En la oscuridad: Medusa Epílogo #2
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Epílogo #2

Tom tenemos que averiguar qué hacía su padre dentro de la organización de Medusa. ¿Hay alguién en quien puedas confiar y averiguarlo?

Tom por un momento se quedó pensativo.

—¡Alex! Podemos preguntarle a Alex.Si te parece bien mañana podemos visitarlo.

—Por mí está bien. Por el momento, mantengamos esto entre nosotros. Cuando sepamos algo más y esté todo más claro, hablaré con Delfi.

—De acuerdo. Terminaré de leer el expediente, por si veo algo que nos pueda servir.

Tom se quedó leyendo el expediente, preocupado de la intención de la persona misteriosa que había enviado el mensaje a la detective López. No podía dejar de pensar que tal vez era el profesor Roth, o como lo conocían en la organización “Al Meyer”.

Había desaparecido hacía cuatro semanas. Desde el tiroteo en la casa de su hijo, no se supo más nada de él. Las probabilidades de que fuera él, eran muy elevadas, pero no debía precipitarse.

Por el momento debía averiguar qué tareas realizaba el Sr. López en la organización de su padre, si es que lo hacía.

Era imperioso saberlo, pero no podía contactar a su padre o a Sergei, debía ser muy cauteloso, lo mejor era contactar a Alex. Miró el reloj pulcera de su muñeca, era la una y media de la madrugada de un sábado, Alex seguro estaría de fiesta.

Tomó el celular, abrió la agenda de contactos y presionó el número de su amigo.

Alex.

Ring. Ring. Ring.

. Alex respondió sin saber quien era el remitente.

—Si, ¿quién es?

—Alex, soy yo el detective Smith.

—¿Quién?

Viendo que no recordaba su nuevo nombre, se identificó con el anterior.

—¡Soy yo Dima!

—Aaah, Dimaaaa. Perdón con el ruido del bar no reconocí tu voz. ¿Qué haces?

—Estoy bien. ¿Sigues viviendo en el mismo lugar?

—Esa es una pregunta que no esperaba, si sigo allí.

—¿Vives solo?

—Claro que sí. ¿Qué sucede?

—Si te parece, mañana tengo pensado ir a visitarte con mi pareja. ¿Qué dices? ¿O Prefieres venir a mi casa?

—Ja, ja, ja. Mi amigo se acordó de mí. No lo puedo creer, pasó algo ¿verdad? Si me das a elegir prefiero ir a tu casa. Envíame la dirección, ¿a qué hora te parece que vaya?

—¿Que tal a la hora del almuerzo? Cocinaré algo para tí.

—Se debe estar cayendo el cielo, o ¿te vas a casar?

—Ja, ja, ja. Muy gracioso, muy gracioso.

—Está bien, llevo el vino.

—Nos vemos mañana.

—Adiós.

Despues de finalizar la llamada con Alex, Tom se dirigió a la cocina donde se encontraba Han lavando los platos. Al verlo, Tom lo abrazó por detrás y como era su costumbre le dio un beso en la mejilla. Luego le comunicó que había invitado a Alex a almorzar mañana.

Han estaba feliz de por fin poder conocer al joven que ayudó a Tom a rescatarlo y sobre todo, que esa persona, tal vez, podría echar luz sobre el caso de homicidio del Sr. López.

Han estaba muy preocupado por Delfi, ella era muy terca y rencorosa. Quería estar un paso adelante de lo que ella pudiera descubrir.

—¿Lo invitaste a almorzar?, ¿que le gusta? Así lo preparo.

—No te preocupes por el almuerzo. Me haré cargo.

Tom estrechó a Han fuertemente entre sus brazos y lo volvió a besar en la mejilla.

—Vamos a descansar, es demasiado tarde.

Comenzó a caminar hacia la habitación lentamente, la herida de la pierna de Han a veces le dolía y esta noche era uno de esos días. Tom lo guió conla mano en la cintura. Ante el movimiento de leve cojera le preguntó:

—¿Sientes dolor?

—Un poco, hoy ha sido un día muy agitado y he estado de pie mucho tiempo. No es nada por lo que debas preocuparte, con el descanso mejorará.

Al llegar a la habitación, Tom tomó de la mesa de noche una crema relajante, le indicó a Han que se quitara el pantalón y se la aplicó en el muslo haciendo unos suaves masajes. Realmente era habilidoso con las manos.

Luego de unos minutos de masajes la pierna casi no le dolía, en cambio la somnolencia lo fue invadiendo lentamente, y poco a poco se fue quedando dormido.

Tom terminó el masaje cuando notó que Han estaba dormido. Le dio un beso en la frente, se cambió y se acostó junto a él.

—Buenas noches Han, descansa.

Han, espero que no tengamos nuevos problemas con esta revelación. Deseo que nuestros días tranquilos continúen .

***

A la mañana siguiente, cuando Han abrió los ojos, Tom ya no estaba a su lado. Se encontraba en la cocina preparando un desayuno nutritivo y al mismo tiempo el almuerzo.

Cuando Han ingresó a la cocina, la mesa estaba servida y el café se estaba preparando en la cafetera. Han tomó asiento y saludó a Tom.

—Buenos días Tom, me hubieras despertado.

—Buenos días.

Respondió y se acercó para darle un beso en la mejilla mientras le servía una taza de café.

En la cocina la música acompañaba el desayuno, como todas las mañanas. Han observaba a Tom preparar el almuerzo, mientras tomaba el café.

Tom staba usando una remera negra que contrastaba con su piel blanca y cabello rubio platino. Era una hermosa imagen.

Mientras estaba perdido en sus pensamientos, el teléfono de Han vibró. Era un mensaje.

Dtve. López.

Vió el remitente en la pantalla y lo abrió.

Buenos días, Han. ¿Tu pareja pudo leer el expediente?

Han leyó el mensaje y frunció el ceño, luego hizo un gesto con la mano como si fuera a tener un dolor de cabeza. Tom lo vio.

—¿Han?

—Es un mensaje de Delfi.

—Pregunta por el expediente, ¿verdad? Mmm. Dile que no lo he terminado de leer, que te comunicarás con ella en cuanto lo haga.

—De acuerdo.

Buenos días Delfi, Tom lo comenzó a leer anoche pero no lo ha terminado, en cuanto lo haga me comunicaré contigo de inmediato, ¿está bien?

Por otro lado, si recibes más mensajes como este, infórmame de inmediato, aunque me encuentre de vacaciones.

Sí, lo haré. Muchas gracias a ambos.

Han sentía presión en el corazón y le dolía el estómago, por mentirle a su compañera.

Tom no se perdió la expresión de Han, estaba claro que no se sentía cómodo ocultando lo que había descubierto.

Ambos sabían que era lo mejor por el momento.

Primero debían estar seguros de que trabajaba para la organización de Medusa y luego confirmar que fueron ellos los que lo mataron.

Aunque el hombre que disparó Tom lo recuerda de la organización, no había interactuado con él.

El hilo en su cabeza se estaba enredando más y más. Sin embargo, tranquilizó a Han.

—Han, no te preocupes, es normal que este ansiosa. No es para menos, si me encontrara en su lugar…

—Lo sé. Por eso me preocupa —interrumpió Han.

—¿Quieres que pospongamos las vacaciones, hasta resolver este asunto?

Tom lo propuso sabiendo que Han no estaría tranquilo y no disfrutaría sus vacaciones a pleno si se encontraba preocupado por su compañera.

—No. Tom eso no cambiaría nada. Ese expediente no está bajo mi investigación ni la tuya, solo proporcionaremos una nueva pista de investigación al detective a cargo. Es solo que… tengo un muy mal presentimiento de todo esto.

—Esperemos a ver qué nos dice Alex. Tomemos una decisión luego. ¿Estás de acuerdo?

—Mmm.

La respuesta fue vacilante. Como siempre Tom, era un joven que priorizaba los deseos de Han, por sobre cualquier cosa.

A Han le gustaba la relación que tenían, pero a veces se sentía mal por no poder corresponderle de la misma manera, sentía que todavía no lo dejaba entrar por completo en su corazón.

Con un estado de ánimo ambiguo, terminó de desayunar, se cambió de ropa y esperó al invitado que llegaría en unas horas.

Mientras lo hacía, volvió a leer el expediente del Sr. López.

¿Realmente estará la organización de Medusa detrás del homicidio? Desde que conocí a Tom, siento que hubiera alguien que se empeña en mantenernos corriendo hacia la dirección que propone, como si fuéramos marionetas .

Han estaba seguro de que estaban jugando con ellos nuevamente, pero…

En ese momento.

Ding.Dong.

El timbre de la puerta principal anunciaba la llegada del invitado. Han se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta, mientras Tom salió de la cocina secándose las manos para recibir a Alex.

Han abrió la puerta, un joven de cabello negro rizado y ojos color chocolate, lo miraron con una sonrisa. Sí, es él. Es el mismo joven del bar , pensó Han.

—¡Bienvenido! —le dijo con una suave sonrisa.

—¡Ah! Detective Michaels, ¿verdad? Mi nombre es Alexei Ivanov, soy el amigo de Dima, bueno Tom. Puedes llamarme Alex.

Extendió la mano para saludarlo y en ese instante apareció Tom detrás de Han.

—Un gusto conocerte, Alex —dijo Han mientras estrechaba su mano.

—¡Alex! —exclamó Tom y tomó a Han por el hombro.

—¡Dima! Perdón, Tom.

—Pasa no te quedes ahí.

Cuando se hizo a un lado para dejarlo pasar, Han lo miró al lado de Tom mientras se alejan hacia el living. No pudo evitar pensar que era más joven de lo que pensaba, el día que lo vió en el bar, la iluminación no era muy buena, pero le había parecido que tenía la misma edad de Tom.

Sinrembargo, al contrario de lo que le había parecido en un principio, Alex era más joven que Tom.

¿A qué edad ingresó en la organización, debería ser un niño pequeño? , pensó Han. Pero, más allá de eso, el saber que habían tenido un pasado, lo hacía sentir inquietud en su corazón.

Luego de cerrar la puerta los siguió hasta la sala. Alex y Tom estaban sentados hablando y riendo.

Cuando Han se acercó, Alex le entregó la botella de vino que había llevado. Tom en ese momento, golpeó a Alex en el hombro y guiñándole un ojo le dijo:

—¿Y?

Aparentemente estaban hablando de él en el momento que se unió a ellos.

—Es un hombre muy atractivo. Aparenta ser más joven, ¿de verdad tiene cuarenta y cuatro años?

Le preguntó Alex, mirando a Han.

Han no supo cómo responder ante los halagos que estaba recibiendo. Sintiendose avergonzado, se disculpó diciendo que iría a preparar la mesa.

Tom lo tomó por la muñeca y tiró de ella haciendo que cayera sobre su regazo.

Alex y Tom comenzaron a reír con complicidad. Han se sintió un poco incómodo y cuando estaba por ponerse de pie.

—Yo, no lo soy— respondió.

Y en es momento Tom intervino, besó a Han en la mejilla y luego se dirigió a Alex.