencias a las familias de los afectados y están haciendo todo lo que está en su mano para atrapar al individuo —o individuos— responsable.
El inspector jefe a cargo de la investigación, Liam Greene, ha declarado: «En este momento, no estamos más cerca de encontrar al responsable de este ataque, y tampoco parece probable que podamos hacerlo.
Quizá tengamos que esperar... hasta que aparezca otro».
El mensaje aquí es claro: ¿podemos confiar en que la policía nos mantendrá a salvo?
¿O tendremos que hacerlo nosotros mismos?
Un silencio atronador resonó en la sala. Por suerte, Drew lo rompió soltando un taco y dedicándole una peineta a la pantalla del ordenador.
—Exacto —replicó Liam, cerrando el portátil de golpe—.
Sin remo. Y las cosas solo van a empeorar si no hacemos algo al respecto.
Tenemos presión por todos lados, chicos.
Y no pasará mucho tiempo antes de que el subcomisario empiece a hundir el barco desde dentro.
Si dejamos que entre demasiada agua, nos iremos a pique.
Jake levantó la mano y habló antes de que nadie le diera la oportunidad. —Perdone, jefe. No quiero hacer de abogado del diablo, pero ¿por qué le ha dicho a la prensa que no estamos ni cerca de encontrar a esa persona y que vamos a tener que esperar a que aparezca otro cadáver?
Liam se puso las manos en las caderas, suspiró y bajó la mirada al suelo.
—Aún te queda mucho por aprender, Jake. No puedes creerte todo lo que lees en los periódicos.
Han cogido esas palabras de otras respuestas que he dado y las han puesto así para hacernos quedar mal.
Son una panda de putos lobos que solo buscan cobrar al mes siguiente.
—Sorprende de la BBC, la verdad —añadió Garrison.
Liam vaciló antes de responder. —He tenido que convocar una rueda de prensa para esta tarde, para que todos tengan lo que necesitan a tiempo para las noticias de las diez. Habrá muchos más que la BBC, creedme. Y necesito poder darles algo concreto.
Liam hizo una pausa mientras recorría la sala con la mirada. A Jake se le erizó la piel mientras esperaba con ansiedad a que la vista de Liam se posara en él. Al final, lo hizo.
—¿En qué estás trabajando ahora mismo, Tanner? ¿Cómo ha ido la entrevista con la compañera de piso de Jessica Mann?
Jake se removió en la silla. —Productiva. Ella no sabía nada de que Jessica se hubiera citado con nadie, pero...
—¿En qué ha sido eso una entrevista productiva? —le espetó Liam.
Jake torció el cuello a izquierda y derecha, liberando la tensión, antes de responder.
—Rebecca dijo que Jessica se cruzó con alguien por casualidad.
Alguien a quien creía haber visto antes pero no lograba ubicar dónde.
—Otra pausa—. Luego recordó que había visto al tipo por internet.
En una web de citas. Eso es lo que lo conecta todo.
El agente de Steven dijo que Steven y Jessica formaban parte de una comunidad online donde quedaban y hacían cosas juntos.
Lo mismo pasa con Jessica Mann. Quienquiera que esté detrás de esto está yendo a por mujeres con el mismo nombre y que se parecen mucho entre sí.
Si encontramos la web de citas, encontraremos al asesino.
Solo tenemos que hacerlo antes de que vuelva a matar...
o de que se quede sin Jessicas a las que asesinar. Lo que ocurra primero.
Liam asintió y dio la reunión por concluida, ordenando a todo el mundo que volviera al trabajo. Drew y Garrison fueron los primeros en salir, seguidos de Jake. Mientras regresaba a su mesa, el móvil le vibró en el bolsillo del pantalón. Era otro correo de Danika.
En las últimas veinticuatro horas se había esforzado al máximo por borrar de su mente cualquier idea sobre The Crimsons y Bridger. Steven Arnholt, Jessica Arnholt, Jessica Mann... ellos eran su prioridad por ahora. Pero al leer el contenido del correo, Jake supo que eso tendría que cambiar.
Sin llegar a sentarse, Jake cogió su chaqueta y las llaves del coche y salió de la oficina.
—¿Adónde vas? —preguntó Liam desde la puerta de su despacho.
Jake había esperado que nadie notara su desaparición, aunque sabía que era poco probable.
—Fuera —dijo. No sabía qué decir, y empezaba a sentirse como un adolescente rebelde que acababa de intentar salir de casa sin que sus padres se enterasen—. Voy a seguir una pista rápido.
—¿Qué pista?
Jake tartamudeó.
—Arch... quiero decir, la cafetería donde Jessica Mann se encontró con el asesino. Quiero hablar con el gerente. Ver si vio algo. Y luego voy a hablar con Archie Arnold de nuevo. Hay algo en él que no me encaja.
Liam lanzó una mirada de reojo a Garrison, que estaba a apenas un par de metros de Jake.
—Seré tan rápido como pueda —añadió Jake.
—Está bien —dijo Liam asintiendo lentamente—. Vete.